La situación internacional
y sobre todo la crisis de las empresas tecnológicas se ha cobrado sus
primeras victimas importantes. Las grandes empresas de telefonía han
comprobado con estupor como los números de sus cuentas de resultados
pasaban del negro al rojo en apenas unos meses. Las pérdidas se han ido
acumulando y los directivos de muchas de esas firmas han sido cesados o ha elegido
el camino de la dimisión. Eso es lo que ha ocurrido con Ericsson, que
cambia de directivos.
Publicado en febrero de 2002
Ericsson es una de las empresas
europeas de telefonía más importantes del mundo. Su actual presidente,
Lars Ramqvist, ya anuncio a finales de 2001 que dejaba el cargo, después
de encontrarse con un montón de millones de euros de perdidas. La caída
del beneficio y consiguiente entrada en pérdidas del fabricante sueco
obedece, principalmente, al descenso de las ventas de la telefonía móvil;
un sector que lo está pasando muy mal durante estos últimos meses.
Ramqvist no tuvo más remedio que presentar su dimisión ante la
evidencia de que los problemas de Ericsson se agravaban más de los previsto.
Su sustituto, que ocupará formalmente el sillón de la firma el
próximo mes de marzo es Michael Treschow, profesional al que se considera
idóneo para dirigir la empresa en este momento de crisis y que ya tiene
experiencia en sacar a otras compañías de situaciones difíciles.
Todo indica que los mas beneficiados será los accionistas, que esperan
volver a los números negros, mientras que los más perjudicados
serán los trabajadores, muchos de los cuales irán a la calle.
Trechow parece reunir en su perfil profesional dos de los rasgos necesarios
para superar esta crisis. Unas características que los analistas consideran
virtudes y que son su dureza y el ingenio. Estos dos rasgos han influido en
los inversores para decidirse por Treschow para dirigir los destinos de Ericsson
y sacar al gigante sueco de las telecomunicaciones de la complicada situación
económica en la que se encuentra. Treschow es la apuesta para recuperar
impulso tras un periodo difícil plagado de pérdidas, con una importante
reducción de demanda y un más que considerable descenso en la
cuota de mercado en teléfonos móviles. Claro que su compañía
no es la única que arrastra pérdidas, es más bien una situación
generalizada en todo el mercado de la telefonía móvil.
TRESCHOV Y LA SITUACIÓN INTERNACIONAL
Treschow ha llegado a Ericsson
justo cuando la compañía no ha tenido más remedio que rebajar
sus previsiones generales para el mercado de su producto básico para
este año, reconociendo que las ventas de infraestructura de red para
2002 pueden caer hasta un 10 por ciento respecto a las cifras de 2001, que tampoco
fueron para tirar cohetes. Ericsson se ha encontrado con los graves problemas
que afectan a las operadoras, que en los dos últimos años han
gastado más de cien mil millones de euros en licencias gubernamentales
para proveer acceso rápido a Internet. Sin embargo la tercera generación
de telefónica móvil se ha retrasado considerablemente y eso ha
afectado a la cuenta de resultados de la compañía, igual que le
ha ocurrido a otras muchas firmas, tanto operadoras como empresas fabricantes
de tecnología. Por este motivo, las operadoras han reducido drásticamente
sus inversiones durante el último año y, en ocasiones, incluso
se han agrupado para construir, conjuntamente, redes de tercera generación.
A pesar de que los accionistas que lo han elegido como presidente lo consideran
un caballo ganador, el propio Treschow reconoce que se enfrenta a condiciones
muy difíciles, sin que en el horizonte cercano se pueda prever una rápida
recuperación de la economía mundial. "En mi vida profesional
nunca he conocido una recesión corta. No me sorprendería que no
viésemos una recuperación económica hasta finales del año
2002", señalaba Treschow recientemente.
El nombramiento de Treschow ha sido bien acogido por los mercados. Algunos analistas,
incluso, han destacado que su antecesor no podía continuar gestionando
una situación totalmente contraria a la que había gestionado en
los últimos años. No es lo mismo un gestor para un periodo de
expansión que un gestor para época de recortes. Es algo parecido
a lo que habría ocurrido con Telefónica en España. Sería
impensable que el anterior presidente, Juan de Villalonga, que dirigió
la compañía durante sus años de mayor expansión
haciendo inversiones multimillonarias a lo largo de todo el mundo, hubiese podido
continuar en la gestión de la empresa en el caso hipotético de
una crisis similar a la que atraviesa Ericsson o que padecen algunas operadoras
europeas. Hacen falta gestores diferentes para tiempos diferentes.
MUCHOS IRÁN A LA CALLE
A Treschow se le considera
un hombre capaz de eliminar cuantos puestos de trabajo considere necesarios
para lograr la rentabilidad de la empresa. Esa es precisamente su gran ventaja
o su gran inconveniente, según se mire desde el punto de vista de los
accionistas o de los empleados; tiene mano de hierro y no le tiembla el pulso.
