Durante los últimos
años, las ofertas de puestos de trabajo se han desplazado de las mecas
del automóvil y los bienes de equipo a las empresas relacionadas con
las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que
representan una cuarta parte del total de empleo cualificado. Aunque las nuevas
tecnologías acaparan la demanda de profesionales, no hay que olvidar
que la formación continua del trabajador es la mejor vía para
profesionales tan alejados de la tecnología como son los relacionados
con el campo de las Humanidades, que van a encontrar la posibilidad de adaptar
sus conocimientos a las necesidades del mercado.
Por supuesto, aunque las empresas andan escasas de personal cualificado y lo
buscan donde sea, exigen unos requisitos mínimos como son el dominio
de las herramientas informáticas y el conocimiento de idiomas, principalmente
inglés. A esto se añade como punto positivo a la hora de valorar
una candidatura la experiencia en el sector de la actividad de la empresa, ya
sea porque haya trabajado en otra similar con anterioridad o porque haya realizado
un periodo de prácticas. Y luego vienen las cualidades personales del
individuo que debe ser responsable, con iniciativa y con capacidad de trabajo
en equipo.
En estos momentos, cerca
del diez por ciento de las empresas de todo el mundo han iniciado la transición
hacía la cultura puramente tecnológica. Esto nos hace pensar que
en las próximas décadas aparecerá un desempleo digital
del que hasta el momento no tenemos referencia alguna. El impacto de Internet
va a ofrecer muchos puestos de trabajo, y generalmente de calidad, pero sólo
para cierto tipo de profesionales altamente especializados. Muchos de estos
trabajadores todavía están sin formar y van a desplazar a todos
aquellos que carezcan de las habilidades y conocimientos necesarios para estar
dentro del mundo digital.
De esta forma los trabajadores se van a polarizar, posiblemente, en dos extremos
totalmente opuestos; por un lado los expertos bien formados que controlarán
los mecanismos de la nueva economía y que serán conocidos como
trabajadores del conocimiento y los que se encuentren en el polo contrario,
los tecnopobres, que serán una masa creciente de personas desplazadas
laboralmente y con pocas perspectivas de futuro y aún con menos esperanzas
de conseguir un trabajo aceptable.
Desde luego los más beneficiados de este nuevo mercado serán los
informáticos, periodistas, editores y diseñadores. De todos ellos
los informáticos serán esenciales para crear la infraestructura
de la nueva economía. Los periodistas y editores se encargarán
de atender la demanda de los contenidos. Por último, los diseñadores
serán los encargados de crear las plataformas entre la empresa digital
y el consumidor.
Los trabajadores del sector tecnológico se están convirtiendo
en el referente de la economía y están acumulando un gran poder.
Serán el 20 por ciento del total de la población activa en muy
pocos años y su poder vendrá dado porque impondrán las
reglas de la nueva economía basada en la información. El 80 por
ciento restante serán, en muchos casos, los perdedores de esta batalla
por ocupar los mejores puestos del mercado laboral. El problema con que nos
encontramos ahora mismo y que se acentuará en los próximos años
es que Internet está creando y va a crear nuevos empleos, pero esos empleos
son, en muchos casos, para trabajadores que no existen.
EE.UU. VERSUS EUROPA
Esta Problemática
laboral es diferente en los diversos países de Occidente. Una de las
diferencias que marcan, por ejemplo, las distancias entre Europa y Estados Unidos
es que nosotros crecemos menos que ellos. Esto en parte es culpa del diferente
grado de formación en nuevas tecnologías de los capitales humanos
de uno y otro lado del océano. Estas diferencias también se producen
entre España y el resto de los países de Europa, donde nosotros
salimos perdiendo a no ser que nos comparemos con griegos o portugueses.
La actual necesidad de trabajadores plantea situaciones curiosas en algunos
países como Estados Unidos que, técnicamente, está en situación
de pleno empleo y, sin embargo, necesita encarecidamente trabajadores para cubrir
puestos relacionados con las nuevas tecnologías. Ahora en Estados Unidos
necesitan 300.000 profesionales para trabajar en el sector de las telecomunicaciones,
fabricación de productos y programas informáticos, navegación
por Internet y otras áreas que permanecen sin ocupar por la falta de
especialistas estadounidenses. Una situación que también se produce
en Europa.
Las necesidades del mercado han obligado a los países occidentales a
abrir sus puertas a trabajadores de otros países, principalmente asiáticos,
teóricamente menos desarrollados pero que cuentan con una importante
fuerza laboral altamente cualificada.
