Durante los últimos
meses hemos asistido a una cadena de despidos en algunas de las más importantes
empresas tecnológicas del mundo. Estos despidos comenzaron en Estados
Unidos, cuya economía siempre va por delante de la europea, tanto para
bien como para mal. Después continuaron en el resto del mundo. En España,
de momento, estamos teniendo suerte porque aunque se han producido pérdidas
de empleo, la situación no ha sido tan dramática como en Estados
Unidos y otros países de la Unión Europea.
Publicado en mayo de 2001
El ambiente es lo suficientemente grave como para que algunos analistas consideren que la nueva economía ha entrado en grave crisis, porque primero empezaron las puntocom y luego siguieron las tecnológicas. En un principio parecía que la crisis solo estaba afectando a las puntocom, pero con el paso de los meses han sido los responsables de las empresas de tecnología los que se han sumado al carro de los despidos para salvar sus cuentas de resultados. En lo que va de año, alrededor de 200.000 trabajadores de este sector en todo el mundo se han quedado sin empleo. Llegados a este punto no debemos confundir la crisis de las puntocom y la crisis de las tecnológicas.
PRIMERO LAS PUNTOCOM, DESPUÉS LAS TECNOLÓGICAS
La crisis de las puntocom
fue la que primero empezó. Apareció varios meses antes que los
grandes problemas que han surgido en las empresas tecnológicas. Las primeras
empezaron a tener dificultades porque, de repente, el mercado se percató
de que no podía continuar metiendo dinero en unas empresas sin expectativas
de beneficios a corto o medio plazo. Se trataba en muchos casos de negocios
ruinosos que habían conseguido financiación por el simple echo
de llamarse puntocom, pero que en ocasiones ni siquiera tenían un aceptable
plan de negocio o si lo tenían no lo seguían.
Estas empresas, por
regla general, estaban muy mal gestionadas y se habían gastado ingentes
cantidades de dinero en promoción. Cuando los inversores se dieron cuenta
de lo que estaban haciendo cortaron el grifo para no seguir perdiendo dinero
y muchas de ellas tuvieron que cerrar. Los cierres y despidos de las puntocom
no solo van a continuar, sino que se acentuarán progresivamente, a medida
que las deudas y la falta de ingresos suficientes para mantenerse en pie sigan
multiplicándose.
En el caso de la crisis de las tecnológicas la situación es diferente,
Por regla general las grandes empresas que han empezado a despedir personas
son firmas que llevan muchos años en el mercado y que siempre han ofrecido
buenos beneficios. En el caso de Europa la crisis ha llegado, entre otras razones,
por el retraso en la implantación de la telefonía de tercera generación.
Las operadoras telefónicas y las empresas encargadas de facilitar la
tecnología para acceder a esta nueva telefonía se han encontrado
con que no podían fabricar todo lo que estaba previsto porque no hay
a quién vendérselo. A esto se añaden otras situaciones
como que la telefonía de segunda generación esta tocando techo
y no se venden terminales, porque los que se han vendido en los dos últimos
años son de buena calidad y la gente no se plantea cambiarlos, sin necesidad,
por otros más modernos. Además, el wap, que se presentaba como
la panacea también ha sido un fiasco y de momento solo funciona de forma
casi testimonial.
En definitiva, los motivos que están provocando la actual masacre laboral que sufren los trabajadores del sector se podrían resumir en tres puntos: las fuertes inversiones que se han visto obligadas a hacer las compañías de telecomunicaciones en UMTS, la reducción de las previsiones de beneficios y la falta de financiación con la que se han encontrado muchas de estas compañías tras el hundimiento de los parqués. La culpa de esta situación es, en buena medida, de la desaceleración económica, que ha obligado a gobiernos de diferentes países a rectificar a la baja sus previsiones de crecimiento.
EL MARTES NEGRO
El pasado 17 de Abril fue
uno de los peores días para la industria tecnológica. Nada menos
que cinco gigantes del sector hacían públicos sus planes de reducción
de plantillas. En pocas horas se había anunciado el despido de un total
de 27.000 trabajadores. Cisco Systems informó de la supresión
de 8.500 empleados; Philips, 7.000; Ericsson, 6.000; Kodak, 3,500 y Texas Instruments,
2.000.