Treschow ha llegado a Ericsson con una impecable reputación de implacable
ejecutor de recorte de costes, aunque cuenta con la ventaja de que esa situación
se atenúa en parte, de cara al exterior, con su naturaleza jovial. Tiene
buena imagen.
Precisamente, sobre las situaciones difíciles, como la que se acaba de
encontrar en Ericsson, el propio Treschow ha señalado que "cuando
llega la recesión necesitas examinar todas las estructuras y ver que
costes puedes cortar. Las cosas siempre se pueden hacer mejor". Frases
que demuestran su espíritu de superar los problemas cueste lo que cueste.
Una vez que Treschow ha sido elegido para dirigir los destinos del fabricante
sueco de telecomunicaciones, el mercado ha respondido satisfactoriamente, porque
se le considera que es la persona idónea para gestionar la empresa en
estos momentos y defender los intereses de los inversores, que es a quienes
se debe. En realidad se le considera el profesional ideal para gestionar grandes
empresas en quiebra. Claro que no todo el mundo opina igual, porque los sindicatos
no deben estar muy contentos de tener en la dirección de Ericsson a un
hombre acostumbrado a solucionar los problemas de la empresa despidiendo trabajadores.
Si bien su nombramiento ha sido una buena noticia para los inversores, los empleados
no las tienen todas consigo. Están preocupados por las medidas que adopte
un hombre al que se conoce como makinavaja o el cuchillo, que se ganó
ese sobrenombre tras eliminar miles de empleos en Electrolux para proteger la
rentabilidad de la compañía.
Lo que parece claro, para desesperación de trabajadores y sindicatos
que creen que se pueden hacer otras políticas laborales, es que esas
medidas traumáticas, que ya fueron puestas en marcha meses antes del
nombramiento de Treschow, están dando sus primeros resultados. Según
el consejero delegado de Ericsson, "el mercado pasa por un momento difícil,
pero a pesar de ellos la reestructuración de la compañía
está dando resultados".
SU GESTIÓN
EN ELECTROLUX
Antes de llegar a Ericsson,
Treschow fue el máximo responsable de Electrolux. Allí fue el
responsable de traer importantes innovaciones a un fabricante tradicional de
aparatos pesados, lanzando neveras con pantallas de televisión incorporadas
o equipando a los habitantes de una pequeña isla sueca con lavadoras
conectadas a Internet.
Apenas un mes después de haber llegado a la presidencia de Electrolux,
se notaron sus primeras medidas: decidió solucionar los problemas de
la empresa despidiendo gente.
A los pocos días de llegar a la empresa Trechow hizo su diagnóstico
de la situación: la principal fuerza de la compañía era,
a su vez, su principal debilidad. Después de 75 años creciendo
a base de adquisiciones, ( durante los últimos 20 años la firma
había comprado más de 400 empresas de diverso tamaño) y
había que adelgazarla. Se trataba de un gigante de los electrodomésticos
responsables de avances tan importantes como el invento de la aspiradora, es
líder de ventas en Europa y poseía marcas tan conocidas como Zanussi,
AEG o la española Corberó.
Una de sus primeras observaciones al aterrizar en Electrolux fue que la firma,
a pesar de tener una fantástica posición, sus resultados no acompañaban
esa situación. Así, según cuenta el propio Treschow, "el
primer fin de semana me senté con mi equipo directivo y nos preguntamos.
¿Qué hacemos? Resulta que estamos aquí abajo y queremos
estar aquí arriba y vamos en la dirección contraria. Estuvimos
de acuerdo en la necesaria reducción drástica de costes y se fue
el punto de partida". Después llegaron los despidos: 12.000 de los
100.000 trabajadores de la compañía fueron a la calle y se cerraron
25 fábricas, aquellas cuyas ventas no dejaban de caer, y 50 almacenes.
El propio Treschow se ha referido en alguna ocasión a esos despidos.
"Respecto a los despidos, afortunadamente, no hay que tomar ese tipo de
medidas a menudo, porque ese programa de reestructuración ha sido muy
duro. Con 12.000 trabajadores puede imaginar cuantos empleados, amigos y parientes
se han visto afectados. Puede parecer superficial si sólo se miran los
números, pero debajo de esos números hay muchas situaciones difíciles
y dolorosas y cada caso debe tomarse con respeto y mucha seriedad". Treschos
señala que en el día a día no se habla de números
sino de nombres, situaciones y problemas. "Es muy difícil. Esta
es la razón por la que uno no quiere hacer este tipo de cosas con mucha
frecuencia, porque además paraliza a la compañía. Por eso
es mejor hacerlo de forma rápida, con determinación, superarlo
y así poder empezar a construir el futuro".
