Google: encontrar la aguja en el pajar

Google es, hoy por hoy, el mejor buscador que hay en Internet. Apenas lleva tres años en el mercado y ya se ha convertido en la referencia obligada de todo internauta que quiera encontrar algo en la Red. Su política de rigor, separando claramente lo que es información y publicidad, le ha dado excelentes resultados. Es uno de los pocos buscadores que no cobra por situar las webs o cualquier otra información objeto de búsqueda en los primeros puestos de la lista que se ofrece al usuario. Y esto el internauta lo agradece. Bueno, esto y que es uno de los pocos que realmente nos permite encontrar una aguja en un pajar.
Publicado en junio de 2002

Todo ellos es obra de dos jóvenes veinteañeros, Uno de ellos. Larry Page, llega al trabajo en patinete. El otro, Sergey Brin, no se separa un momento de un stick de hockey, con el que juega en el aparcamiento de la empresa dos partidos cada semana. Además de ellos, el tercero en discordia es Urs Holzle, que no va al trabajo en patinete ni juega al hockey, pero que tiene un perro como fiel compañero del que se separa lo menos posible. Holzle es el responsable de la infraestructura tecnológica de la compañía Los dos primeros son los fundadores de Google; el tercero es quién ha conseguido que la compañía esté en el mercado en las mejores condiciones financieras. La cuarta pata de esta silla llegaría en agosto de 2001.

En ese momento Page y Brin se nombraron presidentes de la compañía y dejaron la dirección ejecutiva a Eric Schmidt, hasta entonces responsable de Novell. Es sin duda, a sus 46 años, el abuelo de una empresa en la que la edad media de los trabajadores no llega a los 30 años. Su función es simple: dar solidez financiera a Google. Sin duda, Schimidt estaba feliz el día de su nombramiento porque no tuvo que enfrentase a ninguna de las turbulencias que han afectado a las empresas de Internet durante los últimos dos años: "Somos rentable y no estamos entre las compañías que no han comprado lápices durante un trimestre para poder alcanzar la rentabilidad".

En realidad, la historia de Google no se sale de los cánones tradicionales de otras similares que conocemos. Dos chicos se conocen, se gustan y deciden trabajar juntos para innovar y ofrecer un buen producto al mercado. Es lo mismo que ocurrió muchos años atrás con Hewlett y Packard (HP), Jobs y Wozniak (Apple), Clark y Andreesen (Netscape), Filo y Yang (Yahoo) o Gates y Ballmer (Microsoft).

Larry Page es el producto de su padre, profesor de Ciencias de la Computación en Michigan, que a los seis años le puso a jugar con los ordenadores. En esa universidad estudió Page y allí recibió más de un premio. Después, emigró a Stanford para hacer el doctorado en Ciencias de la Computación. Y allí fue donde conoció a Sergey Brin, nacido en Moscú y que realizó sus primeros estudios universitarios en Maryland. Page tenía 22 años y Brin 21.

La primera impresión cuando se conocieron no fue demasiado buena. "Larry me pareció detestable. No paraba de hacer bobadas". Nada hacía presagiar que la relación entre ambos se fuese a estrechar, pero ocurrió. Y todo por culpa de su coincidencia en el tema de los buscadores; ambos pensaban que los buscadores de Internet de entonces eran absurdos porque clasificaban las páginas según las veces que se repetía en el texto la palabra que querías buscar. Había aparecido el punto de unión entre ambos; el embrión de Google, un motor que actúa como una fórmula matemática que combina 10.000 millones de variables. Por eso le dieron ese nombre: Googol; es decir, un uno seguido de cien ceros. Las versiones sobre quién es el responsable del nombre difieren. Unos dicen que ese nombre se lo puso el matemático Edward Kasner. Otros, sin embargo, señalan que fue un niño de nueve años, sobrino del matemático, quién acuñó, sin querer, ese término.

Ingresos

Sus ingresos provienen, principalmente, de la venta o alquiler de su sofisticado programa a otras empresas, generalmente portales generalistas, aunque no son los únicos que utilizan su paquete de tecnología. La otra fuente de la que se alimenta es la publicidad, y aquí también juega con ventaja. Sus competidores tienen la política de vender espacios publicitarios en bloques lo que les ha provocado grandes quebraderos de cabeza ante la brutal caída de este negocio. Esto hace que, cada vez más, los anuncios se integren en los contenidos. Algo con lo que no está de acuerdo Google, que mantiene sus páginas limpias de inserciones publicitarias animadas con gráficos. Los anuncios se ofrecen en formato de texto en la parte superior y se identifican claramente como enlaces patrocinados.
Google vino al mundo cuando el resto de sus competidores ya cotizaban en bolsa. Se diferencia de ellos en que nunca ha tenido que invertir dinero para promocionar la marca y crece con el dinero que ingresa ya que no está en el parqué y no ha tenido necesidad de acudir a ampliaciones de capital.

