¿CÓMO SE TELETRABAJA?

No todo el mundo vale para teletrabajar y no todas las empresas apuestan por esta nueva forma de organizar el trabajo. La última palabra la tiene el cliente que decide si un teletrabajador satisface o no sus necesidades.
Publicado en diciembre de 2000

La mayoría de los profesionales implicados en el teletrabajo coinciden en afirman que no se trata de una profesión sino de una forma de organizarse. Desde ese punto de vista lo que hay que saber es que esta posibilidad no se limita a ser ejercida en la casa del trabajador, ya sea por cuenta ajena o propia. Es una herramienta para ejercer cualquier profesión relacionada con las tecnologías de la información desde cualquier lugar y en cualquier momento.
Muchas son las ventajas del teletrabajo, aunque también hay algunos inconvenientes. Una de las principales ventajas, desde el punto de vista estrictamente profesional es que se trata de una herramienta útil para mejorar el ejercicio de la profesión, desvinculando al trabajador del lugar de trabajo y de un horario rígido y facilitando una adaptación del trabajo a la vida en vez de adaptar la vida al trabajo.
Aquí nos encontramos con la necesidad de que el teletrabajador sea una persona seria y responsable, porque será él mismo quién se encargue de gestionar su tiempo. Esto le permitirá trabajar más a gusto que en la oficina tradicional. Este nuevo profesional hará su labor con mayor dedicación, ilusión y compromiso.
El teletrabajador es una persona muy identificada con la telemática y muy preparado para el uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. Se trata de un profesional que tiene claro que esta nueva posibilidad de organizar el tiempo laboral no va a acabar con el empleo tradicional; se trata, más bien, de un complemento. En realidad el teletrabajador es una persona que está potenciando el trabajo tradicional y ayuda al desarrollo de empleos tradicionales porque siempre habrá alguien que tenga que acudir a la oficina ya sea por necesidades de la empresa o por propias preferencias del afectado.
El teletrabajo exigen una buena preparación por lo que la formación continua es algo esencial. Además su responsabilidad llevará al afectado a emplearse a fondo en su trabajo actuando como si fuera su propio negocio y considerándose responsable del resultado final.
Pero no todo el mundo puede ser un teletrabajador; hay que valer. Al teletrabajador le selecciona la empresa pero recibe el visto bueno del cliente que contrata a esa firma. Es al final ese cliente quién decide que teletrabajador es valido porque cumple sus expectativas.
En los tiempos actuales cualquier empresas parece más o menos dispuesta a aceptar teletrabajadores, aunque no están muy entusiasmadas con la posibilidad de tener que buscarlos ellas mismas. Aceptarán al teletrabajador siempre que no encuentren a otra persona dispuesta a hacer esa misma labor en la oficina, porque todavía hay grandes reticencias con respecto al teletrabajo por parte de las empresas contratantes. No obstante esta visión esta cambiando de forma radical y a pasos agigantados porque las empresas ven cada vez con mejores ojos esta posibilidad de organizar el trabajo.
El teletrabajador es, además, un apersona con muchas aptitudes para las relaciones sociales y profesionales. Aunque pueda parecer que por el hecho de estar en casa este profesional es un ermitaño, nada más lejos de la realidad. El teletrabajador, salvo excepciones, se tiene que relacionar con muchas personas al cabo del día, ya sea por teléfono, fax, correo electrónico o personalmente. Son diferentes posibilidades de comunicación que dan una mayor riqueza a la labor de estos profesionales.