LAS ANTENAS DE LA DISCORDIA
Las antenas de telefonía y los móviles causan preocupación en la población

Durante los últimos meses hemos asistido a un debate sobre los posibles riesgos para la salud de las antenas de telefonía móvil y fija instaladas en las azoteas de los edificios. Este debate se puede trasladar también al uso, y en ocasiones abuso, que habitualmente hacemos de los teléfonos móviles y cuyos efectos a largo plazo para la salud todavía desconocemos. Los diferentes informes que se han presentado sobre esta cuestión son, muchas veces contradictorios. Por eso, lo principal es atender a algunas recomendaciones básicas, la primera de las cuales es tener siempre presente el principio de precaución.
Publicado en Febrero de 2002

Un informe elaborado hace un par de años a petición del gobierno británico recomendaba que los niños menores de 16 años no utilizasen los teléfonos móviles porque la corteza de su cráneo no es lo suficientemente dura como para resistir las ondas que se transmiten a través de las antenas de estos aparatos. Desde entonces diferentes organizaciones han promovido estudios sobre los problemas de salud que pueden provocar. Según quién pagase esos estudios, operadoras u organizaciones de usuarios, sus resultados eran diferentes.

En España el debate está servido. Las organizaciones de consumidores afirman que todavía se desconocen los efectos de las antenas de telefonía. Por su parte, Enrique Daunert, Director Asociado de AST, una empresa que se dedica a la medición de radiaciones y que aporta soluciones a este problema afirma que "algunos efectos si se conocen sobradamente, como por ejemplo, el efecto que tienen las interferencias electromagnéticas sobre maquinas, ordenadores, redes informáticas, etc... Los efectos nocivos sobre las personas no están probados al 100% pero hay estudios científicos, suficientes para requerir mayor prevención y protección".

El principio de prevención

Precisamente a esa prevención se refiere el epidemiólogo Benedetto Terracini, padre del dictamen elaborado por el comité científico de la Unión Europea sobre los efectos en la salud humana de los campos electromagnéticos. Terracini también afirma que "aún falta mucho para que la medicina pueda determinar todas las consecuencias de la exposición a radiofrecuencias". Por ello apela al principio de precaución.

El dictamen elaborado por este comité recibió el encargo de la Unión Europea de determinar si había novedades en la investigación científica que aconsejaran cambiar la reglamentación para la exposición a los campos electromagnéticos. Este cambio en los límites de exposición no se justifica, desde el punto de vista científico, cuando se trate de radiofrecuencias y microondas a un nivel de media frecuencia generadas, por ejemplo, por las antenas de telefonía móvil.

Según el científico, "la toxicología y la epidemiología han sabido establecer los efectos de los contaminantes químicos, por ejemplo, pero ignoramos si estas disciplinas disponen de los sistemas biológicos adecuados para investigar los efectos de las emisiones electromagnéticas". En realidad, los estudios que se han realizado hasta el momento no van más allá de los quince años, aunque apuntan a que no habrá efectos perniciosos a largo plazo. Sin embargo para poder afirmar esto con absoluta certeza no hay más solución que esperar otros veinte años, con el fin de comprobar si las personas sometidas a estas observaciones manifiestan algún tipo de efecto. "En mi opinión-señala Terracini-es necesario transmitir a la gente confianza, pero también cierta incertidumbre, por lo que no está de más aplicar una considerable dosis de precaución".

Investigaciones sobre los efectos en el ser humano

Precisamente para intentar avanzar en estas investigaciones se están desarrollando varios proyectos. Uno de ellos tiene lugar en Australia. Allí, un hospital ha comenzado lo que se considera el primer estudio que se dedicará a analizar los efectos de la radiación de los teléfonos móviles a largo plazo. Se trata del centro inmunológico del hospital St. Vincent (Sydney) que va a simular las condiciones intermitentes de radiaciones a las que son expuestos los usuarios de móviles y los efectos que éstos pueden causar en el cerebro.

Según Peter French, uno de los responsables del proyecto, "nunca antes se había llevado a cabo un estudio similar. Hasta ahora sólo se han comprobado los efectos a corto plazo y en animales o células". Los científicos que se ocupan de la investigación afirman no saber lo que están buscando, aunque piensan que "es posible que el cuerpo desarrolle mecanismos de inmunidad a los efectos de estos aparatos que pueden afectar a la parte más sensible y vital del cuerpo humano".

En España, hasta el momento, el Ministerio de Sanidad se ha limitado a repartir un folleto sobre los consejos prácticos para el uso del teléfono móvil y prevenir sus posibles riesgos tanto de accidentes del tráfico como de salud. En él desaconseja la utilización de móviles en menores de edad, en lugares subterráneos y que la antena del móvil esté alejada de la cabeza. Por lo demás, la mayoría de las intervenciones oficiales han sido para tranquilizar a la población y decir que no hay riesgo para la salud.

