El rápido crecimiento
comercial de Internet ha provocado la aparición de multitud de empresas
que trabajan exclusivamente para la red. Pero hay otras, las tradicionales,
que deben adaptarse a los nuevos tiempos y surge la duda ante la posibilidad
de que empresas y directivos no estén preparados para afrontar los nuevos
retos.
Publicado en junio de 2000
Dentro de un par de años
España superará los 15 millones de personas que navegan de forma
habitual a través de Internet. Esto significa que son clientes potenciales
de empresas virtuales. Sin embargo, las compañías tradicionales
también tienen algo que decir, porque antes o después tendrán
que incorporarse a los nuevos tiempos y apostar por un futuro que puede dividir
su negocio en dos sectores bien diferenciados: la tienda tradicional y la tienda
electrónica.
Internet se está
convirtiendo en una pieza clave para el futuro de las empresas, que verán
mejorados sus sistemas de gestión y resultados económicos en sus
relaciones con proveedores y clientes.
En estos momentos no son muchas las compañías españolas
que están preparadas para aprovechar las inmensas oportunidades de negocio
que se van a generar. En unos casos no se quiere cambiar el sistema de venta
tradicional que ha funcionado durante decenios. En otras ocasiones la culpa
es de los propios directivos, que no acaban de ver su futuro en Internet. Muchos
directivos piensan que Internet va a revolucionar la economía, pero que
eso no tiene nada que ver con su empresa. Este es el primer error, porque la
oportunidad de negocio nunca debe dejarse pasar de largo. Otros incluso van
más lejos y piensan que Internet no es más que una moda.
Pero no son solo las pequeñas compañías tradicionales las que han mostrado sus reticencias a entrar en Internet. Grandes empresas como El Corte Inglés han tardado bastante tiempo en darse cuenta de las ventajas de este nuevo canal. Ahora, El Corte Inglés ha entrado a saco en la Red y ha realizado múltiples inversiones para estar en primera línea en el comercio electrónico.
Algunas empresas se van a ver, incluso, en la necesidad de cambiar su negocio para subsistir, porque Internet se va a comer ese nicho de mercado tradicional. Un claro ejemplo del dinamismo y voluntad de cambio es el experimentado por el organismo de correos de Suecia, que hace unos meses ya comprobó como el correo electrónico se iba a comer gran parte de su negocio tradicional. Ni cortos ni perezosos sus máximos responsables decidieron aprovechar sus ventajas en el mercado y crearon un portal, el más grande de Suecia. El negocio es bien simple, porque correos cuenta en ese país, igual que en otros muchos de todo el mundo, con una magnífica red de distribución que los responsables decidieron aprovechar. En estos momentos este organismo sueco esta consiguiendo los beneficios más altos de su historia. Este es el sistema: se trata de adaptarse a los nuevos tiempos de la mejor forma posible.
En España, prácticamente todas las grandes empresas se han dado cuenta ya del gigantesco cambio que se avecina, aunque no todas se están volcando en el nuevo mercado. Los más entusiastas son los grandes bancos y los grandes proveedores de infraestructuras de telecomunicaciones.
El gran problema de nuestro
país es que la mayoría de las empresas todavía no tienen
claro como afrontar el fenómeno Internet. Muchas veces no saben que hacer
y se limitan a poner dinero en proyectos. Pero esta no es la solución
porque además de dinero hacen falta ideas nuevas y gente que sea capaz
de llevarlas a cabo.
Para poder aprovechar las oportunidades que genera Internet es importante un
cambio en la actitud general de las empresas y tener claro que el riesgo es
un factor esencial de la nueva economía. Hay que afrontar riesgos, algo
no muy habitual en España.