Michael Dell es uno de
esos claros ejemplos que nos sirven para ilustrar el llamado sueño americano.
Aunque no pasó penurias económicas en su casa, a los doce años
ya trabajaba como camarero en un restaurante chino para pagarse sus gastos.
Cuatro años después vendía periódicos y a los dieciocho
fundó Dell Computers, cuyas acciones se revalorizaron en bolsa un 36.000%
en diez años. Mientras el se dedicaba a desguazar ordenadores y volver
a montarlos o a adquirir piezas sueltas para ensamblarlas, sus padres miraban
con recelo esa afición del niño que se dedicaba a perder el tiempo
con "el estúpido hobby de montar ordenadores. Ellos quería
que fuese a la Universidad.
Publicado en mayo de 2001
Michael Dell nació en Texas. Con 16 años empezó a trabajar
de vendedor de suscripciones para el periódico The Houston Post, con
el fin de conseguir dinero durante las vacaciones de verano. Enseguida puso
en marcha su iniciativa para captar clientes. El periódico facilitaba
a los vendedores un listado de teléfonos y, a partir de ahí, cada
vendedor, tenía que hacer lo posible y lo imposible para captar suscriptores.
El propio Dell cuenta en su autobiografía Direct from Dell, que no está
traducida al español, como empezó a introducirse en los sectores
de venta directa. "Enseguida caí en la cuenta de que había
dos tipos de personas que casi siempre accedían a suscribirse al periódico:
los recién casados y los que acababan de mudarse de ciudad. Así
que me propuse encontrarlos y pronto di con la lista de licencias matrimoniales
y con los listados de hipotecas". Estos primeros escarceos con el mundo
de los negocios le permitieron conseguir comisiones por valor de 18.000 dólares,
alrededor de tres millones y medio de pesetas. Utilizó el dinero para
comprarse su primer coche.
Algún tiempo antes ya había dado muestras de su apasionamiento
por los ordenadores. Con quince años tuvo su primer Apple y nada mas
disponer de él lo desmontó completamente para volver a montarlo.
Enseguida se convirtió en un apasionado de la informática que
llegó a obsesionarse por conocer más y mejor el funcionamiento
de los ordenadores. Su propia madre le reñía en infinidad de ocasiones
quejándose de que su habitación parecía "un taller
mecánico".
A pesar de su afición por los ordenadores y sus componentes hasta 1982
no vio la luz. Ese año la National Computer Conference --Feria Nacional
del Informática-- se celebró en Houston, permitiéndole
sumergirse durante varios días entre las empresas y productos más
innovadores del momento. "Me di cuenta de que mientras los ordenadores
personales se estaban vendiendo por 3000 dólares en las tiendas, uno
podía comprar las piezas y construirlos por 600 o 700 dólares".
Así que el joven Dell pronto aprendió a ensamblar sus propios
ordenadores y a venderlos a sus conocidos, principalmente los padres de sus
amigos que fueron sus primeros clientes. En aquellos momentos su afición
empezaba a perfilarse como un buen negocio, pero la presión familiar
le obligó a matricularse en la universidad.
Claro que una cosa era matricularse y otra estudiar o asistir a clase, porque
nuestro protagonista se pasaba la mayor parte del tiempo dedicado a su afición
e incipiente negocio: construía y vendía ordenadores. Esto, por
supuesto tuvo fiel reflejo en las notas, que iban de mal en peor. Y aunque sus
padres intentaron convencerle de que se concentrase en los estudios, porque
son lo importante, el prefirió competir con IBM.
UN EJEMPLO A SEGUIR
Entrar en el campus de Dell
es como pisar otro planeta. Da la impresión de que nos encontramos dentro
de la antiempresa. Se trata de una serie de edificios blancos, todos muy similares
entre sí. Cada uno de los edificios está numerado. Las oficinas
corporativas no son elegantes. En realidad sólo hay cuatro oficinas,
la de Dell y de tres de sus hombres de máxima confianza. Todos los demás
están alojados en pequeños cubículos. Los pasillos no tienen
cuadros ni otros ornamentos en las paredes. Todo ello transmite un claro mensaje:
"Concéntrate en lo que haces".
Además, da la impresión de que no existe un claro organigrama
jerárquico de la empresa. Esta claro quién es el jefe y poco más.
La empresa de Dell ha sido modelo para estudiar no sólo en las escuelas
de negocios, sino también para grandes corporaciones que han decidido
dar el paso a la economía digital. Lloyd Ward, responsable de Maytag,
uno de los principales fabricantes de electrodomésticos del mundo visitó
hace unos meses la sede de Dell en Round Rock, en Texas, en busca de asesoramiento
para transformar su compañía e incorporarla a la nueva economía,
como otro competidor más. Al finalizar su visita, Ward afirmó
que "Dell tiene un modelo de crecimiento continuo. Es como un organismo
vivo. Constantemente se está adaptando, cambiando y encontrando caminos
para predominar en su entorno, en lugar de sólo responder a él.