Entretanto, el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación ha presentado un estudio, elaborado por más de 50 expertos coordinados por el catedrático de la UPM, Félix Pérez Martínez, sobre los criterios para desarrollar lo expuesto en el Real Decreto relativo a límites de exposición a las radiaciones electromagnéticas, aprobado por el Gobierno el pasado día 28 de septiembre.

Este informe deja claro que España carece del nivel de investigación e infraestructuras necesarias para la aplicación de la norma del Ministerio de Ciencia y Tecnología. La nueva norma se basa en el principio de precaución, puesto que no se han encontrado efectos constatables de que las emisiones radioeléctricas tengan incidencia sobre la salud, e incorpora como ley las recomendaciones sobre niveles de exposición a las radiaciones electromagnéticas de todo tipo hechas por la Unión Europea en 1999. El decreto se refiere a lugares en los que pueda permanecer habitualmente el público en general y establece el marco para la autorización y homologación de equipos, así como para la revisión periódica de sus emisiones. Respecto a las instalaciones ya existentes, como las estaciones base de telefonía móvil, da un plazo de nueve meses para su regularización.

Una legislación para todos los gustos

Las compañías más importantes del sector, Amena, Vodafone, Telefónica Móviles, Xfera, Siemens, Ericsson y Nortel, han decidido unirse para calmar a la opinión pública y han creado el llamado Comité para el Desarrollo de las Infraestructuras de Telecomunicaciones. Desde este comité se señala que la confusión en la legislación sobre la instalación de antenas de telefonía móvil y la paralización de la red está llevando al sector a una grave crisis. "Para empezar, el despliegue de infraestructuras de telefonía móvil está un 60% por debajo de lo previsto y de lo necesario", según señala Edmundo Fernández, portavoz del Comité para el Desarrollo de las Infraestructuras de Telecomunicaciones. Esto implica, añade, que "si no hay red, no puede haber servicio de telefonía móvil, ni tampoco se pueden desarrollar las tecnologías necesarias para el tratamiento de imágenes en el territorio español". Todo ello "significará un retraso de las infraestructuras que conllevará a una quiebra de la sociedad de la información, lo que traerá consecuencias importantes en el empleo". Algunas de las compañías que forman el comité ya están realizando recortes en sus plantillas, aunque Fernández reconoce que existen otras razones de peso. La filial española de Ericsson anunció que una vez que haya eliminado la producción en España, reducirá personal en su estructura central.

Todo esto tiene sus repercusiones económicas. Fabricantes y operadoras de telecomunicaciones dicen vivir una dramática situación por el bloqueo del despliegue de antenas de telefonía móvil en más de 500 municipios. Las compañías afectadas piden al Ejecutivo que "ponga orden en las diferentes normativas estatales, municipales y autonómicas e informe al ciudadano que la red del móvil cumple con todas las condiciones sanitarias y de seguridad".

La normativa se puede llegar a convertir en un caos porque cada uno legisla como mejor le parece. Así, ayuntamientos como el de Murcia, A Coruña o Móstoles ( Madrid) aplican sus propias ordenanzas, siendo más exigentes en aspectos urbanísticos que el propio real decreto. Las empresas afectadas afirman que "no es normal que en un municipio podamos poner la antena dentro de la ciudad y en otro ayuntamiento o comunidad tengamos que ubicarla fuera del espacio habitable, o incluso quitarla, dependiendo de la ordenanza existente".

Entretanto, expertos del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones señalan que "es erróneo alejar el emplazamiento de las antenas fuera del casco urbano, ya que el terminal del móvil que usan los ciudadanos estará obligado a emitir con más potencia y esto será más perjudicial".

En cualquier caso, los españoles tenemos una legislación mucho más permisiva que otros países de nuestro entorno. Según Enrique Daunert, "la normativa en Italia y Suiza es unas seis veces mas restrictiva que la norma española (41V/m), aunque solo tres más que la norma en Catalunya (27 V/m). En Alemania, Reino Unido y otros países europeos, la norma es similar a la española. Estas diferencias no son coherentes".

Opiniones dispares

Desde luego, en esto de las radiaciones hay opiniones para todos los gustos. Algunos expertos han llegado a señalar que se ha demostrado que el simple hecho de hablar por el teléfono móvil supone exponerse a una radiación electromagnética hasta mil veces superior a la que podemos recibir de una antena de telefonía. Según Jocelyne Leal, jefe del servicio de Bioelectromagnetismo del hospital Ramón y Cajal de Madrid, "mientras hablamos por el móvil recibimos, durante todo el tiempo que dura la conversación, una determinada cantidad de radiación, el 40 por ciento de la cual es absorbida, directamente, por nuestra cabeza. Se trata de microondas, es decir, ondas electromagnéticas de muy alta frecuencia y que para optimizar las redes telefónicas están moduladas a frecuencias muy inferiores". Precisamente las ondas con frecuencias altas tienen mayor dificultad para penetrar en los tejidos que las de frecuencias más bajas.