Por su parte, el fabricante
estadounidense de equipos de comunicaciones y semiconductores, Motorola, anunciaba
a finales de marzo de despido de 4.000 personas a las que hay que añadir
otras 18.000 que ya habían perdido su empleo en la firma desde el pasado
diciembre. Esto significa el 15% de su fuerza de trabajo.
A la cabeza de los
despidos masivos que se han producido durante las últimas semanas está
la primera operadora mundial, la nipona NTT, que ha anunciado un recorte de
plantilla de 30.000 empleados. Después le siguen el fabricante americano
Motorola que, además de dejar en la calle a 22.000 personas, por primera
vez en su historia ha presentado pérdidas trimestrales.
ADC Telecomunications,
una firma que opera como proveedora de equipos de telecomunicaciones anunció
medidas similares al informar de su decisión de eliminar entre 3.000
y 4.000 puestos de trabajo, alrededor del 18 por ciento de su plantilla. La
decisión de suprimir estos empleos se achaca al "rápido cambio
de rumbo en el sector de la telefonía que ha provocado un impacto muy
grande en nuestros pronósticos de facturación y ventas para este
año", señaló el presidente de la empresa, Richard
R. Roscitt.
Siemens también ha
entrado de lleno en la política des despidos al anunciar su intención
de dejar sin empleo a 3.500 personas de su filial de redes de telecomunicaciones.
Es un plan de reestructuración a 18 meses vista y representa un 15 por
ciento del total de la plantilla. A estas cifras hay que añadir los 2.600
contratos temporales del negocio de fabricación de móviles que
la compañía había anunciado que no pensaba a renovar.
Palm, la compañía
especializada en la fabricación y venta de handhelds (ordenadores de
bolsillo), ejecutará diversas medidas entre las que figura la reducción
de un 13 por ciento de su plantilla; alrededor de 250 empleados.
Poco antes de que se produjese esta ola de despidos, algunos ejecutivos de las
empresas tecnológicas como John Chambers, CEO de Cisco Systems, habían
advertido de la ralentización de la economía. "Quizá
pretendía poner la venda antes de la herida" señaló
un analista estadounidense que recordó que "las palabras más
pronunciadas en los últimos meses han sido profit warnings o caída
de beneficios".
De lo que no cabe duda es de que Chambers es un buen conocedor de los medios y un magnífico estratega. Apenas dos días después de anunciar los despidos en su empresa, el CEO de Cisco informaba de su decisión rebajarse el sueldo a 1 dólar con el fin de salvar algunos empleos. Ya sea por predicar con el ejemplo o porque el dinero le sobra y se le sale por las orejas, Chambers se ha apuntado al plan de ahorro de la empresa. Iniciativa compartida por el presidente de Cisco, John Morgridge. Chambers había cobrado el año pasado un salario de 1,3 millones de dólares, a los que hay que añadir 150 millones más que obtuvo al ejercitar sus stock options. Su empresa ha perdido más de 2.500 millones de dólares en el último trimestre.
LOS ACCIONISTAS SE ENFRENTAN A LOS GESTORES
La situación que
se esta produciendo en el sector de la tecnología ha llegado a provocar
importantes enfrentamientos entre los ejecutivos de las compañías
y sus accionistas. Esto es lo que ha ocurrido en Nortel y Lucent Technologies,
donde los gestores han sido acusados de inflar los resultados. Los accionistas
han acudido a los tribunales después de ser informados de que no se cumplirían
las previsiones económicas, lo que provocó el hundimiento del
valor de las acciones. Lucent, por ejemplo, ha sido acusada de inundar de material
sus canales de distribución, sabiendo que los distribuidores no podrían
vender todos los componentes. La denuncia afirma que esta política se
ha seguido con el fin de incrementar artificialmente la cifra de ingresos.
