¿ Quién es el presidente de Telefónica?

Licenciado en Derecho y Económicas y master en Administración de empresas son algunos de los datos académicos más relevantes del Juan Villalonga, Presidente de Telefónica desde Junio de 1996. Profesionalmente ha pasado por diversas empresas hasta recalar en la operadora, a la que ha marcado con su sello personal. Es el primer presidente de la compañía ya totalmente privatizada. Desde su llegada ha impulsado el proceso de internacionalización iniciado por sus predecesores. Ha conseguido convertir a Telefónica en la empresa española con más beneficios y una de las operadoras más importantes del mundo, con una fuerte implantación en Iberoamérica.
Publicado en abril de 2000

Sus críticos dicen que los grandes beneficios de Telefónica se deben a que viene de una situación de monopólico que todavía mantiene en el servicio de telefonía básica local y en la red. Le reprochan su estilo agresivo, ser amigo de José María Aznar y, sobre todo, que va a ganar más de dos mil millones de pesetas por las famosas stock options. Estos beneficios multimillonarios parece que han afectado a su estrecha amistad con el presidente del gobierno, ya que ha puesto en más de un aprieto al gobierno. Quiénes conocen a ambos dicen que, en la actualidad, sus relaciones son más que distantes.

No resulta fácil aceptar la versión oficial que dice que José María Aznar no tuvo nada que ver en su nombramiento como presidente de Telefónica,. Aunque tampoco es descabellado creer otra versión en la que se afirma que los máximos responsables de BBV y la Caixa le propusieron el cargo para tenerle como figura decorativa y conseguir un puente de comunicación permanente entre Moncloa y Telefónica. En realidad todo el mundo cree que llegó a la presidencia de Telefónica por su intima amistad con Aznar. Es más, cuando Villalonga viajó a Londres recién estrenado su cargo, un periodista con años de experiencia y sin pelos en la lengua preguntó al flamante nuevo presidente de Telefónica.

- ¿Usted cree que ser amigo de José María Aznar es título suficiente para presidir una compañía como Telefónica...?
Villalonga no tuvo más remedio que comerse la rabia y contestar a su interlocutor:
- Yo le voy a demostrar a usted y a otros muchos que soy digno de este cargo.

ACTIVIDAD PROFESIONAL

Villalonga es un hombre profesionalmente bastante inestable al que no le ha gustado nunca estar demasiado tiempo en el mismo lugar. Claro que sus anteriores trabajos no eran como presidente de Telefónica, la primera multinacional española. Antes había pasado por el Banco Central, la consultora McKinsey, Banco Santander, Cofir, Wallace SNT y otros. En el 92 compartía despacho con Miguel Blesa, ahora en Caja Madrid y Jose María Más, en Antena 3 Televisión. La cosa no iba demasiado bien para Villalonga en sus intentos de labrarse un brillante futuro como consultor independiente sobre fusiones, adquisiciones, asesoría de empresas, etc. En el año 93 la buena suerte llama a su puerta y es contratado por CS First Boston, un elitista banco de negocios que se fijo en Villalonga por indicación del anterior equipo del Banco en Madrid ( las familias Samaranch y Pujol), que recomendaron en Londres su fichaje por la cercanía de Villalonga con Aznar, de quién se sabía que antes o después llegaría a presidente del gobierno. Dos años después era fichado por Bankers Trust y que le ofreció 200 millones de pesetas al año limpios.

Sin embargo, su gran salto profesional no llegaría hasta después de las elecciones del 3 de Marzo de 1996, cuando el Partido Popular ganó las elecciones. Los máximos responsables del BBV y la Caixa, con una importantísima participación accionarial en Telefónica, pusieron sus ojos en él. No es que creyeran que iba a ser un excelente gestor. En realidad querían ponerle en la presidencia para conseguir una relación fluida con el ejecutivo, y pretendían que el consejero delegado Germán Ancochea, fuese quien pilotase la nave. Villalonga lo comentó con Aznar, que inmediatamente se dio cuenta de que era una trampa y, según cuentan, le recomendó a su amigo que no aceptase. Después de una semana de tiras y aflojas Villalonga consiguió que Aznar diese el visto bueno y aceptó el cargo. Hizo todo lo contrario que Juan Hoyos, socio de McKinsey y amigo de Villalonga y Aznar, que no acepto la presidencia de Endesa porque no podía aceptar que le echasen en cara haber sido nombrado por ser amigo de Aznar.

