Es una de las primeras
fortunas de España donde emigró desde Estados Unidos, país
en el que residió durante varios años huyendo de la dictadura
de Argentina. Ahora preside una de las empresas de telecomunicaciones más
importantes de nuestro país y es un hombre lleno de ideas y proyectos
que, a sus 40 años y con dinero como para no volver a dar un palo al
agua, sigue decidido a trabajar, montar empresas, enseñar a sus alumnos
y dictar conferencias por diferentes países.
Publicado en diciembre de 2000
Martín Varsavsky
es un empresario argentino diplomado en relaciones internacionales y administración
de empresas por la Columbia University de Nueva York, que ha fundado en catorce
años cuatro empresas, todas con buen resultado. La primera de ellas,
a sus 24 años, fue Urban Capital, promotora de hoteles y edificios en
Nueva York. Un año después puso en marcha Medicorp Sciences de
Montreal, empresas creada en esa ciudad y dedicada a la biotecnología
que fabrica reactivos para el SIDA y el cáncer. Su tercera aventura empresarial
fue Viatel Ltd, dedicada a las telecomunicaciones internacionales. La puso en
marcha en 1991 y le sirvió para entrar por la puerta de atrás
y casi de tapadillo en el mundo de las telecomunicaciones y salir como un triunfador
por la puerta principal. Viatel es una operadora que empezó a explotar
un nuevo concepto: el call back. Las llamadas internacionales eran muy caras
en todo el mundo, mientras que en Estados Unidos estaban liberalizadas. Así
Viatel canalizaba todas las llamadas de sus clientes por Estados Unidos, independientemente
del país de origen y destino, y las cobraba a mitad de precio. El éxito
fue espectacular y la empresa, en la que también participaba el financiero
George Soros, salió a bolsa e hizo rico al joven emprendedor. En la actualidad
su valor supera los mil millones de euros y cotiza en la bolsa de Nueva York.
Y por último llegó Jazz Telecom, compañía que actualmente
preside y que se vanagloria de ser la primera firma española dedicada
a la construcción de accesos de fibra óptica para las empresas.
Su objetivo es cablear a las 100.000 empresas más grandes de la Península
Ibérica y unirlas mediante una red troncal nacional e internacional.
Martín Varsavsky es el presidente de una compañía a la
que bautizó Jazztel por su afición al jazz, "ese tipo de
música menos elitista que la ópera o la música clásica".
En sus oficinas de Madrid los únicos que llevan corbata son los hombres
que van de visita. Precisamente, por no ir trajeado, en cierta ocasión
en uno de los restaurantes más distinguidos de Madrid le hicieron entrar
por la cocina y comer en un reservado. Sin embargo, afirma que "hoy en
día en España uno se puede mover muy bien sin corbata".
UNA MISMA REGLA PARA CREAR SUS EMPRESAS
Martín Varsavsky
tiene muy claro lo que hay que hacer para crear una empresa. "Lo primero
es tener una idea que no goza de una aceptación inmediata, no es una
idea obvia". Cuando está plenamente convencido de la viabilidad
de la idea crea la empresa y si hace falta está dispuesto a poner, en
un primer momento, todo el dinero para sacar adelante el proyecto. El segundo
paso es buscar el mejor equipo gestor posible. Para conseguirlo le ofrece entre
un 20 y un 30% de la empresa. "Con el equipo gestor y mi dinero probamos
el modelo y vemos si podemos desarrollar la idea". Una vez probado el modelo
se hace el plan de negocio y se sale a la calle en busca de los inversores.
Después viene una emisión de bonos de alto rendimiento , que es
algo muy habitual en Estados Unidos pero poco usual en España. El último
paso de la estrategia empresarial es salir a bolsa.
Claro que para poner una empresa en marca hay que saber vender, "porque
no se puede ser un empresario de éxito si tienes una idea pero te falta
la capacidad de ejecutarla. Hay que saber venderla". Martín Varsavsky
se muestra extrañado porque da la impresión de que en España
saber vender da vergüenza. "El vendedor es como el último desgraciado
del planeta, está mal visto; es algo que no entiendo porque no puedes
tener éxito si no sabes vender tu idea y tu producto".