Para evitar la caída de las acciones los directivos de Lucent y Nortel
decidieron recortar empleo. En el caso de Lucent son 10.000 los trabajadores
que se quedan en la calle mientras que la canadiense Nortel despedirá
a 15.000 personas.
Pero no todo son malas noticias para el sector tecnológico. Compañías
de la talla de IBM, Apple y AMD han conseguido beneficios en el primer trimestre
de este año.
La compañía
de Steve Jobs ha rebasado las expectativas de los analistas para estos meses
anunciando unos ingresos de 1.430 millones de dólares, 50 millones más
de los previstos en un primer momento. El gigante azul ha puesto otra de las
notas optimistas, al cumplir sus previsiones y lograr unos beneficios de 1.175
millones de dólares.
Por su parte, AMD ha anunciado beneficios por valor de 124 millones de dólares,
lo que no está nada mal a pesar de que esta cifra representa un 34% menos
que en el mismo periodo del año anterior. Esto mismo ha pasado con Apple,
que aunque han logrado ganar dinero, lo ha hecho en menor proporción
que hace un año. Por su parte IBM no sólo ha ganado dinero, sino
que ha ganado más. El año pasado repartió un beneficio
de 0, 83 dólares por acción mientras que este año ha repartido
0,98 dólares por acción.
NUEVAS FÓRMULAS
La situación que
se ha vivido en las últimas semanas ha provocado que algunas empresas
hayan cogido el toro por los cuernos buscando soluciones a su grave situación.
Esto es lo que ha hecho la empresa sueca Ericsson, que a mediados de abril certificaba
la gravedad de su situación con el despido de 15.000 trabajadores. Sin
embargo sus directivos, apenas una semana después, anunciaban un acuerdo
con Sony para enfrentarse de forma conjunta al complicado mercado del móvil.
El fabricante de equipos y redes móviles y el grupo japonés de
electrónica, anunciaban la creación de una empresa conjunta que
agrupase todas sus actividades celulares, cuyo nombre será Sony Ericsson
Mobile Communications.
En la nueva empresa, creada al 50 % por ambas compañías, se incluyen
todas las actividades de producción de Sony y Ericsson. La nueva firma
lanzará sus primeros productos en la segunda mitad de 2002 y empleará
a unas 3.500 personas. La operación permite que Ericsson se haga con
un aliado de lujo para salir de la crisis, ya que Sony irá por delante
de sus competidores en el lanzamiento en Japón de terminales UMTS, donde
este servicio empezará a funcionar en breve.
CAÍDA DE LA DEMANDA
Los fabricantes de equipos
de telecomunicaciones, que veían el desastre de las puntocom como algo
lejano, se han encontrado de repente inmersos en una inesperada crisis. La caída
en la demanda de teléfonos móviles y el freno en la inversión
de las operadoras de telecomunicaciones han sido los motivos que han provocado
la actual situación.
La crisis era totalmente inesperada porque el sector de equipos de comunicaciones
es, precisamente, uno de los mas maduros de la nueva economía. No en
vano se trata de una industria cuyas raíces vienen de décadas
atrás y son tan antiguas como el propio teléfono.
Por ello, parecía
un sector mucho más protegido de la crisis que cualquier otro, lo que
ha provocado que los zarpazos recibidos hayan sido aún más dolorosos.
Los síntomas de agotamiento del mercado de terminales móviles
vienen avalados por un estudio realizado por Nokia. Según los datos,
se calcula que este año se venderán entre 450 y 500 millones de
teléfonos móviles, lo que representa un diez por ciento menos
de lo que se calculaba hace apenas dos meses.
La situación ha provocado que se genere un efecto dominó, donde
los lideres de las principales empresas disminuyen su ritmo de fabricación
e incluso detienen la producción, lo que, a su vez, ha creado problemas
a los proveedores. Además, las empresas de fibra óptica y los
fabricantes de chips para teléfonos móviles han sufrido desplomes
en las bolsas muy importantes.
