EL USO DEL IVA PARA COMPETIR
DESLEALMENTE.
La Administración
no tiene suficiente personal para luchar contra el fraude.
Pequeños y grandes
comercios informáticos recurren, en ocasiones, a prácticas fraudulentas
para competir en condiciones de ventaja desleal con el resto de los vendedores.
Se trata de unas prácticas fraudulentas que son difíciles de detectar.
Muchas de ellas están directamente relacionadas con el pago del IVA,
un impuesto que sirve para financiar los gastos de la Unión Europea.
Publicado
en mayo de 2000
Estos fraudes se pueden
producir porque una de las partes no satisface el impuesto cuando le corresponde,
lo que le permite vender sus productos a un precio más reducido que sus
competidores. En otras ocasiones se falsifican los sellos de entrada y pago
IVA de los productos informáticos entre un país y otro de la Unión
Europea. A esto se añade la compraventa de facturas falsas, una práctica
que consiste en emitir facturas sobre compras de equipos informáticos
que supuestamente se han realizado y que, en realidad, nunca se han producido.
Las empresas emisoras no desarrollan una actividad real y suelen cobrar una
comisión que puede llegar hasta el 50 por ciento del IVA que, posteriormente,
la empresa compradora de la factura reclamará a Hacienda.
Este tipo de fraudes se suelen desarrollar a través de testaferros. Algunos
de los descubiertos últimamente tienen como punto de origen Holanda,
donde el testaferro u hombre de paja adquiere componentes de ordenadores en
ese país comunitaria, avitando el pago del IVA a la empresa que sin embargo
sí se lo deduce en su declaración. Estas actuaciones dejan a las
sociedades defraudadoras en clara ventaja desleal con respecto a sus competidores,
que sí hacían frente al pago de este impuesto. Los defraudadores
venden los equipos a precios más asequibles que el resto del mercado.
DIFÍCILES DE ATRAPAR
En realidad resulta muy
difícil atrapar a estos delincuentes ya que, cuando Hacienda tiene en
su poder las relaciones del pago de este impuesto, las empresas defraudadoras
han desaparecido y se han formado otras. Sin embargo la policía tienen
algunas cartas en la manga. Pueden investigar ciertas empresas sospechosas.
Algunas de ellas no pueden evitar infundir sospechas ya que, en ocasiones, facturan
miles de millones de pesetas, y se puede observar a simple vista que no poseen
ni la estructura ni los recursos financieros necesarios para desarrollar una
actividad económica de esa envergadura.
En ocasiones la dificultad para investigar estas conductas delictivas viene
añadida porque resulta realmente fácil introducir ciertos componentes
informáticos en España. Puede ser muy complicado colar cientos
de pantallas de ordenador o impresoras a través de las fronteras, pero
es muy sencillo transportar varios cientos de microprocesadores en un maletín
que se puede llevar de la mano sin levantar sospechas.
Diversas investigaciones policiales han puesto de manifiesto que muchos de los
productos que se importan ilegalmente provienen de los mercados de origen, normalmente
asiáticos: Singapur, Taiwán y Corea, que no desperdician una sola
petición.
Sin embargo, fuentes relacionadas con el sector señalan que esto sería
sólo una parte del negocio. En realidad estas prácticas fraudulentas,
que comenzaron como una artimaña de algunos empresarios españoles
para competir con ventaja, parece que suelen tener detrás una red exterior
que blanquea dinero utilizando un mercado con unos componentes fácilmente
transportables, convertibles en dinero líquido y que abastecen un sector
económico en constante demanda de estos productos.
DEVOLUCIÓN DEL IVA
Algunas sociedades españolas
importan esta tecnología para generar facturas que permiten a algunas
empresas vendedoras de productos finales justificar parte de sus gastos y reclamar
las correspondientes deducciones por IVA soportado. Son operaciones ilegales
en las que una de las partes no satisface los impuestos correspondientes que,
en función de sus necesidades específicas puede o no cobrar al
cliente. Si necesita dinero líquido cobrará el IVA, pero si pretende
vender sus productos y abrir mercado optará por no cargar ese impuesto
que ella tampoco a pagado con el fin de adquirir una clientela ya que sus productos
podrán ofrecerse un 16 por ciento más baratos que los de la competencia
que paga ese impuesto.
Algunas de estas operaciones se consiguen desbaratar gracias a que el Banco
de España las localiza a través del registro de salida de dinero
al exterior y por las denuncias de los propios bancos a través de los
cuales se realizaban las operaciones.
Este fraude puede llegar a obligar a algunos importantes vendedores de ordenadores
a subirse al mismo carro para no perder mercado y no permitir que sus competidores
se aprovechen de una situación ilegal que a ellos les perjudica. La situación,
de no atajarse, podría convertirse en la pescadilla que se muerde la
cola, porque quienes cumplen la legalidad se pueden ver abocados a comprar bajo
cuerda para evitar que les echen del mercado.
Uno de los focos más importantes de fraude proviene de las sociedades
intermedias que, en realidad no existen. Según señala Eugenio
González, miembro de junta directiva de la Asociación de Técnicos
Tributarios de España, "se trata de sociedades que se crean con
el fin de emitir facturas de venta de los productos, pero sin realizar ninguna
otra actividad. Para evitar que les pillen se pueden dar de baja a los seis
meses de iniciada la supuesta actividad y procurar que ni esa empresa ni la
persona relacionada con el fraude del IVA hagan la declaración del 347".