ERICSSON EN ESPAÑA
España es para Ericsson
uno de los principales mercados del mundo. En realidad somos su séptimo
mercado detrás de EE UU, China, Brasil, Gran Bretaña, Italia y
México. En estos momentos Ericsson-España cuenta con unos 3.500
empleados, cifra que ha ido creciendo desde que la multinacional sueca se instaló
en nuestro país, en el año 1922.. Apenas una década después,
en 1924 abrió su primera fábrica en Getafe (Madrid). Sin embargo
no sería hasta 1970, con la creación de Intelsa, en la que participa
Telefónica, cuando la compañía sueca entraría con
fuerza en el mercado español de las telecomunicaciones.
En 1993, Ericsson suministró el primer sistema de telefonía móvil
GSM a Telefónica, de cuya red la multinacional sueca es el principal
proveedor. Dos años después, Ericsson se convierte en suministrador
de Airtel. En 1998 Ericsson-España gana la adjudicación del suministro
para el despliegue de la red de Amena con lo que se convierte en suministradora
principal de los tres operadores GSM.
Durante el año 2000, con el fin de ayudar a los operadores y el resto
de las compañías de telecomunicaciones con intereses en la telefonía
móvil, para que puedan adoptar el papel que les convenga en el nuevo
mundo de la comunicación multimedia, Ericsson creó una unidad
denominada Aplicaciones y soluciones para Internet, que cuenta con un avanzado
equipo de desarrollo de aplicaciones. A esto se añade la puesta en marcha
de diferentes iniciativas empresariales: Ericsson Innova y Ericsson Multimedia
Móvil. Además, en octubre de 2000 Ericsson fue seleccionado como
suministrador de Xfera.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
SIEMPRE EN CARGOS
DIRECTIVOS
Michael Treschow, de 58
años, conocido por sus elegantes trajes y llamativas corbatas, comenzó
a trabajar como ingeniero en Atlas Copeo, compañía controlada
por la familia Wallemberg, una de las dinastías más poderosas
dentro del capitalismo sueco. Traschow está casado con una de sus descendientes,
con la que ha tenido dos hijos. Esta familia tiene un sillón en los consejos
de administración de un tercio de las 30 compañías incluidas
en el índice selectivo de la Bolsa de Estocolmo.
Durante su tiempo libre Treschow gusta de salir con su familia y cazar, jugar
al tenis o al golf suele estar en su programa de entretenimiento. Le gusta practicar
diferentes aficiones. "No soy un fanático. Me gusta practicar un
poco de todo".
Treschow permaneció en Atlas durante 22 años, llegando a ser el
presidente de esta compañía de equipos de construcción.
Su gestión permitió salvar a la empresa de crisis muy duras como
la que se produjo a principios de los años 90. Su experiencia y sus lazos
con la familia Wallember, que también controla Electrolux, fueron los
que le llevaron a la presidencia de esa compañía, que es centenaria
y posee marcas tan conocidas como AEG, Kelvinator o Zanussi. Allí, en
Electrolux, pasó cinco años que estuvieron marcados por lo que
el denomina la reestructuración constante cuyo dato más significativo
fue el aumento de los beneficios y el despido de 40.000 personas.
Según su filosofía, en una compañía como Electrolux
la reestructuración no acaba nunca. "El mundo cambia tan deprisa
que tenemos que cambiar con él".
Los accionistas de Ericsson, entre los que también se encuentra la familia
Wallemberg, esperan ahora ver los resultados de esta gestión. De momento
22.000 personas van a la calle en una medida anunciada antes de que Treschow
asumiese las riendas de la compañía, Habrá que esperar
para ver en cuanto aumenta ese número.
Tampoco hay que olvidar que Treshchow ha tenido sus momentos de gloria y reconocimiento
internacional. Eso es lo que ocurrió, por ejemplo, el 24 de mayo del
año 2000, cuando recibió en Estocolmo la Gran Cruz del Mérito
Civil que le otorgó España. La condecoración le fue concedida
"en atención a su decisiva intervención en el mantenimiento
y modernización de la planta de Electrolux en el pueblo de Fuenmayor".
Según la embajadora de España en Estocolmo, que fue la encargada
de entregarle la condecoración, "mantener la planta de Fuenmayor
es una garantía para los puestos de trabajo de la región".
Claro que ahora con Ericsson las cosas han cambiado y pintan bastos. No es lo
mismo que cuando estaba en Electrolux; son otros tiempos, y bastante peores.
Los más que previsibles despidos de trabajadores en el País Vasco,
en una fábrica de Ericsson, más que amigos lo que le están
proporcionando es detractores. Se está llevando las críticas de
todos, principalmente de los afectados, excepto de los inversores. Todo sea
por la rentabilidad.