Cuando en 1998 apareció Google, Yahoo! Ya llevaba dos años cotizando en bolsa y Amazon aumentaba sus ingresos en un 300% a pesar de sus pérdidas multimillonarias. Compañías como estas últimas invertían grandes sumas de dinero en publicidad para dar a conocer su marca. Google, por su parte no lo ha necesitado porque se ha beneficiado del boca a boca.
A este respecto, la firma ha mostrado una gran coherencia, algo inusual en el contexto de la nueva economía tan proclive al despilfarro. Mientras numerosos portales gastaron cantidades desproporcionadas de dinero en anunciar sus servicios en radio, prensa, televisión y otros soportes, inundando, además, sus páginas de faldones publicitarios altamente engorrosos, Google decidió desde el primer momento que su existencia no iba a estar ligada a la mayor o menor contratación de publicidad. Es decir, se tomaron dos decisiones fundamentales para el futuro de la empresa: no dilapidar el dinero en publicidad para darse a conocer y buscar fuentes de ingresos alternativas a la publicidad tradicional que es de lo que come la mayoría de los medios online.

Otra de las diferencias entre Google y el resto de los buscadores es que el primero es un buscador puro y duro y quiere seguir siéndolo. Sin embargo, otros sitios como Yahoo!, Terra. MSN, Altavista o Excitese se han convertido en portales repletos de contenidos y servicios. Esto se hace para evitar que una vez que el internauta ha realizado su consulta, se marche a otro sitio. La mayoría de estas empresas, con la casi honrosa excepción de Yahoo!, pierden dinero, todo lo contrario de lo que ocurre con Google que es rentable desde principios del año pasado.

La nueva economía parece que funciona

En la sede de esta compañía impera la cultura de la nueva economía, algo que ha desaparecido de otras muchas de las debutantes que crecieron durante los últimos años al amparo del boom de Internet. Por los pasillos de la compañía hay muchos grandes balones aparentemente abandonados a su suerte y que, en realidad, sirven para ser pateados por los trabajadores cuando pasan junto a ellos, lo que viene muy bien para liberar el estrés. Igual que la sala de masajes abierta las 24 horas del día, el gimnasio y las clases de yoga.

Esa cultura de la nueva economía se palpa en las relaciones entre empleados y empleadores. Los jefes son uno más a la hora de trabajar y arrimar el hombro aunque, por supuesto, hay grandes diferencias salariales entre unos y otros. Sin embargo se trabaja de una forma horizontal, sin esas grandes diferencias que provocan las distancias que hay en las empresas tradicionales entre el directivo y el asalariado.

Incluso el comedor de la firma tiene aires de nueva economía. Los trabajadores cuentan con un renombrado chef que les prepara comida macrobiótica o sintética, a elegir. La comida es buena y barata, lo que, según Barry, "es bueno para la productividad, porque los empleados se quedan a comer en vez de salir fuera".
Son cerca de 300 trabajadores de los que la mitad son informáticos y una sexta parte tienen un doctorado.

Las ideas muy claras

"Nuestra misión - afirma Brin-consiste en organizar el mundo de la información y hacerlo universalmente accesible. Google ya reconoce formatos como Micrososft Word o Powerpoint que se añaden a las webs. Nuestro plan es extender la capacidad de búsqueda a otros formatos". Con ello, los responsables del buscador quieren asegurarse que su producto esté disponible en todos los rincones del mundo en las principales lenguas y, por supuesto, en todas las plataformas.

Prueba de su éxito es que en las horas punta resuelve una media de 2000 preguntas por segundo. Para contestar cada una de esta no se necesita más de medio segundo. Sergey Brin afirma con orgullo y sin rubor que "somos el buscador más grande, el más rápido y el de más calidad de la historia de Internet".

Desde luego Page y Brin han recibido ofertas para vender Google, pero ellos no parecen dispuestos. Al fin y al cabo creen en su producto: "Estamos convencidos de que vamos a dominar en el mercado así que no se nos ocurre ninguna razón para vender".

Hasta la llegada de Google el buscador más inteligente a la hora de seleccionar los temas era Yahoo!, aunque tiene la desventaja de que necesitaba a cientos de personas que se dedicasen a mirar páginas y colocarlas en su correspondiente directorio. Un procedimiento muy caro y cada vez más complicado, a causa del aumento imparable de documentos que van apareciendo en la web.

