Es el hombre más
importante de la telefonía móvil en todo el mundo. No en vano
su empresa, presente en casi treinta países, es la más primera
de Europa y la cuarta del mundo. De las tres que están por delante de
ella, todas ellas estadounidenses, ninguna se dedica a la telefonía móvil.
Publicado en julio de 2001
Christopher Charles Gent, de 52 años se crió en Dulwich, un barrio
residencial del sur de Londres y estudio en un colegio privado, Archibishop
Tennison, con vistas al famoso estadio de cricket de The Oval, lo que puede
explicar en buena medida su desmedida pasión por este deporte. Sin embargo,
la muerte de su padre le impidió ir a la universidad y tuvo que empezar
a trabajar.
Gent es el típico caballero inglés: educado, con buen sentido
del humor y extravagante en su justa medida. Viste de la misma forma que cuando
el Partido Conservador británico le encumbró al frente de su sección
de jóvenes en tiempos de Margaret Thatcher, aunque se lleva mejor con
el ex primer ministro John Major.
Esta casado en segundas nupcias y tiene un niño de dos años con
quién le encanta jugar. También disfruta de las dos hijas que
tuvo en su anterior matrimonio.
Además de sus características más conocidas como liberal
y dialogante, tampoco hay que olvidare que Gent tiene fama de afable, lo que
en ningún momento le ha impedido desarrollar una estrategia agresiva
ni ser implacable cuando se pone frente a sus garras una presa en potencia.
Su sueldo supera, con creces los cinco millones de libras al año. Esto
le permite cultivar otra de sus grandes pasiones: conducir Aston Martins.
Gent ha asegurado en más de una ocasión que su vida privada no
ha cambiado mucho en los últimos años. No resulta difícil
verle el sábado arrastrando el carrito del supermercado indeciso sobre
que pañales comparar para su hija de dos años por lo que al final
siempre termina por llamar a su mujer por teléfono (móvil, por
supuesto) para preguntar el tamaño correcto del pañal.
CRICKET Y TRABAJO, SUS DOS PASIONES
Su dedicación al
cricket es comparable a su dedicación al trabajo y a veces una y otra
se compaginan. Así, durante los inviernos sigue siempre que puede a la
selección inglesa de cricket en sus torneos por las excolonias. De echo
Vodafone es el patrocinador de la selección inglesa y se comenta que
durante la compra de AirTouch, Gent condujo las complejas negociaciones desde
los estadios de cricket, con una taza de te y loción bronceadora.
Gent es una extraña personalidad dentro del mundo de las telecomunicaciones.
Es una mezcla de terquedad, encanto y suerte. Terquedad para intentar con acciones
como la compra de Mannesmann lo que el resto del mundo consideraba imposible.
Encanto porque es capaz de persuadir a la comunidad de inversores para que siga
entregándole cheques en blanco. Y en cuanto a la suerte, no hay que olvidar
que todo negocio tiene un pequeño o gran componente de suerte.
En realidad podríamos decir que Gent es una magnífica combinación
de carácter e imagen. Quienes le han tratado de cerca afirman que es
un hombre de acero, lo que disimula muy bien con su carácter agradable,
algo que ha resultado fundamental para mantener de su parte siempre a los inversores.
Acude todas los días a su modesto despacho con traje de rayas y tirantes
y no le importa cambiar impresiones sobre la estrategia de la compañía
"hasta con la señora de la limpieza". Muchas veces sus empleados
le paran por la calle principal de Newbury, la sede de Vodafone, para preguntarle
por la marcha de la compañía.
Algunos de los que le conocen de cerca comentan que entre sus cualidades destaca
el frío pragmatismo. Prueba de ello es que cuando se produjo la dura
batalla para hacerse con el control de Mannesmann, la única queja que
salió de sus labios fue que el presidente de la operadora alemana, Klaus
Esser, "se había tomado la oferta hostil como algo personal y no
en términos puramente económicos".
Gent se autodefine como "un tipo tranquilo". Sus trabajadores dicen
que durante la larga operación de compra de Airtouch sólo perdió
los nervios en una ocasión, cuando British Airways le perdió las
maletas en Nueva York y tuvo que enviar a un trabajador para que le comprara
calzoncillos y camisas.
SUS COMIENZOS EN LA POLÍTICA
Empezó en el mundo
de la política, con el partido conservador. Llegó a presidir las
Juventudes Conservadoras en los tiempos de Margaret Thatcher, y ganó
muchos puntos para convertirse en el delfín de la Primera Ministra. Sin
embargo, las desviaciones ultraliberales de la Dama de Hierro le impulsaron
a decidirse por el mundo de la empresa. A pesar de ser arrastrado por el mundo
empresarial en detrimento de la acción política, esto no evito
que aplicara a su trabajo algunas de las doctrinas thatcheristas de ambición
y seguridad en la gestión empresarial. Todo ello siguiendo una de las
máximas más conocidas de Margaret Tahtcher: parar los pies a los
sindicatos.