De alguna manera Dell ha integrado la flexibilidad y velocidad en el ADN de
la compañía. Es casi como el agua. Estoy tratando de beber aquí
tanta agua como me sea posible".
Desde inversionistas hasta presidentes ejecutivos de grandes empresas tradicionales
como Maytag, se muestra admiración por Michael Dell, cuya historia se
ha convertido en una leyenda a tener en cuenta cuando se quiere dar el paso
de la economía tradicional a la nueva economía. Con su modelo
de producción de pedidos a la carta consigue financiar el producto sin
tener que desembolsar dinero previamente porque es el usuario quien paga al
hacer el pedido. Su compañía ha adquirido tal poder dentro del
mundo de la informática que ha logrado convertirse en una gran fuerza
devastadora que ha desequilibrado a grandes empresas como Digital o Compaq.
Y todo ello gracias a unos precios insuperables.
UN MODELO DE EMPRESA MUY CLARO
Una de las razones de su
éxito ha sido que siempre han tenido muy claro quiénes son y qué
hacen. Se trata de una compañía de productos de alto nivel y con
una excelente capacidad de acción en ventas y logística. Lo que
está claro es que no es ni mucho menos una firma desarrolladora de tecnología
innovadora. Lo que hace Dell es esperar a que el coste de la tecnología
baje lo suficiente como para integrarla en los ordenadores que produce en sus
modernas fábricas. Después vende estos productos a precios muy
baratos, lo que le permite aumentar su cuota de mercado.
Otra de sus características, y probablemente una de sus mayores virtudes,
es que la firma nunca se ha conformado con el estatus adquirido. Dell es una
firma en constante ebullición que continua teniendo una gran mentalidad
emprendedora. Se ha expandido con su modelo de venta directa y, además,
ha revisado otros aspectos empresariales que van desde la gestión de
la cadena de abastecimientos hasta las relaciones con los clientes. Su gran
acierto no ha sido la brillantez en el área tecnológica sino en
la administración, que es el factor que le permite obtener sus magníficos
beneficios y mantener su ritmo de crecimiento.
Dell Computer ha anunciado unos ingresos de 32.000 millones de dólares
durante el año 2000, cifra que viene a representar un crecimiento del
26 por ciento, con respecto a los resultados conseguidos durante el ejercicio
anterior. Los resultados netos fueron de 2.310 millones de dólares, con
un incremento del 24 por ciento. Sin embargo, a pesar de estos buenos resultados
Dell ha informado de su decisión de reducir 1.700 puestos de trabajo
y de cerrar su e-marketplace, tan solo unos meses después de haberlo
puesto en marcha. En principio parece que la reducción sólo afectará
a Estados Unidos, principalmente a personal administrativo, marketing y soporte
técnico, y está provocada por una demanda inferior a la prevista.
En nuestro país las perspectivas para los próximos meses son optimistas
ya que en opinión de Isabel Aguilera, directora General de Dell España,
"el mercado va a crecer".
Para mantener su ritmo de crecimiento, Dell ha tenido que reclutar a muchos
profesionales. Tiene 40.000 empleados, frente a los 16.200 que tenía
hace dos años y los 8.400 de hace cuatro años. El recorte de casi
2.000 empleos se produce porque la compañía quiere mantener su
ritmo de beneficios. Es una política que siguen muchas de las grandes
empresas tecnológicas de todo el mundo, principalmente las norteamericanas
UN FUTURO PROMETEDOR
A pesar de estos recortes,
Michael Dell tiene muy claro el brillante futuro que le espera a su empresa
y no duda en predecir como serán las relaciones entre el PC y el usuario
dentro de diez años. "Consumimos la información visualmente
y lo vamos a seguir haciendo. La información en si misma no va a cambiar,
lo que va a cambiar es la forma cómo la obtienes. Quizá en diez
años habrá pantallas que se podrán enrollar o llevaremos
gafas grandes con pantalla incorporada con rayos láser". En cuánto
a la forma de utilizar el ordenador Dell piensa que los teclados serán
más pequeños y que la tecnología de voz aplicada a la informática
mejorará el rendimiento de los equipos. La escritura con voz es hoy en
día diez veces más lenta que a través del teclado, pero
en situaciones en las que no se pueden utilizar las manos como, por ejemplo,
cuando vas conduciendo, te has partido un brazo o te falta una mano, este tipo
de tecnología es una solución ideal.