Las grandes empresas se habían dedicado en los últimos meses a
acumular existencias para acometer una demanda que luego ha resultado mucho
menor de lo esperado. Por este motivo el mercado se limita a tirar del almacén,.
Esta disminución en las compras ha provocado los mayores desastres bursátiles
del año en el sector de componentes, que se encuentra excesivamente expuesto
a los picos y los desplomes de la demanda.
La crisis se produce, en cierta medida, por el debilitamiento del crecimiento
en Estados Unidos y su posible contagio a otras economías, aunque en
realidad parte de la culpa la tiene la falta de confianza del sector.
Al final todo se reduce a que los fabricantes de terminales y equipos móviles
han comprobado con estupor como se hundía parte del mercado por el alto
riesgo financiero asumido por las operadoras para obtener las licencias UMTS
y el retraso en su implantación. Todo ello ha provocado una drástica
reducción de la demanda en el sector.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
LA SITUACIÓN EN ESPAÑA
En España parece que, al menos de momento, estamos evitando el temporal pero no hay que confiarse porque en cualquier momento podemos empezar a llevarnos disgustos. Hasta ahora estamos teniendo suerte porque algunas de las empresas que han anunciado recortes de personal en otros lugares del mundo no parecen tener intención de tocar el empleo en España. Eso es lo que ocurre con Philips que no tiene previsto reducir el numero de trabajadores aquí, a pesar de haber anunciado 7.000 despidos en el resto del mundo. Sin embargo, la medida no será efectiva hasta que se conozcan los datos del próximo trimestre. En España lo que se está haciendo en algunas ocasiones no es despedir a gente, sino que se opta por no renovar los contratos. No es lo mismo, aunque el efecto es similar porque el trabajador va al paro.
A pesar de que hasta ahora
no hemos tenido grandes problemas, los analistas empiezan a mostrar signos pesimistas
sobre el sector en España, porque las compañías de equipos
ubicadas en nuestro país podrían verse rápidamente contagiadas
por la racha de reducciones de plantilla que afecta a sus homologas europeas
y estadounidenses.
Por el momento estos despidos masivos de multinacionales extranjeras no nos
afectan porque las compañías implicadas no cuentan, por regla
general, con estructura industrial en España. Sin embargo nuestras empresas
empiezan a dar signos de que se puede iniciar una política de despidos.
Terra, sin ir más lejos ha anunciado que prescindirá del 15 por
ciento de su plantilla, lo que representa unos 500 puestos de trabajo. El portal
de telefónica ha perdido 174 millones de euros durante el primer trimestre
del año.
También se ha perdido empleo en Alo, operador que a mediados de abril
anunciaba la supresión de 200 puestos de trabajo, lo que representa el
60 por ciento de su plantilla. La decisión se produce como consecuencia
de la crisis sufrida por la empresa matriz, la americana RLS.Com, que había
suspendido pagos y estaba en proceso de disolución de su actividad. Alo
tiene concedida una licencia de radio LMS.
Problemas similares son los que ha tenido Sinpletel, la marca comercial con
la que opera empresa paneuropea Interoute, cuyo plan de reestructuración
global se ha cobrado la propia existencia de su filial en España. Un
centenar de personas han ido a la calle y ha cesado la actividad de la compañía.
Estas dos empresas son, para algunos analistas, un claro ejemplo del fracaso
de la apertura a la competencia de la telefonía local, que trabaja con
unos márgenes muy estrechos. A esto hay que añadir que el sector
cuenta con una regulación poco favorable a la entrada de nuevos operadores.
Estos dos motivos puede ser algunas de las causas principales que han provocado
o están provocando el estrangulamiento de las compañías
que intentan competir con Telefónica, una vez perdido el monopolio.
Un caso aparte es el de Sintel, antigua filial de Telefónica, que ha
dejado en la calle a sus 1.800 trabajadores. La empresa suspendió pagos
en Julio pasado con un déficit de 20.000 millones de pesetas. Sus trabajadores
llevan varios meses sin cobrar y decidieron, como medida de presión,
acampar en el Paseo de la Castellana de Madrid.