EFECTOS POSITIVOS DEL TELETRABAJO

Varios cientos de miles de españoles han optado por el teletrabajo que tienen grandes ventajas como la posibilidad de organizarse uno mismo su tiempo y ahorrar en viajes a la oficina. La empresa, por su parte, ahorra en personal e infraestructuras.

Publicado en abril de 2000

Aunque los agoreros no se cansan de decir los problemas que puede plantear el teletrabajo, la verdad es que da la impresión de que las ventajas son mucho mayores. Tanto desde el punto de vista tecnológico, como de organización o socioeconómico el teletrabajo se nos presenta como una buena solución laboral para millones de personas en todo el mundo.

En España tenemos actualmente 300.000 teletrabajadores. Todos ellos han comprobado por sí mismos que han mejorado en su competitividad, porque ha aumentado su productividad y se han reducido los costes del empleo. Y eso sin contar las ventajas que puede representar para la economía local que puede conseguir mayor riqueza y oportunidades por el hecho de proporcionar una serie de servicios a consumidores lejanos.

Los colectivos de discapacitados están especialmente llamados a utilizar este campo laboral. Aquí no se sentirán en inferioridad de condiciones, ya que se trata de desarrollar una labor desde casa o un telecentro. www.pta.es/telecentro La dificultad de movilidad de este tipo de personas no plantea ningún inconveniente a la hora de trabajar. Igual ocurre con otros colectivos tradicionalmente desfavorecidos como es el de las mujeres, que tienen en el teletrabajo una oportunidad para reintegrarse a la vida laboral después de un paréntesis más o menos largo y que suele coincidir con los primeros años de vida de los hijos.

Las autoridades locales o regionales también se ven involucradas en todo este proceso porque se genera mayor riqueza en toda la zona. Por eso muchas autonomías están potenciando el trabajo a distancia, que ven como así se pueden atraer inversores. El problema, sin embargo, es que los gobiernos todavía no tienen muy claro en que consiste el teletrabajo y las ventajas que puede aportar. Mientras los gobernantes no vean con toda nitidez los efectos positivos del teletrabajo no se podrá contar con una política de apoyo al cien por cien.

En cuanto a los factores tecnológicos se hace necesario adoptar medidas que desarrollen las infraestructuras de comunicaciones y servicios avanzados, un punto en el que las administraciones tienen mucho que decir. Además es necesario que se reduzca el coste de los servicios de telecomunicaciones y, por supuesto, la educación generalizada en todas las facetas relacionadas con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Las pequeñas empresas utilizan el teletrabajo para crecer con inversiones mínimas en personas e infraestructuras. Aquí nos encontramos con el outsourcing o la externalización de los procesos productos. Las asociaciones de teletrabajadores www.sappiens.com tienen muy claro que algunos de los beneficios para los individuos que se producen con el teletrabajo se basan en la reducción de costes y tiempo en viajes, la mejora de oportunidades laborales, horarios flexibles y, por supuesto, la posibilidad de conseguir un mayor equilibrio entre el tiempo dedicado a la vida familiar y el dedicado al trabajo. Tampoco hay que olvidar cuestiones como la reducción de la congestión del tráfico y, por añadidura, de la polución. Todo ello sin olvidar el ahorro en costes de material, personal y alquiler de inmuebles, incremento de la productividad, flexibilidad de organización y ampliación del servicio al cliente.

El trabajador a distancia se encuentra con una clara mejora de la calidad de vida, aunque para ello es necesario que sepa organizarse. En su contra tiene que la mayoría del teletrabajo se produce en empresas de reducidas dimensiones donde el empleo es muy frágil. Sin embargo algunas grandes empresas www.ibm.com han apostado www.intel.com por este tipo de empleo.

La fragilidad de este empleo en las pequeñas empresas hace que la tendencia del teletrabajador sea más bien al autoempleo, con lo que desaparece un concepto que a los españoles nos resulta especialmente grato: el trabajo seguro.