EL QUE DA PRIMERO
DA DOS VECES
Una del las claves del éxito
inicial de Jazztel fue su agresiva campaña de publicidad para el lanzamiento
del servicio de telefonía fija. "Nosotros hicimos una campaña
original que tuvo un éxito impresionante. BT se gastó mucho más
dinero que nosotros y, sin embargo, la gente nos reconoce a nosotros muchísimo
más que a ellos".
Esa campaña levantó ampollas en la competencia, porque se hacía
una publicidad comparativa de las tarifas interprovinciales de las diferentes
operadoras y las de Jazztel eran un 50% más baratas. Varsavsky recuerda
que Retevisión quiso poner una querella contra Jazztel, pero sus abogados
les convencieron de que desistieran de la idea porque la única condición
de la publicidad comparativa es que sea verdad. "Y lo nuestro es todo verdad".
Pero la publicidad comparativa no fue lo que más disgustó a la
competencia. Fue, sin duda, la aparición de sus altos directivos que
se presentaban como ex-ejecutivos de otras operadoras. Varsavsky afirma que
los protagonistas de la campaña son un grupo de ejecutivos que estaban
frustrados en sus anteriores empresas porque no podían cumplir sus objetivos
profesionales y decidieron marcharse a Jazztel. Ahora habría que preguntar
a Antonio Cantón los motivos por los que se ha marchado a Xfera, operadora
que si consiguió una licencia de UMTS al contrario de Jazztel. Sin duda
ha sido un duro golpe para Varsavsky que, de todas formas, no puede poner el
grito en el cielo porque el hizo lo mismo con altos ejecutivos de Telefónica
y otras compañías españolas.
Cantón es la persona que en uno de los anuncios de televisión,
para dar a conocer Jazztel, salía custodiado por dos guardas jurados
en un supermercado por probar todos los productos gratis. Cantón abandonó
su anterior empresa para incorporarse a Jazztel. Había sido director
general de negocio de telecomunicaciones de Retevisión y también
ha ocupado el puesto de consejero delegado de Telyco, empresa del grupo Telefónica.
A la fuga de cerebros de algunas compañías españolas para
incorporarse al proyecto de Jazztel le siguieron otras fugas de cerebritos.
En Junio de 1999 Telefónica sufría un masivo abandono de profesionales,
que dejaba cojo su proyecto de Internet. En total 36 trabajadores de Teleline,
la filial de Telefónica responsable de la estrategia en la red, dimitieron
en bloque para fichar por Jazztel. Entre los fugados había programadores
informáticos, diseñadores y periodistas que tomaron esta decisión
por un cambio de estrategia de Telefónica en Internet y, probablemente,
por un sustancioso aumento salarial. La operadora había contratado a
un equipo de profesionales con el fin de diseñar y poner en marcha un
portal para toda la red de habla hispana, pero dos meses antes y a pocos días
del lanzamiento de la página, que incluso tenía el nombre de Terra,
la dirección de Telefónica dio un golpe de timón y compró
olé, un conocido buscador español, a Pep Vallés. Telefónica
desechó todo el trabajo inicial y dejó en manos de Vallés
toda la estrategia en Internet. Poco después se lanzaba al mercado Mundo
Olé.
Esta situación provocó la dimisión del Jefe del equipo y ex-director general de Teleline, Antonio Sáez y pocos días después seguían sus pasos otros altos cargos del portal. Sáez presentó a Jazztel el proyecto inicial. "Nos dimos cuenta de que los planes eran realmente buenos y que el equipo de gente que lo había hecho era el mejor preparado de España". Esta circunstancia permitió a Jazztel poner en marcha su portal con ciertas garantías y nacía así Jazztel Internet Factory.
EL CAPITAL HUMANO ES ESENCIAL
VarsavskY tiene muy claro
que el único capital de la empresa es el humano y lo busca donde haga
falta. Hace lo que sea necesario para contratar a la persona elegida. "Esa
gente estaba malquerida y maltratada; cuando pretendemos fichar a alguien les
enviamos los mariachis, les cantamos serenatas y se vienen con nosotros. Tenemos
un gran éxito reclutando, pero es porque creamos el mejor ambiente para
trabajar". Afirma que este es el sector más dinámico del
mundo de los negocios, y no un ministerio donde uno se jubila en el mismo negociado
donde entró de ordenanza con quince años. "Aquí hay
una gran movilidad profesional y surgen siempre proyectos nuevos que, si tienen
interés consiguen atraer a profesionales de otras empresas".