El 347 en una declaración de operaciones superiores a 500.000 pesetas
entre clientes y proveedores, que permite a Hacienda cruzar datos. Debe hacerse
inmediatamente después de realizada la operación mercantil. Lo
que hacen estas empresas defraudadoras es emitir las facturas, pero sin declararlas
a Hacienda. Esto implica que mientras esas compañía no tenga un
inspección concreta, algo bastante improbable, nadie se enterará
de los fraudes que está cometiendo. Con el modelo 347 nunca se paga,
se trata, simplemente, de facilitar información a la Agencia Tributaria.
El pago se realizará posteriormente en el periodo que corresponda.
Las sociedades defraudadoras se aprovechan de que su capital social no suele
superar el medio millón de pesetas, por lo que resulta bastante difícil
que sean inspeccionadas. Además, no suelen realizar ninguna de las declaraciones
fiscales preceptivas ante Hacienda, excepto el IVA, y acostumbran a operar con
números de identificación fiscal provisionales. Desaparecen antes
de que las autoridades puedan dar con ellas.
LUCHA CONTRA EL FRAUDE EN LA UNIÓN EUROPEA
Pero si luchar contra el fraude del IVA en España resulta difícil, peor lo tiene la Unión Europea. En Bruselas consideran que aunque los países comunitarios disponen de los medios adecuados para controlar millones de operaciones comerciales sujetas al IVA, no se utilizan en toda su extensión y solo un 3 por ciento de los inspectores fiscales están preparados para su uso. Uno de los problemas principales está en que las mercancías se desplazan entre varios países dentro de la UE virtualmente exentas de IVA en lo que los expertos denominan "fraude carrusel". Este fraude consiste en que la persona que recibe la mercancía procedente de un primer estado miembro la envía a otro posteriormente sin imponer la tasa correctamente. De momento se está a la espera de que Bruselas establezca un nuevo régimen de IVA y, entre tanto, desde las instancias comunitarias se recomienda a los Quince que mejoren la eficacia de los sistemas de control y revisen sus políticas, estructuras y recursos en la lucha contra el fraude de este impuesto. Desde la Asociación de Técnicos Tributarios de España se considera que las medidas puestas en marcha por la Administración española son suficientes. Lo mismo ocurre con la Administración comunitaria. El problema es que los medios técnicos y humanos no lo son porque hace falta más personal para hacer todos los cruces de datos que permitan impedir el fraude. Según Eugenio González, "este tipo de fraudes son muy difíciles de controlar a nivel europeo porque, partiendo de la idea de que los medios de que dispone cada país ya son insuficientes, cuando hay que controlar operaciones entre países resulta mucho más difícil".
LAS OPERACIONES POLICIALES CONTINUAN
A finales del año pasado se pudo desbaratar otra operación ilegal para defraudar a Hacienda. La policía detuvo a varias personas acusadas de ser los cerebros de una red en la que había implicadas más de 150 empresas. El sistema utilizado era muy sencillo: vendían todo tipo de productos informáticos, emitían las correspondientes facturas con el 16 por ciento del IVA y las cantidades finales no las ingresaban en Hacienda. Paralelamente a esta investigación se descubrió otro fraude que perjudicaba a las empresas aseguradores. En este caso no se trataba de dejar de pagar impuestos, sino de estafar a las aseguradoras. Los implicados en la estafa enviaban material informático asegurado a través de compañías de transporte pero el cargamento no llegaba a su destino, porque desaparecía por el camino. Era entonces cuando se reclamaban la cantidad suscrita en la póliza. Por supuesto, los delincuentes tenían que contar con alguien en el interior de la empresa de transportes.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
LOS DELINCUENTES UTILIZAN
A DEFICIENTES
Uno de los fraudes más importantes y llamativos descubiertos en los últimos
años tuvo lugar a finales de 1998. La policía detuvo a varias
personas a las que acusó de haber ideado un sistema para defraudar el
IVA y con el ahorro obtenido poder vender en España sus productos a más
bajo precio.
Los defraudadores
utilizaban como testaferros ( hombres de paja) a vagabundos, deficientes y enfermos
ingresados en un psiquiátrico de Barcelona, y a otras personas con sus
facultades mentales reducidas. Los detenidos habían logrado defraudar
más de 400 millones de pesetas en dos años.
El caso se destapó cuando uno de los testaferros, que era deficiente
mental, dijo en su casa que le habían dado 20.000 pesetas por prestar
su nombre y firmar unos papeles. Sus familiares sospecharon y acudieron a comisaría,
lo que permitió que se descubriera la estafa.
Los delincuentes captaban a estas personas para despistar a Hacienda, les abrían
cuentas corrientes y les daban de alta como autónomos, para que importaran
material informático de Holanda. En este tipo de transacciones entre
países miembros de la Unión Europea el IVA no se paga en el lugar
de origen sino en el de destino. En teoría eran los importadores quienes
debían satisfacer esa cantidad. Sin embargo estos importadores estaban
al margen del fraude de la operación. Una vez los equipos en España
los defraudadores hacía una operación de recompra del material
y exigían a Hacienda la devolución del 16 por ciento en concepto
de IVA. La cantidad les era reintegrada en la creencia de que los testaferros
habían pagado esos impuestos o estaban a punto de hacerlo. Para dar largas
a todo el asunto los defraudadores pedían aplazamientos en nombre de
los importadores sin el conocimiento de estos que sí habían obrado
de buena fe.