INVERTIR EN INTERNET
¿Dónde poner nuestros ahorrillos?

Supongamos que nos acaban de tocar los ciegos y tenemos cinco milloncejos contantes y sonantes para gastar. Ahora imaginemos que nos compramos un coche, un portátil último modelo y hacemos el viaje de nuestros sueños. Todavía nos queda algo más de un millón de pesetas y no sabemos que hacer con ese dinero. Podemos meterlo en el banco, lo que no nos va a rentar demasiado dinero o podemos colocarlo en otro sitio como la bolsa. Si nos decidimos por esto último, tenemos dos posibilidades: ir a un agente tradicional o invertir a través de Internet. Y como somos forofos de las nuevas tecnologías y usuarios avanzados de Internet nos decidimos por hacer una operación on line.
Publicado en junio de 2001

Aunque parezca lo contrario, invertir en la bolsa está al alcance de prácticamente todo el mundo. No hace falta que tengamos un millón de pesetas ni mucho menos. En realidad se puede jugar desde una cifra de 5.000 pesetas. El proceso de inversión se ha popularizado enormemente haciéndose más sencillo, lo que permite acceder al mercado de la bolsa a muchas más personas. El abaratamiento de tarifas y comisiones también influye. Esto es algo que se nota especialmente en España e Italia, dos de los países occidentales donde la aversión al riesgo es mayor.

Una vez que hemos decidido jugarnos el dinero en la bolsa, debemos elegir con qué empresa operamos. Una vez elegida deberemos realizar algunos trámites porque la burocracia aquí tampoco perdona. No son excesivamente complicados pero tenemos que recurrir al correo postal.

Lo primero que tendremos que hacer es darnos de alta, realizando el primer contacto a través de la página web o el teléfono tradicional. En este primer contacto facilitaremos algunos datos para que nos remitan a nuestro domicilio un formulario que deberemos rellenar, firmar y reenviar a la empresa elegida. Cuando esta lo reciba ya podremos operar. Es conveniente leer muy detenidamente esta documentación donde aparecen las condiciones del contrato. Después recibiremos, por algún sistema seguro, nuestra firma electrónica que nos permitirá comprar y vender acciones.

PERFIL DEL INVERSOR

Este será el momento de decidir qué clase de inversor queremos ser, porque en Internet, igual que en el mundo off line, hay dos clases de inversores: el especulativo y aquel otro que quiere invertir a medio o largo plazo. El primero siempre estará frente a la pantalla de su ordenador para ver como va la cotización y dar las oportunas órdenes de compra y venta. El segundo se fiará mucho más de los consejos de la empresa a través de la que actúa y elegirá, generalmente, valores estables como pueda ser Telefónica o Terra que están muy bajas y ya no pueden caer mucho más.

Como nosotros somos inversores novatos no queremos correr riesgos, por lo que tomaremos algunas medidas de garantía para vender nuestras acciones en caso de que estas bajen más de lo que estamos dispuestos a perder, o que estas suban lo suficiente como para que nos conformemos con las ganancias obtenidas. Para estos casos, las agencias de inversión suelen tener sus propios métodos de aviso que permiten vender de forma automática unas acciones cuando llegan a la cifra que el cliente decide.

En otras ocasiones no disponen de este servicio y solo permiten vender en una fecha determinada; es decir, nosotros decimos que día queremos vender y ese día se realiza la venta, independientemente de la cotización de las acciones. En este segundo caso el problema es que vendemos sin saber si ganamos o perdemos dinero, porque lógicamente varios días antes no sabemos como va a estar la cotización de nuestras acciones. Claro que si vemos que estamos metiendo la pata siempre podemos cancelar la orden de venta antes de que esta se ejecute. Otra posibilidad es que pongamos una alarma a nuestro teléfono móvil y en el momento que la cotización llegue a la cifra indicada en esa alarma recibiremos un mensaje y se podrá realizar la operación oportuna, tanto a través del servicio telefónico como a través de la web.

También contamos con la posibilidad de acceder a las carteras virtuales de algunas de estas empresas. Esto es muy interesante porque nos va a permitir invertir y vender todas las acciones que queramos en el momento que nos parezca más oportuno sin riesgo a perder dinero porque se trata de inversiones ficticias; es como jugar al Monopoly sin arriesgar nuestro dinero.