En Estados Unidos, la importación de trabajadores asiáticos se
nota de forma especial en los cuatro grandes centros de la revolución
digital estadounidense: Seattle, Silicon Valley, Nueva York y Washington. Todos
estos lugares están repletos de jóvenes trabajadores de origen
asiático. Desde Microsoft hasta América On Line, pasando por Oracle,
Sun, Cisco, Intel, AT&T, IBM o Yahoo no podrían funcionar adecuadamente
si no fuera por las decenas de miles de chinos, indios, taiwaneses, paquistaníes,
filipinos o coreanos llegados en los últimos años para incorporarse
a la revolución digital americana.
Muchos de estos trabajadores vienen de India, que cuenta con algunos de los
centros de formación informática mejores del mundo. Estos Institutos
Indios de Tecnología fueron creados en 1951, cuatro años después
de que India consiguiese la independencia de Gran Bretaña. Nehru creó
estos institutos con el fin de formar a los ingenieros que construyesen las
grandes presas del país. Allí sólo estudian los mejores
y prueba de ello es que son reclamados por todos los países del mundo
para incorporarse a las plantillas de las empresas tecnológicas. Se calcula
que, cada año, un 20 por ciento de los licenciados en los institutos
indios se marcha a Estados Unidos a buscar fortuna y una vida mejor. No todos
consiguen esa fortuna, aunque prácticamente todos ellos logran una vida
mucho mejor que en su país natal. Muchos incluso llegan a las listas
de multimillonarios. Esto es lo que ocurre con Vinod Kohla, uno de los fundadores
de Sun Microsystems, que es ahora un de los indios más ricos de SiliconValley.
Además, India se presenta también como una delegación de
las empresas estadounidenses. Allí se crea gran parte de los software
que luego nos venden las compañías radicadas en Silicon Valley
o en cualquier otro de los centros tecnológicos de todo el mundo. Los
trabajadores indios son muchos más rentables porque son más baratos
y cometen menos errores. Además, India permite a las empresas norteamericanas
funcionar ininterrumpidamente, porque cuando los estadounidenses se van a dormir,
envían sus problemas a los indios. Estos los resuelven y a la mañana
siguiente los americanos ya tienen el material solicitado en su ordenador. La
diferencia horaria entre ambos continentes no es aquí un problema sino,
más bien, una ventaja, porque crea un turno de trabajo sin fin, las 24
horas del día: cuando en India duermen en Estados Unidos trabajan, y
viceversa.
A LA BUSQUEDA DEL PLENO EMPLEO
La verdad es que las expectativas
que han puesto los gobiernos en Internet son muchas. Tienen la esperanza de
que la Red faciliten en unos años el pleno empleo. Sin embargo hay problemas
porque a pesar de que hay puestos de trabajo disponibles, en muchas ocasiones
no aparece el perfil adecuado para cubrir ese puesto de trabajo: se calcula
en los dos próximos años harán falto un millón y
medio de profesionales expertos en tecnología de Internet, sólo
en Europa.
La Unión Europea tiene miedo de que la falta de especialistas en las
nuevas tecnologías no le permita aprovechar el potencial económico
que presenta la Sociedad de la Información con lo que se puede incrementar
dramáticamente el vacío existente entre la UE y Estados Unidos.
La Comisión Europea calcula que del más de millón y medio
de trabajadores que harán falta dentro de dos años, casi la mitad
estarán dedicados a trabajar en Internet. Un déficit que Europa
no se puede permitir. Por eso, hace unos meses la propia Comisión Europea
presentaba una estrategia para promover la creación de empleo especializado.
Se recomienda introducir nuevas formas de educación y formación
que tengan presentes los principios de esta nueva sociedad de la información.
Además se pretende que los trabajadores tengan acceso a Internet, que
los servicios públicos ofrezcan al ciudadano una vía de acceso
a la Administración a través del correo electrónico y,
por último, que las empresas apuesten por todas las nuevas oportunidades
de negocio que van apareciendo cada día.
La comisaria europea de Empleo y Asuntos Sociales, Anna Diamantopoulou, considera
que "la clave para superar esta falta de expertos en la Unión Europea
está en concentrarse en dar una formación adecuada a la próxima
generación de trabajadores para que puedan responder a las exigencias
que impone el continuo cambio tecnológico".
El problema de la falta de personal va a tener una repercusión directa
en le economía. Mientras que en Estados Unidos esta economía digital,
compuesta por software, hardware y telecomunicaciones, está plenamente
desarrollada, los españoles no hemos llegado a tiempo a esta revolución
y los estamos pagando, porque tenemos que importar productos. En la actualidad
España tiene un déficit superior a los 400.000 millones de pesetas,
porque importamos el doble de lo que exportamos en este sector. Un problema
que se va a ver agravado a medida que crezca la necesidad de profesionales en
la Tecnologías de la Información y la Comunicación. El
problema se agrava cuando queremos importar trabajadores, porque estos prefieren
ir a los lugares tecnológicamente desarrollados como Estados Unidos,
lo que nos deja en una clara situación de desventaja.