Su experiencia empresarial comenzó en NatWest, en 1967. Posteriormente
se incorporó a Schroder Computer Services y después a ICL. Finalmente
ingresó en Racal Electronics, una empresa fundada por Vodafone en 1985.
Racal había conseguido la licencia para construir la segunda red de telefonía
celular de Gran Bretaña. En esos momentos muy pocos podían imaginar
el fabuloso negocio en el que se iban a convertir los móviles. Sin embargo
da la impresión de que su director gerente, un todavía poco conocido
Chris Gent, sí tenía una clara visión de lo que se podía
esperar de esta nueva tecnología recién incorporada a un mercado
que poco después crecería de forma exponencial.
Tres años más tarde, un 20 por ciento de las acciones de Vodafone
salieron a bolsa, y en 1991 la compañía conseguía su plena
independencia. Cinco años después Gent fue nombrado director general
y, desde entonces, ha presidido el vertiginoso crecimiento de su empresa que,
en febrero de 2000 ya se había erigido como la mayor del Reino Unido.
En poco más de cuatro años ha convertido a su empresa en la mayor
compañía de telefonía móvil del mundo y la cuarta
en facturación tras Cisco, Microsoft y General Electric. Mientras sus
rivales han sido incapaces de frenar su expansión Gent ha basado gran
parte de su éxito en comprar las compañías rivales, la
mayoría de ellas europeas.
Y precisamente a Europa se ha referido Gent en alguna ocasión. "En
cuanto a mi aportación personal, me considero un europeista entusiasta,
uno de los pocos que aún cree en la moneda única. Pero Europa
necesita cambiar, evolucionar hacia un proceso más emprendedor, económico
y dinámico para ser más eficiente y competitiva si quiere lidiar
con las empresas establecidas en los Estados Unidos. También tiene que
se más global para medirse con las empresas japonesas y surasiáticas".
SUS PRIMEROS PASOS EN VODAFONE
Lo primero que hizo Gent
cuando ocupó el sillón de la dirección de Vodafone fue
rodearse de un poderoso equipo de directivos. Lo segundo fue lanzarse a una
serie de compras sin freno, con el objetivo de que la marca de su empresa estuviese
presente en todo el mundo. Decidió adquirir otras compañías
porque comprendió enseguida que el mercado británico era excesivamente
limitado, lo que le lanzó a la carrera internacional.
En los pocos años que lleva al frente de Vodafone, Gent ha pasado de
ser un directivo del montón a tener estatus de titán. La revista
americana Forbes le colocó a principios del año pasado en su portada
y le calificó como Mister Win-Win (Señor Ganar-Ganar). A pesar
de la aureola de ganador y hombre prodigio en el mundo de los negocios, desde
su oficina en el cuartel general de Vodafone, en Newbury, Gent insiste machaconamente
en que sus éxitos son éxitos del grupo y no individuales.
A pesar de ser considerado como el dueño de la telefonía móvil
en todo el mundo, ya que su empresa es la más importante del sector,
Gent no puede mostrar como resultado de su liderazgo logros tecnológicos
comparables a Jorma Ollila de Nokia o Keiji Tachikawa de NTT DoCoMo. Sin embargo,
no es exagerado colocarle el título de negociador del año.
Gent es consciente de la magnitud de su tarea al frente de la empresa de telefonía
móvil más importante del mundo. "Uno de los problemas del
éxito de la industria móvil es que la gente piensa que es muy
fácil dirigir una compañía. Y no lo es. En esto de los
móviles no te puedes mover del trabajo". Un trabajo que él
tiene a 20 minutos en coche. Su casa está a medio camino entre el trabajo
y el aeropuerto de Heathrow. Llega a su despacho a las seis y media de la mañana
y no se marcha hasta las ocho de la noche.
UN BUEN NEGOCIADOR
Chirs Gent no puede ocultar
sus dotes de visionario. "Todo empresario es un poco visionario".
Es consciente de que su firma y él mismo se encuentran en una excelente
posición de salida para triunfar en la próxima revolución
de las telecomunicaciones.
Cualquier día nos sorprenderá con otra adquisición para
lo que habrá tenido que volver a utilizar la filosofía que le
ha acompañado en toda su carrera profesional: "los buenos acuerdos
se basan en que todo el mundo sienta que ha ganado".
Nadie puede negar que Vodafone, y con ella Chris Gent, han sabido aprovechar
el boom experimentado durante los últimos años por la industria
mundial de las telecomunicaciones. Pero tampoco nadie puede negar que la mayor
parte del éxito se debe a las maneras personales y empresariales de tiburón
que se hicieron especialmente patentes durante la compra de Mannesmann.