En España hay un grupo muy activo en esta cuestiones. Se trata de la Asociación de Estudios Geobiológicos (GEA), que tiene registradas todas las investigaciones que se han hecho al respecto.. Esta organización afirma que "las investigaciones de laboratorio y estudios epidemiológicos independiente sindican una clara relación entre la exposición a radiaciones electromagnéticas y distintos trastornos como son el estrés, dolor de cabeza, irritabilidad, depresión, cansancio, leucemia, linfoma o cáncer.
De todas forma no vayamos a asustarnos sin motivo. Desde el momento en que nos levantamos pro la mañana estamos rodeados en ondas magnéticas de mayor o menor intensidad como es el caso de los despertadores, microondas, secadoras, afeitadoras, televisión, ordenadores, monitores, teléfonos móviles y un sin fin de aparatos que tenemos en nuestro hogar. Y todo ello sin contar que, nada más salir a la calle, en muchas de las ciudades españolas, estamos rodeados de transformadores, antenas y tomas eléctricas.

Las nuevas medidas del Gobierno

Las operadoras con antenas de telefonía, tanto fija como móvil, que estén a menos de cien metros de un sitio sensible, como es el caso de guarderías, colegios, institutos, centros sanitarios, parques y centros geriátricos, deberán minimizar sus emisiones y demostrarlo técnicamente. Así los establece una orden del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que aplica esta restricción de forma inmediata desde mediados de enero a todas las instalaciones situadas en zonas urbanas.

Una normativa bien acogida por los padres del colegio público García Quintana de Valladolid que, de todas maneras, la consideran insuficiente. En este colegio se han realizado muchos estudios para ver la causa del brote de cáncer infantil. Se ha formado, incluso, una comisión científica independiente que ha recomendado a los padres que tomen precauciones para reducir la exposición de los niños a posibles agentes nocivos para la salud. Con ello se pretende evitar que los pequeños se expongan a campos electromagnéticos generados por emisiones radioeléctricas, hornos microondas, líneas de alta tensión y determinados electrodomésticos como puedan ser secadores de pelo.

Los expertos también han solicitado que no se hagan radiografías a los escolares, salvo que estén absolutamente justificadas. Esta iniciativa se toma para evitar que los niños reciban radiaciones ionizantes.
También se ha recomendado que los niños no estén expuestos al tabaquismo pasivo, tanto en sus domicilios como en lugares públicos. A esto se añade que se pide que los escolares eviten cualquier contacto con productos disolventes o pesticidas. Estas son algunas de las medidas preventivas que recomiendan los expertos. Unas medidas que, desde luego, no ayudan a tranquilizar a las familias a las que también se pide que procuren que los niños no tomen medicamentos a no ser que esté absolutamente justificado y siempre bajo prescripción y control médico.

Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es


Las comunidades de vecinos ya no quiere antenas

La actitud de las comunidades de vecinos hacia las antenas de telefonía ha dado un giro de 180 grados en apenas tres meses. Antes la oferta para instalar una antena de telefonía móvil o fija era muy bien recibido por la inmensa mayoría de las comunidades, porque a cambio del compromiso de tener durante un periodo de tiempo determinado la instalación, los vecinos cobraban una fuerte suma anual en concepto de alquiler. Una cifra que podía ser de varios millones de pesetas.

Esta situación ha cambiado y ahora es prácticamente imposible encontrar una comunidad que quiera tener en su tejado una antena de estas características. De todas formas las operadoras ya tienen instaladas la mayoría de las antenas que necesitan para funcionar. Otro asunto será cuando haya que hacer instalaciones para la telefonía de tercera generación; entonces será cuando se encuentren con los verdaderos problemas. La preocupación por este tema ha llega a tal extremo que la Confederación de Asociaciones de Vecinos, Consumidores y Usuarios de España (CAVE) afirma que recibe unas 2.000 llamada semanales para pedir información sobre las antenas de telefonía.

No obstante, la investigación avanza y ya hay algunos productos que parece que evitan los problemas de las radiaciones. La empresa catalana AST ha desarrollado una especie de paraguas que evita las radiaciones de antenas de telefonía. Se trata de una resina conductiva que se aplica como si fuese una pintura sobre la superficie expuesta a la radiación como puedan ser fachadas, azoteas y demás, atenuando el nivel de campo electro-magnético que incide sobre dicha zona. Según Enrique Daunert, Director Asociado de AST, "la ventaja principal del Tele Shield es que atenúa el campo eléctrico suficientemente (12dB) para proteger a las personas, equipos y redes (optimizando su velocidad) y, a la vez, permite emplear el teléfono móvil (aunque la señal está más debilitada). Su principal inconveniente es que no se trata de un producto estándar y hay que adaptar la instalación a cada caso".

Daunert es taxativo a la hora de evaluar las posibles estrategias para evitar los problemas que puedan causar las radiaciones. "Solo hay 3 estrategias: mover la fuente (de radiación), mover la victima o apantallar. Si se quiere disponer de buenas comunicaciones inalámbricas sin renunciar a otras cosas (mudarse de casa), la única solución es apantallar".