Michael Dell se ha referido en infinidad de ocasiones a la tendencia de la industria
de reducir el tamaño de los ordenadores, "podremos hacerlos más
pequeños y flexibles, pero si te obsesionas en miniaturizarlos hasta
el tamaño de una caja de cerillas o colocarlos en tu reloj, no tendrán
utilidad".
Es de los que no confían en la suerte, sino en la tendencia del mercado.
Cree que todas y cada una de las empresas tienen que tener un claro proyecto,
y a la falta de ese proyecto achaca los problemas que han tenido muchas de las
compañías que operan dentro de la nueva economía. "Está
claro que ha habido un exceso de nuevas empresas que se autodenominaban de la
nueva economía y que no contaban con un proyecto claro y una estrategia
definida". Dell recuerda que durante un tiempo la gente parece haber olvidado
los patrones fundamentales de un negocio, de los que se ha llegado a decir que
no funcionaban, pero que siguen totalmente vigentes.
Considera que la innovación es esencial y que todos debemos incorporarnos
a los nuevos tiempos. Se refiere al funcionamiento de Internet con un ejemplo
comparativo con la red eléctrica. "Debemos analizar Internet como
en su día se hizo con el fenómeno de la electricidad, había
compañías capaces de aceptarla y otras no, pero al final todas
acabaron asumiéndola".
Otra de sus apuestas, una de las más recientes, es el teléfono
móvil integrado en el ordenador personal. "No vamos a necesitar
el teclado del móvil porque ya tenemos el del ordenador, con una gran
pantalla y un disco duro. Ahora, con la tecnología celular multimedia
UMTS podrás tener acceso móvil desde tu ordenador en cualquier
parte del mundo a toda la información de la Red y con un peso de poco
más de 1 kilo". Con esto Dell quiere dejar claro que la gente quiere
ver los datos en una pantalla de ordenador y no en un teléfono móvil,
donde la lectura no es cómoda."puedes hacer tu teléfono más
grande, con una pantalla atractiva, pero no va a ser ni un buen teléfono
ni un buen ordenador". En su defensa del ordenador Dell afirma que nada
va a sustituir a estos aparatos, a pesar de que puedas acceder a esa información
a través de otros dispositivos que ahora están en pleno desarrollo.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
UNA GRAN FORTUNA CON VOCACIÓN DE CRECIMIENTO
Casado y con cinco hijos
la lista anual de la revista Forbes le clasifica como la decimotercera fortuna
de Estados Unidos, con 16.000 millones de dólares. Eso sí, los
cálculos se realizaron antes de que el valor de Dell cayera en la bolsa,
igual que ha ocurrido con el resto de la mayoría de los valores tecnológicos.
Durante estos años Michael Dell se ha ganado la admiración y agradecimiento
de muchas personas que, gracias a su empresa, se han hecho millonarios. Se trata
de los Dellionarios, personas que se han enriquecido y después han abandonado
la compañía para iniciar sus propios negocios o convertirse en
inversionistas.
Dell Computers ha sido el valor más cotizado en la bolsa de Estados Unidos
en la década de los noventa. Sus ventas han crecido un cincuenta por
ciento anual, convirtiendo a la compañía en el mayor fabricante
de PCs de Estados Unidos y en el segundo del mundo. La política de Dell
de eliminar a los intermediarios y fabricar PCs a la carta revolucionó
una industria asfixiada por el rápido desfase de los productos. Sus ventas
en Internet han convertido a la firma en un caso de estudio en las escuelas
de negocios. Michael Dell recuerda que en la actualidad " el cincuenta
por ciento de las ventas se realizan a través de Internet. Nuestro objetivo
es llegar al cien por cien, aunque siempre habrá gente que quiera utilizar
el teléfono o el fax para comprar. En este sentido vemos algunas barreras
como las que establecen algunos gobiernos que obligan a que exista un documento
en papel para hacer negocios, y creo que deben cambiar las leyes para fomentar
el comercio en Internet".
Su estrategia se dirige claramente a Internet porque ahí se pueden ofrecer
servicios completos a los millones de usuarios de la red. Sin embargo es consciente
de que no es el único camino y hay que buscar el punto intermedio entre
el hardware y los servicios. Para dar esos servicios Dell ha optado por las
estrategias de alianzas y partners. En realidad Dell ha dado claras muestras
de su apuesta por la política de alianzas. "tenemos acuerdos con
muchas empresas: Toshiba, IBM, EDS, Ariba, Red Hat y otras. Pero lo que no vamos
a hacer es comprar empresas pese a que tenemos recursos de sobra para ello.
Yo no creo que la mejor forma de conseguir cuota de mercado sea la de comprar
competidores. Nosotros hemos conseguido una cuota muy alta y de forma independiente.
En un mundo perfecto, los competidores que no consiguen beneficios desaparecen".