Considera que su principal agresividad consiste en hacer socios a los trabajadores
y empresarios a los ejecutivos, lo que "no gusta a los empresarios tradicionales".
Es consciente de que él es sólo quién tiene la idea, pero
que son otros los que se deben encargar de ejecutarla, porque tienen mucha mayor
experiencia en el sector. "Me asocio con ellos y se delegar.; tengo confianza
en mi equipo y dejo las decisiones de la empresa en sus manos". Esto lo
hace porque es consciente de sus limitaciones y sabe que el no puede ocuparse
de la gestión diaria de la empresa y por eso busca a gente que pueda
hacerlo, entre otras razones porque llevar el día a día de sus
empresas le impediría hacer deporte, disfrutar de su familia, escribir
y enseñar.
LA ESTRATEGIA EMPRESARIAL
Una de sus mejores armas
es la claridad, porque revela lo que va a hacer. "Es un poco la estrategia
de Collin Powell, máximo responsable del ejército de Estados Unidos
durante la guerra del Golfo, cuando dijo: los iraquíes están aquí,
nosotros vamos a rodearles, a cortarles el paso a Irak y, después, les
atacamos. Hizo exactamente eso. Yo soy de la escuela de Collin Powel en los
negocios". Considera que en algunos aspectos ha roto con la imagen tradicional
que se tiene de un empresario en España, porque su enfoque de los negocios
tiene tres prioridades: los clientes, los empleados y los inversores. "No
me ocupo de trabajar las relaciones con el gobierno ni de hacer lobby. Mi lobby
son los miles de usuarios que tenemos contentos y creo que la tarea del gobierno
es crear las condiciones para que la economía crezca".
No se cansa de proclamar sus ideas a los cuatro vientos para conocer la opinión
de otros, y no le preocupa que se las puedan plagiar porque considera que su
ventaja comparativa es, precisamente, la creatividad y mañana tendrá
otra idea. Esta estrategia demuestra claramente la gran confianza que tiene
en sí mismo: "Yo no me ocupo del día a día, porque
estoy siempre dos o tres años por delante, pensando en que vamos a hacer
o por dónde irán los negocios en el años 2003".
Afirma que el fracaso es algo posible que hay que tener presente pero sin obsesionarse,
porque lo importante es saber como evitar ese fracaso, conociendo donde están
los puntos débiles de lo que uno hace y procurando no ser arrogante.
Considera esencial respetar al competidor, porque "no hay peor error que
infravalorar al que se tiene enfrente. Tanto como la competencia nos preocupa
superarnos a nosotros mismos y estar a la altura de los planes que nos hemos
trazado".
Dice, además, que la riqueza debe compartirse y se muestra firme partidario
del dicho bursátil de Wall Street: tu puedes ser un oso, pero no puedes
ser un cerdo; no te quedes con toda la tarta...comparte. "Bill Gates es
el hombre más rico del mundo porque no tiene el 100% de Microsoft; si
lo tuviera no sería el más rico".
ESPAÑA Y LOS BANCOS
En cuanto a la situación
española Varsavsky se queja de que aquí, con las fusiones, hay
cada vez menos bancos y, consecuentemente, menos gente que tome decisiones.
Cuando un empresario tiene un proyecto nuevo va a un banco a pedir dinero. Es
lo que hizo para montar Jazztel. " En mi caso fue al BCH, antes de la fusión,
y me lo negaron porque ellos ya eran inversores en Retevisión. Y eso
no debería ser obice para que me prestasen el dinero porque su obligación
es prestar dinero a quién lo pueda devolver".