El panorama es mucho más grave si tenemos en cuenta que por cada uno
de los especialistas de élite hacen falta otros tres profesionales que
deberán contar con cierta formación en Tecnologías de la
Información. El saldo final es que España no puede subir al tren
de la nueva economía porque nos faltan decenas de miles de profesionales.
La escasez de personal y la consiguiente subida de los salarios han provocado
distorsiones en el mercado., Unas distorsiones que son especialmente graves
para las pequeñas y medianas empresas que no pueden entrar en ese juego
de puja para ver quién paga más a este o aquel profesional. La
imposibilidad de las pymes de competir en este terreno va a perjudicar seriamente
el desarrollo económico de nuestro país.
La nueva economía necesita un gran número de especialistas en
Tecnologías de la Información muy superior al que pueden formar
los centros de enseñanza. Un déficit que aumentará en el
futuro. Sólo en España se estima que para el año 2002 se
habrán quedado sin cubrir 90.000 puestos de trabajo de especialistas
informáticos. En algunos casos esos puestos se cubrirán importando
trabajadores, que en muchas empresas españolas se ve como la única
solución a sus necesidades de personal cualificado.
En España el sector de las nuevas tecnologías es el que más
trabajo ofrece, porque a él pertenece uno de cada cinco empleos creados.
En estos momentos las empresas necesitan más que nunca, y de forma perentoria,
un elevado número de profesionales de la informática y las telecomunicaciones,
así como del resto de los sectores relacionados con las Tecnologías
de la Información.
Durante los últimos diez años, que es cuando se ha acentuado de
forma considerable esta tendencia, las profesiones más demandadas han
sido Ingeniero Superior de Telecomunicaciones, Ingeniero Superior de Informática,
Licenciado en Derecho, Económicas o Empresariales y Licenciado en Ciencias
de la Información en sus tres ramas de Periodismo, Imagen y Sonido y
Publicidad. Todas estas profesiones tienen relación entre si y se complementan
en el mundo digital.
Las necesidades de las empresas llega a tales extremos que muchos jóvenes
pasan de debutantes a veteranos con solo cambiar de empresa. La experiencia
no se valora ya por periodos de años, sino que se contabiliza en paquetes
de tres meses o menos. Retener a los profesionales resulta tan difícil
que los jefes de los departamentos de recursos humanos tienen que ingeniárselas
para buscar la satisfacción de sus talentos más preciados. Por
eso no es de extrañar que nos encontramos con retribuciones extrasalariales
de lo más variopintas como pueda ser un viaje, coche de la empresa, horas
libres determinados días para ir a ver jugar a nuestros hijos al fútbol,
horas para formación, servicio de guardería y cualquier cosa que
se le ocurra al responsable de recursos humanos para evitar tener dos problemas:
que se le marchan sus mejores empleados y que haya que buscar a alguien que
cubra esa vacante y las otras que no se han podido cubrir por la falta de profesionales
en el mercado.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
A LA BÚSQUEDA
DE SOLUCIONES
La Sección Europea de la Oficina Internacional de Trabajo (OIT) presentó
a mediados de diciembre un informe que revela la escasez de personal cualificado
en Europa. Según la OIT esto significa que el viejo continente no será
capaz de responder a la creciente demanda del sector de las nuevas tecnologías
en los próximos años.
Según el citado informe,
en Europa la necesidad de personal cualificado para responder a la enorme demanda
del sector de las tecnología de la información y la comunicación
supondrá un déficit de 1.600.000 personas en el año 2002.
Esto deja claro que la formación de personal cualificado es esencial
y que los gobiernos deben reforzar de forma urgente sus programas de formación
a especialistas en este sector estratégico y esencial para el desarrollo
económico, social y cultural de cualquier país.
Si no se encuentra una solución adecuada al problema las empresas se
van a ver, en muchas ocasiones, obligadas a trasladarse a otros lugares donde
puedan encontrar fuerza laboral que permita el desarrollo económico de
esas compañías.
La revolución de
estas nuevas tecnologías va a ofrecer buenas oportunidades laborales
a una gran parte de los 15 millones de desempleados de Europa, pero no hay que
olvidar que no todos ellos serán capaces de reciclarse porque en ocasiones
no son aptos para el uso de estas nuevas herramientas informáticas.