EL ACCIONISTA POR ENCIMA DE TODO

Desde el primer momento el nuevo presidente tuvo muy claro a quien tenía que tener contento. Lo dijo en la primera reunión del comité ejecutivo de la compañía que él presidió, donde dijo que no le importaba demasiado la gestión de la compañía, la satisfacción de los clientes o la calidad del servicio. Su única preocupación estaría centrada en el accionista y en crear valor para ese accionista. Y en verdad que lo ha conseguido. Villalonga cogió la compañía en Junio de 1996 cuando esta valía 2 billones de pesetas. Ahora su valor en bolsa supera los 16 billones.

A pesar de estos brillantes resultados también hay grandes sombras. Una de las mayores es su aparentemente caprichosa y compulsiva costumbre de destituir a directivos, dando la impresión de que no va a dejar títere con cabeza en la cúpula de Telefónica. Así, a principios de Febrero destituía a Juan Perea, el hombre encargado del diseño de la brillante operación de salida a bolsa de Terra. Perea no ha sido el único. En realidad la lista de agraviados por Juan Villalonga en la propia compañía es bastante amplia. algunos de los afectados son Javier Revuelta, ex-número 2 de la compañía, Marcial Portela, Fernando Abril, Arturo Baldasano, Pedro Pérez o Andrés Tejero, entre otros. En todos ellos Villalonga había depositado su más firme confianza y nunca ha explicado las razones que le han llevado a prescindir de unos ejecutivos cuyo mayor delito, aparentemente, ha sido cumplir su trabajo con un éxito notable.

EL ESCÁNDALO DE LAS STOCK OPTIONS

Las purgas selectivas de Villalonga resultan aún más incomprensibles si tenemos en cuenta que su propio discurso, para defender el plan de las stock options, se basaba, en gran medida, en la necesidad de fidelizar a esos valiosos directivos. Aparentemente Villalonga no ha tenido en cuenta que Telefónica es como El Corte Inglés, algo más que una compañía. En realidad la operadora se ha convertido en un referente social que guía, en parte, las pautas de conducta de nuestro incipiente capitalismo tecnológico.

En un momento dado Villalonga se encontró en un callejón sin salida por las stock options. Oposición y sindicatos han criticado ferozmente estos beneficios de 80.000 millones de pesetas para unos pocos directivos. El gobierno ha dicho que no tiene nada que objetar porque se trata de una empresa privada, pero también está en contra.
En realidad el ejecutivo, en pleno periodo electoral presionó para que renunciase a estos suculentos beneficios. Ante esta situación Villalonga anunciaba la extensión de esta fórmula retributiva en especies a todos los trabajadores de la compañía.
El anuncio se producía poco después de haber mantenido una entrevista personal con el ex-presidente del gobierno, Felipe González, en el despacho que este tiene en el PSOE. Hasta entonces González había criticado con inusitada dureza el plan, claro que hay que tener en cuenta que estábamos en plena pre-campaña electoral.

Sin embargo no hay que olvidar que la gestión de Villalonga ha sido brillante. Claro que se ha encontrado con el cambio tecnológico y con la empresa lider en el sector de las telecomunicaciones antes y durante este cambio que todavía se está produciendo. Así, Villalonga consiguió en pocos días algo que parecía imposible. Firmó un acuerdo estratégico con el BBVA, hasta entonces el accionista más crítico con su gestión. El presidente del BBVA, Emilio Ybarra se había quejado en diferentes ocasiones de que el responsable de Telefónica hacía y deshacía a su antojo sin consultarle y sin tener en cuenta la posición del banco como líder del núcleo duro en la operadora. Tras una negociación que aparentemente no duró ni una semana, se dice que el asunto se cerró en 48 horas, Villalonga consiguió consolidarse en la presidencia de Telefónica, reducir la presión a la que estaba siendo sometido por el asunto de las stock options y blindar a la compañía contra una posible opa hostil.