Su carácter práctico y sereno se dejo ver tras la compra de la
empresa alemana. Esta adquisición hubiera hecho bailar de alegría
a cualquier otro líder empresarial por tratarse del primer empresario
angloamericano que adquiría una firma alemana de tal magnitud. Según
Gent, "los éxitos y los fracasos son tonterías. Lo importante
es no dejarte afectar ni por uno ni por otro. Por eso nunca me he sentido triunfalista
tras los logros de Vodafone. Es satisfacción y la necesidad de decir,
bien, ahora, pongámonos manos a la obra".
Chris Gent añade a sus cualidades la pulcritud en el gasto y la ausencia
de egocentrismo. Al menos esa es la impresión que ofrece. Precisamente,
con respecto al egocentrismo Gent puede llegar a mostrarse en ocasiones incluso
intransigente. Esto es lo que ocurrió durante la compra de Mannesmann,
cuando le dijo a Klaus Esser, el director de la firma alemana, que "los
egos son peligrosos, se interponen en el cuidado y la atención al cliente
y al accionista".
Quienes le conocen bien dicen que le gusta ir siempre al grano, que es imperturbable
aunque demuestra un enorme sentido del humor. Se podría afirmar que tiene
la personalidad típica del empresario medio británico. Precisamente
este sentido del humor y la flema británica se pudo comprobar durante
la rueda de prensa que ofreció tras la adquisición de Mannesmann.
La comparecencia se celebró ante un nutrido grupo de periodistas, cuyos
teléfonos móviles sonaban constantemente. Pero uno de estos teléfonos
sonaba con más insistencia que los demás hasta el punto que Gent
tuvo que advertir: "será mejor que se responda a esa llamada porque
de lo contrario será una llamada perdida, lo que significa más
dinero para nosotros".
MANNESMANN: LA PRUEBA DE FUEGO
Durante sus negociaciones
con Mannesmann la transparencia informativa fue su principal baza. "En
la primera visita al Dr. Esser, el presidente de Mannesmann, cuando le hicimos
la propuesta sus palabras fueron. Sus accionistas no pueden permitirse pagar
lo que vale mi compañía. Y yo le respondí: No es su compañía.
Es la compañía de los accionistas".
Ese mismo día había en el aeropuerto un periodista al que el equipo
de Gent no esperaba y no quería atender, porque se pretendía que
la reunión hubiese sido totalmente privada. Gent pasó de largo
lo más deprisa que pudo. Al día siguiente se arrepintió
de no haber atendido al periodista porque apareció una foto suya en actitud
de escaparse con el siguiente titular: "Ha llegado el enemigo". En
ese momento se dio cuenta de que lo mejor habría sido pararse a hablar
y posar para la foto. Es lo que ha hecho desde entonces cada vez que se ha presentado
una situación parecida.
A pesar de cambiar de actitud con respecto a la prensa no pudo evitar ser el
hombre más odiado de Alemania durante varios meses. Los alemanes veían
en Gent el inglés que les iba a quitar una de sus más preciadas
empresas.
"Estamos abriendo un nuevo capítulo en el desarrollo de Internet,
e invitamos a los accionistas de Mannesmann a unirse a nosotros para añadir
una cuarta "W" a la World Wide Web. A partir de ahora será
la World Wide Wireless Web (Red Mundial sin hilos)", comentó Gent
durante el proceso de fusión-absorción de Mannesmann.
NUEVAS ADQUISICIONES
Chirs Gent no se ha conformado
con adquirir Mannesmann. Su apuesta por la telefonía móvil le
ha lleva o otros países de Occidente como Japón y España.,
Una de sus últimas adquisiciones han sido Airtel y Japan Telecom. Se
las quitó de las manos a British Telecom que, con grandes problemas económicos,
encontró en la venta de su participación en ambas compañías
un momentáneo salvavidas. Las deudas de BT ascendían a ocho billones
de pesetas, principalmente a causa de su política de adquisición
de licencias de telefonía móvil de tercera generación.
Vodafone pagó a BT 1,3 billones de pesetas por ambas compañías.
A pesar de que los ingresos que le han servido al ex monopolio británico
para no ahogarse, el negocio no ha sido demasiado bueno para esta empresa. Vodafone
sale ganando con la operación porque se garantiza la presencia en el
mercado japonés, que es el primero donde se va a poner en marcha la tercera
generación de telefonía móvil.
"Nuestro próximo objetivo es hacerle la vida más difícil
a NTT DoCoMo y convertirnos en el segundo operador de móviles en Japón",
declaró Chris Gent tras hacerse con el 20 % de Japan Telecom y otro 20%
de su filial de móviles J-Phone.
Ahora que Vodafone ha cumplido sus planes de consolidar una red paneuropea y
aumentar su presencia en Japón, se especula con la posibilidad de que
de el salto a América, donde su presencia se limita de forma casi exclusiva
a Estados Unidos y México. Aunque eso, de momento, está por ver.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es