¿POR QUE LE CUESTA DESPEGAR AL TELETRABAJO?

Alejamiento de los compañeros y jefes, alto coste de las telecomunicaciones y dificultades de control por parte de la empresa son algunas de las razones que frenan el desarrollo del teletrabajo en España. Se hace necesario un cambio de mentalidad.
Publicado en junio de 2000

Aunque el teletrabajo es una magnífica opción de futuro, muchas empresas lo ven como algo complicado y que se sale de sus tradicionales esquemas estratégicos. En realidad los beneficiados son tanto los trabajadores como las empresas. Unos consiguen organizar su tiempo a su medida y las otras reducen costes en inmuebles y mejoran la gestión. Pero a pesar de todo ello, el teletrabajo despega muy lentamente. Empresas y trabajadores ven con recelo esta nueva fórmula laboral.

Los teletrabajadores tienden, en ocasiones a sobrecargarse de trabajo, y esa es una de las razones que pueden perjudicar el desarrollo de este tipo de actividad. Es necesaria una buena organización y no todo el mundo es capaz de conseguirlo. Desde la Asociación Española de Teletrabajo www.ciberteca.es/aet se señala que esta actividad es "como el futbol: se habla mucho de ello pero son pocos los que lo practican". Se trata de una actividad de la que dentro de unos años todos nos preguntaremos por qué no la habíamos comenzado a desarrollar mucho antes. Algunas de sus principales ventajas son el ahorro de tiempo , comodidad, flexibilidad laboral y autonomía. La autonomía es, precisamente, lo que más miedo da a muchos trabajadores que prefieren seguir yendo de la mano de sus empresas tradicionales y no tener que preocuparse de buscar su propio trabajo.

En nuestro país, donde el 95 por ciento de las 2,5 millones de pymes existentes tienen menos de diez empleados, otro problema añadido para teletrabajar es la barrera tecnológica. Muchas empresas carecen de los equipos informáticos necesarios y, cuando los tienen se encuentran con que la velocidad de transmisión es muy lenta y la tecnología cara, especialmente para estas microempresas.

La ausencia de una legislación específica, la desconfianza por parte de la empresa y el trabajador, las dificultades para el control de la actividad por parte del empresario, el atraso tecnológico, la carestía de los equipos y la exigencia de un perfil profesional y personal muy concretos son algunas de las razones que dificultan el desarrollo del teletrabajo en España. A estas hay que añadir el aislamiento y la soledad que puede provocar esta actividad, el alejamiento de la empresa y de sus planes de formación y el menor contacto con jefes y compañeros.

En cuanto al hogar también hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones resulta difícil disponer de un espacio físico que permita teletrabajar en casa y que se corre el riesgo de mezclar la vida personal con la profesional. Otra dificultada añadida es la falta de seguridad y la incertidumbre que esta actividad puede llegar a generar a largo plazo.

A pesar de sus indudables ventajas pesan muchos las dudas. Ahora se hace necesario un cambio de mentalidad por parte de empresas y trabajadores que deben darse cuenta de que se "trata de comprar habilidades, soluciones y gestión en vez de horas de trabajo". Su rentabilidad económica no está, ni mucho menos, en el abaratamiento de la mano de obra, sino en una mejora sustancial de la productividad y en la reducción de costes estructurales para la compañía.

Sin embargo hay que solucionar algunos problemas, según ha denunciado la Asociación Española de Teletrabajo. Uno de los principales es el alto coste de las telecomunicaciones en nuestro país, tanto telefónicas como de acceso a Internet, lo que impide un correcto desarrollo del teletrabajo en España. Se hace necesario ampliar y mejorar la red telefónica y establecer una competencia real, ya que la actual situación no favorece una mejora en las tarifas ni en los servicios. Todo ello retrasa el desarrollo del teletrabajo en España y nos impide adquirir una experiencia necesaria que nos permita competir, en igualdad de oportunidades, con el resto de los ciudadanos europeos.