Los inversores empiezan
a pedir resultados a los gestores de las compañías digitales.
Ya no valen las buenas expectativas mientras se pierden millones de euros cada
mes. Hay que rentabilizar al inversión aunque haya que despedir a parte
del personal.
Publicado en ocutbre de 2000
La Nueva Economía parece desinflarse, o al menos perder su aureola de
que todo lo que tenía relación con una empresa digital se convertía
en oro. Los inversores se han dado cuenta de que hay que volver al sistema tradicional
y que si bien es bueno apostar por empresas con futuro, estas no deben estar
sobrevaloradas.
Las empresas de Internet quieren volver a dar importancia a lo básico
que no es salir a bolsa, sino obtener beneficios.
Hasta ahora la escasez de trabajadores, incluidos los de menor cualificación,
ha provocado que los empresarios hiciesen enormes promesas ente el temor de
quedarse sin sus empleados. En muchas ocasiones el trabajador ha recibido un
salario excesivamente alto en comparación con los beneficios que aportaba
a la compañía. Ahora ha llegado el momento de que el empleado
haga aportes reales a su empresa. Se trata de rentabilizar el salario en vez
de hacer planes a corto plazo como venía ocurriendo hasta ahora, porque
el empleado tenía la esperanza de que llegaría otra empresa a
ofrecerle más dinero. Esto se ha acabado. Es más, ha empezado
la política de recortes y recorte significa despidos.
Las empresas se están viendo en la necesidad de mejorar su cuenta de
resultados y demostrar a los inversores que las sostienen que son rentables.
Para ello se recurre al despido porque los empleados son generalmente el mayor
coste para cualquier empresa y los salarios se presentan como el primer objetivo
a retocar cuando un negocio genera pérdidas.
Algo así ha ocurrido con Star Media, ( www.starmedia.com )el primer portal
latino que cotizó en el Nasdaq que ha anunciado el despido de 125 personas,
un 15 por ciento de su plantilla, como parte de un plan de reestructuración
con el fin de adelantar en un año la llegada de beneficios.
Star Media había comprado durante el último año 10 empresas,
lo que en ocasiones ha supuesto problemas de duplicidad en muchos puestos. Estos
recortes supondrán un ahorro de 3.000 millones de pesetas.
La Nueva Economía esta propiciando la aparición de empresas cada
vez más globales, que para alcanzar este estatus privilegiado necesitan
crecer a base de fusiones o absorciones y, a la vez, racionalizar sus plantillas.
Así, nos encontramos con que los profesionales de niveles medios y los
altos ejecutivos se ven afectados por la duplicidad de puestos de trabajo que
resulta de estas grandes operaciones estratégicas.
Por regla general, cuando se produce una fusión o absorción nos
encontramos ante un proceso de integración que obliga a hacer encaje
de bolillos porque se repiten algunos puestos de trabajo y esa duplicidad no
solo no es necesaria sino que, casi siempre, puede resultar contraproducente.
Por ejemplo, ante una fusión o adquisición nos encontramos con
dos directores generales, dos directores financieros, dos directores de ventas,
de marketing y así, según va bajando la escala profesional. Está
claro que la empresa resultante prescindirá de uno de ellos. En estas
ocasiones se suele recurrir a alguna firma especializada que hace estudios sobre
qué directivo aportará más a la nueva compañía.
Otra cuestion a tener en cuenta en estas ocasiones es la centralización
de algunos de los servicios. Por ejemplo, si una compañía recién
fusionada con otra tiene siete departamentos de sistemas en siete países
distintos, tenderá a centralizarlos en un solo lugar con el fin de ahorrar
costes. Esto supone que los otros seis se quedarán vacíos de contenido
y mucha gente irá al paro.
Sin embargo, no hay que echarse a temblar, porque algunos estudios demuestran
que en países como Estados Unidos o Canadá, el noventa por ciento
de las personas que son despedidas por cuestiones de fusiones o reorganizaciones,
encuentran un trabajo igual o mejor que el anterior. Una situación que,
con ciertas matizaciones, podríamos extrapolar a Europa.
El trabajador despedido puede intentar colocarse en otra empresa del mismo sector,
de otro diferente, echar mano de sus contactos y, por supuesto, decidirse por
el autoempleo y crear su propia empresa.