Afirma que el banco no ponía en cuestión la calidad del cliente
como prueba que, posteriormente, recibiesen un crédito a través
de un préstamo internacional sindicado. En realidad era simplemente que
se podía producir una violación de su acuerdo con Retevisión
si apoyaban a una empresa competidora. "Un banco no puede tener el rol
doble de contar con dinero de ahorradores privados y usarlo para sus propios
intereses, comprando capital en vez de prestarlo. Los bancos forman un oligopolio
que se mete demasiado en la industria, y ellos lo que tienen que hacer es prestar,
no invertir".
Después del servicio de telefonía fija vino la pérdida
del concurso de UMTS y la apuesta por Internet con el portal ya.com. Un portal
que retuvo durante un año y que se vio obligado a vender. Varsavsky afirma
que el no quería vender ya.com pero que le obligaron los accionistas
por las cuantiosas pérdidas de la compañía, que cada mes
perdía cinco millones de euros. Ya.com, empresa filial de Jazztel, tenía
un año de vida y fue traspasada a T-Online por 550 millones de euros
en metálico y acciones.
Pero además de sus iniciativas empresariales para ganar dinero, Varsavsky
ha dado muestra de su altruismo, al intentar conjugar los intereses del sector
público y privado en el campo de la educación y las nuevas tecnologías.
Pretende convertir Internet en una herramienta familiar para los estudiantes
de su país, Argentina, donde sólo un 2% tiene acceso a la Red.
Para ello trata de adoptar un enfoque diferente al habitual. En lugar de que
sea el gobierno quién financie a las universidades para que dispongan
de acceso a Internet, se buscan emprendedores que realicen esta tarea. Para
ello ha puesto diez millones de dólares de su bolsillo.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
UN EMIGRANTE ASENTADO EN ESPAÑA
Martín Varsavsky
nació en Buenos Aires en 1960, lugar al que habían llegado sus
antepasados huyendo de la persecución a los judíos a finales del
siglo pasado en Rusia y Alemania. Hecho que se repitió en 1976, durante
la dictadura militar de Videla, cuando tuvieron que volver a huir porque para
las dictaduras cualquier intelectual es un peligro, y peor aún si es
judío. Por eso tuvieron que emigrar a Estados Unidos. Consiguieron visados
de refugiados y su padre comenzó a enseñar en la Universidad de
Nueva York y el empezó a estudiar en la ciudad de los rascacielos.
Estudió y compaginó sus clases con trabajos del más diverso
tipo con el fin de pagarse los estudios. Fue mensajero en bicicleta, cajero
en una librería, vendedor de libros, dependiente de una elegante tienda
de ropas y periodista.
Su familia es conocida en Argentina como intelectuales y bastante de izquierdas.
Así que cuando dijo que quería ser empresario, tener mucho éxito
y ganar dinero le preguntaban que para que quería eso. El se dijo que
su padre era catedrático de astrofísica y hablaba de la composición
química del universo, pero a él lo que le interesaba es lo que
aquí y ahora; quería hacer empresas que creasen beneficio social
y romper con los monopolios y por eso se metió a hacer empresas.
Esta casado con Patricia, psicóloga infantil de la clínica de
la Concepción de Madrid, y tienen tres hijos: Alexandra, Isabella y Thomas.
Tiene un profundo amor al arte que viene de las tardes que pasaba en la galería
Galatea, regentada en Buenos Aires por su abuela. De su casa cuelgan cuadros
de Picasso, Morandi, Xul Solar o Botero y esculturas de Henry Moore o Zúñiga,
entre otros.
Detrás de su éxito se esconde la historia de un empresario emprendedor
que, en 20 años, ha pasado por diversos avatares. Hace 25 años
la llegada de la dictadura a Argentina sorprendió al joven Martín
cuando ya empezaba a ejercer sus dotes de mando, porque era director de estudiantes
de un conocido colegio de Buenos Aires. "Los militares colocaron como director
del colegio a un coronel que me echo del centro. No quería verme por
allí, aunque al menos me dejaron hacer los exámenes".
La principal razón de su asentamiento en España no es económica,
sino familiar. Es el único país donde su mujer, Patricia Aizemberg,
podía convalidar su título de forma automática. También
sus tres hijos han influido en esa decisión porque no quería que
creciesen en Nueva York, "un sitio muy tenso y enfermizamente competitivo".
Piensa que esa forma de vida de la ciudad de los rascacielos lleva a la infelicidad.