Con las ideas muy claras y con el referente de Yahoo!, Page y Brin salieron de la Universidad en 1998: habían convertido su idea en un perfecto algoritmo para ser aplicado a un motor de búsqueda inteligente. Ahora sólo hacía falta que a alguien con dinero o capacidad tecnológica le interesase la idea. Ante esta perspectiva comenzaron a llamar a los portales, que eran, teóricamente, los más interesados. Sin embargo nadie les hizo caso. Bueno, nadie excepto amigos y familiares que fueron quienes les echaron una mano en un primer momento. Sin embargo la ayuda era claramente insuficiente porque necesitaban un millón de dólares. Pero tuvieron suerte porque Andy Bechtolsheim, uno de los fundadores de Sun, vio que el producto era realmente bueno y apostó por él. Lo mismo hizo la Universidad de Stanford que, en contra de sus costumbres, decidió asociarse a la aventura y actuó como socio capitalista.

El producto era revolucionario, ya que el buscador no se guiaba por el texto de una página sino por sus enlaces, y la cantidad de visitas era un criterio secundario. A esto se añade que la búsqueda no se realizaba con un potente servidor, sino con muchos PCs domésticos que trabajaban a la vez, lo que resulta más barato y ágil y cuenta con la ventaja añadida de que si una de esas máquinas falla se pierde un porcentaje de su efectividad pero en ningún caso se cae el sistema. Para más inri, el software no era de Microsoft sino Linux. Durante el primer año de actividad Page y Brin se fundieron el millón de dólares que habían conseguido, pero su idea era algo real que se podía ver y cuyo brillante futuro económico ya nadie ponía en duda.
Llegados a este punto consiguieron nueva financiación: 5.000 millones de pesetas en pleno periodo del boom de Internet.
Desde entonces, ambos, Page y Brin, se han repartido muy bien los papeles. Mientras el primero se ha dedicado principalmente a la parte mercantil y la promoción de su buscador, Brin es todo un cerebrito que se ocupa de la tecnología; cuenta con un extenso curriculo repleto de artículos publicados en muchas de las principales revistas matemáticas y científicas de Estados Unidos.

Juan Manuel Romero
romero.j@apamdrid.es

Google confirma su éxito mes a mes

Las últimas mediciones de tráfico en Internet han vuelto a demostrar que Google es el rey de los buscadores. En concreto, la última de todas las que ha realizado Júpiter MMXI, confirma, una vez más, el liderazgo indiscutible de Google.
Este buscador ha sido elegido por muchos medios digitales, principalmente diarios online, que han desechado otros en apariencia más sofisticados pero que no llegan a satisfacer totalmente a los usuarios.

Este liderazgo se viene apreciando con total claridad desde enero de 2001, cuando Google amplió sus distancias con respecto al resto de los buscadores. Así, los internautas se deciden de forma masiva por Google cuando quieren encontrar una información porque este buscador consigue encontrar los resultados correctos en muy poco tiempo. Utiliza una tecnología denominada Page Rann y que aprovecha la naturaleza estructural de la Red ya que cada página se puede vincular a otra de manera directa e instantánea, sin necesidad de intermediarios.

Otra de sus grandes ventajas es que es el primer buscador que ha logrado mantener todas las ventajas de un robot de búsqueda automática, porque consigue rastreos muy amplios, eliminando, a la vez, el problema de la información de baja calidad, que en muchas ocasiones está desfasada y que se sirve en función de criterios comerciales.

Su gran éxito ha sido aplicar como criterio principal para ordenar los resultados el número de enlaces que se dirigen desde las páginas rastreadas hacia otros sitios. Todo lo contrario de lo que hacen los otros buscadores que, generalmente, basan la búsqueda en el número de veces que se repite una palabra. En el caso de Google son los propios usuarios, mediante su personal selección de páginas, los que determinan los resultados de las búsquedas. Los expertos destacan su rapidez, capacidad de buscar imágenes y las numerosas posibilidades de personalizar sus aplicaciones.

De todas formas no hay que dormirse en los laureles porque es muy posible que dentro de unos meses salga otro buscador con mejor tecnología que la de Google. En realidad la competencia ya está en la calle, porque han salido algunos competidores que van a darle mucha guerra a Google, y que podrían hacer que pierda el primer puesto entre los buscadores. Uno e ellos es vivisimo.com, que utiliza en sus búsquedas varios programas a la vez. Si no espabila, a Google le podría pasar los que a su predecesor altavista.com: terminar en el olvido.

De todas formas no parece fácil que esto ocurra de momento. Como dice uno de los creadores de Google, Sergei Brin, "nuestro trabajo consiste en seguir construyendo el mejor buscador de última generación, basado en la inteligencia artificial, que conozca exactamente lo que le pides y te de cada vez una respuesta correcta. Aún tenemos que recorrer un largo camino para conseguir ese sueño".