REQUISITOS BÁSICOS

Aunque toda la información está en la web de las empresas que se dedican a la intermediación en la compra y venta de acciones, no está de más que apuntemos su teléfono y llamemos para informarnos sobre cualquier duda que tengamos, tanto antes de contratar el servicio con esa firma como una vez que lo hayamos hecho.

Debemos fijarnos que la web nos ofrezca análisis y recomendaciones en tiempo real, para poder tomar nuestras decisiones con la
mayor celeridad posible. Muchas de las firmas cuentan además con un servicio de alertas que nos informan de noticias de última hora que se producen y que pueden influir en la cotización de nuestros valores.
También debemos contar con resúmenes diarios y semanales del mercado de valores y, sobre todo, con cuadros de control de riesgos y herramientas de análisis técnico. Todo eso puede sonarnos a chino pero en muy poco tiempo nos pondremos al día si de verdad nos interesa conocer desde dentro el mundo de la inversión en bolsa.
Además de todo ello no estará de más que la firma que elijamos cuente con la posibilidad de acceder a su portal a través de un móvil wap, para que introduciendo nuestra clave y contraseña podamos realizar operaciones de compara venta de valores o consultar las recomendaciones diarias del mercado de valores.

ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS

Es importante que si vamos a invertir una cantidad considerable de dinero diversifiquemos nuestros riegos Los expertos recomiendan no poner todos los huevos en el mismo cesto, porque si este se cae se pueden romper todos a la vez. Es mejor diversificar las compras. Si contamos con una cartera (variedad) de acciones, una de ellas puede bajar mucho, pero probablemente esta caída la podremos compensar con la subida de otra. Con esto conseguimos reducir el riesgo. Claro que para ello tenemos que invertir una considerable cantidad de dinero, porque si nos jugamos 5.000 pesetas el riesgo es mínimo ya que las pérdidas no serán importantes.

Mucho cuidado porque hay algunas consideraciones que siempre deberemos tener presentes. La operativa con acciones suele ser muy sencilla, por esto en todo momento debemos disponer de información sobre el saldo disponible para operar, de tal forma que sepamos que operación vamos a realizar en cada momento. La cartera siempre deberá estar valorada en tiempo real y debemos tener mucho cuidado cuando pongamos una orden, indicando claramente si queremos comprar o vender. No nos confundamos no sea que vendamos cuando queremos comprar y el despiste nos cueste un disgusto.
También es recomendable alejarse de los chicharros o valores más baratos. Es preferible colocar el dinero en acciones más conocidas, que cuenten con una amplia liquidez. Se trata de valores que se negocian todos los días y sus precios se forman a diario.

Tampoco hay que ser egoísta: el último duro para otro. Es un refrán bursátil muy extendido y equiparable a ese otro de más vale pájaro en mano que ciento volando. Esto significa que no hay que apurar las ganancias porque la bolsa sube y baja constantemente y si esperamos demasiado podemos perder. Esto significa que debemos deshacernos de los títulos mientras suben.

Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es

EL PAGO DE COMISIONES

Podemos distinguir entre dos formas para invertir nuestro dinero: renta variable y fondos de inversión. En ambos casos nos va a cobrar las correspondientes comisiones, que suelen variar entre un mínimo de tres euros (499 pesetas) hasta un máximo del 0,15% por operación. Por ejemplo, invertir medio millón en la bolsa puede suponer unas comisiones de algo menos de 1.500 pesetas. A esto hay que añadir una comisión de custodia que representa el 0,3 % anual sobre el valor nominal, no sobre el efectivo. El valor nominal de una acción puede suponer 10 pesetas y ahí es donde debemos detraer el 0,3% antes aludido.
Estos costes varían según el tipo de operación y su duración. No se cobra la misma comisión por una operación de venta y compra que se puede realizar en el plazo de uno o varios días, que se hace con fines meramente especulativos, que lo que costará mantener esa cartera de valores durante un periodo de tiempo más largo; por ejemplo, varios meses. En el segundo caso el coste será mayor.