Una brillante operación que ahora tiene que recibir el visto bueno del gobierno, que primero se tienen que pronunciar definitivamente sobre la fusión entre el BBV y Argentaria, empresas a las que ha obligado a desinvertir en algunos sectores estratégicos.

Una de las últimas jugadas de Villalonga ha sido la decisión de BBVA y Terra de comprar First-e, con el objetivo de convertirse en uno de los grandes protagonistas de la banca virtual en Europa, aunque la nueva entidad también entrará en el mercado de Estados Unidos y Asia. Para ello se ha decidido la creación del holding Uno First Group. El 67 por ciento del capital será español, repartido entre BBVA y Telefónica y el resto a la entidad irlandesa First-e, que cuenta con 50.000 clientes por la red en el Reino Unido.

Otra llamativa operación protagonizada por Ybarra y Villalonga y que no será la última, ya que ambos se han marcado como objetivo conseguir el liderazgo en el comercio electrónico en Europa e Iberoamérica.

Pero Villalonga no sólo tiene como objetivo Internet y la telefonía. Su interés por los medios de comunicación quedó demostrado con la adquisición de Onda Cero Radio y Antena 3 Televisión, entre otros. Para dotar a esta última de contenidos, con el fin de convertirla en líder indiscutible, Villalonga firmó a mediados de Marzo un acuerdo con la holandesa Endemol Entertainment, una de las principales productoras audiovisuales de la Unión Europea. La transacción está valorada en 5.500 millones de euros, unos 915.000 millones de pesetas. Telefónica ofrece 5,58 nuevas acciones de Telefónica por cada acción de la productora holandesa. Para ello será necesario realizar una ampliación de capital que deberá aprobar la junta de accionistas del próximo 7 de Abril.

La operación permitirá a Telefónica convertirse en el mayor proveedor mundial de servicios de telecomunicaciones en los mercados de habla hispana y portuguesa. Directivos de Retevisión comentaban que la operación tiene, como principal objetivo, dotar de contenidos a Terra en vez de a Antena 3 Televisión, debido a la gran creatividad del personal de Endemol, que todos los años pone en marcha al menos cien programas nuevos de televisión. Lo que sí parece claro es que Villalonga afianza con este intercambio de acciones su permanencia en la presidencia de la entidad. Ahora sólo habrá que esperar que todas estas operaciones financieras de adquisición de empresas e intercambio de acciones den beneficios no especulativos a los accionistas. Es decir, que las empresas adquiridas empiecen a dar beneficios en la cuenta de resultados y no en el parqué de la bolsa.

Juan Manuel Romero
jromero@bpe.es


UN PRESIDENTE MUY PECULIAR

Desde luego lo que queda claro es que Villalonga no es un presidente al uso. Prueba de ello es una anécdota recreada por el periodista Jesús Cacho. En su primera reunión con analistas extranjeros del sector de las telecomunicaciones dejo a la audiencia boquiabierta cuando con su peculiar acento inglés interpeló a los reunidos:
-Hey, guys, put your books on the floor and listen to me, because you cannot listen and read at the same time... ( Eh, tíos, poned los libros sobre el suelo y prestad atención, porque no vais a poder escuchar y leer al mismo tiempo),

También se cuenta que sus amigos se echaban las manos a la cabeza ¡Madre mía, Juanito presidente de Telefónica! Ninguno lo hubiese creído unos meses antes de su nombramiento, ni siquiera teniendo en cuenta su cercanía con José María Aznar. Todos creyeron que la experiencia iba a ser un desastre. Y todo ello a pesar de que Villalonga tenía un magnífico currículo profesional y en eso podía compararse, con creces, a los anteriores presidentes de la entidad. Licenciado en Derecho y Económicas en Deusto y MBA en Barcelona. Con este currículo su vida profesional parecía destinada a discurrir por la tranquila senda de la banca siguiendo los pasos de su tio abuelo Ignacio Villalonga, fundador del Banco Central. Pero un echo casi sin trascendencia iba a cambiar todo eso. Había compartido pupitre en sus años escolares con el ahora presidente del gobierno.