Más de veinte millones de españoles tenemos teléfono móvil,
una cifra que supera con creces a los fijos. Esta situación crea problemas
que en ocasiones resultan muy incómodos. Todos hemos comprobado en alguna
ocasión la inoportunidad del sonido de estos aparatos cuando estamos
en el teatro, el cine, en cualquier espectáculo o en un lugar y momento
donde el sonido de estos artilugios puede resultar muy molesto e incluso violento.
Publicado en junio de 2001
Mucha gente no tiene en cuenta las más elementales normas de cortesía y educación y dejan sus teléfonos conectados en el lugar más inoportuno. Eso por no hablar de aquellos que disfrutan haciendo participe de su conversación a las 20 o 30 personas que se encuentran a su alrededor, en una comida, en la calle o en el mismo autobús. En ocasiones estas conversaciones son totalmente intrascendentes y hasta graciosas, pero otras veces hemos podido escuchar verdaderas broncas de pareja, algo bastante incómodo para quienes están alrededor del protagonista de esta historia, a quién cuando termina la conversación siempre se le queda cara de circunstancias.
SISTEMAS DE BLOQUEO
Pero aunque muchos de los
forofos del móvil no tengan educación, ya hay algunos métodos
que se están poniendo en marcha para evitar que suenen los aparatos en
el momento más inoportuno. Varias empresas comercializan la tecnología
que convierte ciertas zonas, previamente seleccionadas, en áreas silenciosas.
Se trata de unos equipos receptores que eliminan la señal de recepción
o reducen el volumen del pitido de los terminales. Uno de los fabricantes es
la empresa israelí NetLine, que ha instalado sus equipos en varias iglesias
y universidades españolas, que prefieren mantener el anonimato. Esta
compañía ha aprovechado la tecnología creada por la división
de guerra electrónica del ejército israelí.
En España la Universidad de Vigo también ha desarrollado un sistema
que ha sido instalado en varios parlamentos regionales, uno de ellos el gallego.
La Mesa del Parlamento de Galicia tuvo que adoptar esta decisión después
de intentar infructuosamente que los diputados no utilizasen el teléfono
móvil en el hemiciclo. Este sistema inutiliza los terminales dentro del
hemiciclo, pero no en los pasillos ni en otros lugares del edificio. La instalación
costó poco más de un millón de pesetas y funciona de manera
satisfactoria desde febrero del año pasado.
Los equipos pueden costar entre las 200.000 y el millón de pesetas, dependiendo
de la tecnología empleada y de la zona que se quiera sombrear. Sin embargo
no es oro todo lo que reluce y parece que esta tecnología también
plantea ciertos problemas, por lo que algunos países como Estados Unidos
han prohibido su uso, argumentando que puede afectar a las comunicaciones cercanas
al recinto.
SOLUCIONES MÁS DRÁSTICAS
Otras veces no se ha recurrido
a la tecnología y se ha optado por soluciones más drásticas.
Esto es lo que ha ocurrido en Gran Bretaña, donde la reina ha prohibido
el uso de móviles en el palacio porque "me estaban volviendo loca".
En algunos sitios el uso del móvil puede resultar sólo incómodo,
pero en otras ocasiones puede ser grave y peligroso. Esto ocurre en los aviones
y hospitales, donde utilizar estos aparatos puede alterar el funcionamiento
de los complejos artilugios tecnológicos que se usan habitualmente, pudiendo
poner en peligro la vida de las personas que viajan en ese aparato o que están
siendo atendidas en el hospital. En concreto, en los hospitales, pueden afectar
al normal funcionamiento de aparatos como marcapasos o respiradores artificiales.
En colegios y universidades el uso del móvil también es un problema.
Incluso los chavales de diez o doce años llevan su teléfono a
clase y no se cortan un pelo a la hora de hacer o recibir llamadas.
La situación llegó a ser tan grave durante el curso pasado que
los colegios tuvieron que tomar medidas drásticas. En muchos centros
se retiraba el móvil a su propietario cuando sonaba en clase y no se
le devolvía, sino que se le entregaba a alguna ONG.
Resulta curioso la anécdota de un chaval de 14 años a quién
el profesor le hizo una pregunta en clase. El chico, que estaba hablando por
el móvil, le contesto, ni corto ni perezoso, que esperase "un poco
porque estaba hablando con su madre".
El problema es que en todos estos centros no se pueden poner sistemas para anular
los teléfonos móviles, porque instalarlos en
cada una de las aulas resultaría excesivamente caro. Una cosa es ponerlo
en un restaurante o parlamento y otra muy distinta en todas y cada una de las
clases de un colegio de enseñanza media.
Algo parecido ocurre en las iglesias, donde en ocasiones, en medio de la celebración,
se escucha el pitido de un teléfono móvil. Esto suele ocurrir
principalmente, en las celebraciones especiales tales como bodas, bautizos y
comuniones. Sin embargo, en las ceremonias ordinarias es más difícil
que esto ocurra, porque las personas que asisten a misa de forma regular están
mas concienciadas y van a la iglesia a participar en la celebración y
no a un acto social. Y todo ello a pesar de que a la entrada de las iglesias
hay carteles que recuerdan que para hablar con Dios no hace falta el móvil.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
¿CÓMO SON Y CÓMO FUNCIONAN ESTOS APARATOS?
Un emisor con las dimensiones
de un cuaderno tamaño cuartilla y varias antenas repartidas a lo largo
y ancho de una sala son suficientes para crear un espacio libre de móviles.
Se trata de un sistema que nos permite ganar en seguridad porque es ideal para
mantener el secreto de las reuniones políticas económicas y sociales
ya que, además, impide la grabación de las conversaciones.
También beneficia otros aspectos de la seguridad, porque sirve para prevenir
la delincuencia. Eso es lo que señalan responsables del Netline Comunications
Technologies, que han visto como se disparaba la demanda de su producto a petición
de bancos y otras entidades financieras de lugares como Iberoamérica.
Esto se explica porque en algunos lugares es habitual que se robe a clientes
que acaban de retirar fueres cantidades de dinero. Para ello el sistema es muy
sencillo. Uno de los delincuentes está en el interior de la entidad bancaria,
mientras el otro espera fuera. Cuando una persona sale con mucho dinero el ladrón
del interior avisa al del exterior a través del teléfono móvil,
facilitándole los datos necesarios que le permitirán reconocer
a su víctima. Ahora, con los sistemas que crean zonas seguras en los
bancos esta práctica se hará imposible, porque se puede crear
una zona de exclusión tanto en el interior como en el exterior del recinto.
Hay otros sistemas como el desarrollado por la universidad australiana de Adelaida.
Su tecnología permite reducir la intensidad del sonido de la llamada
y activa el vibrador del teléfono al entrar en la zona seleccionada.
El sistema desarrollado por la Universidad de Vigo, patentado en España,
está compuesto por un emisor y antenas que emiten en la misma frecuencia
que los teléfonos móviles, pero con diferente modulación,
lo que permite interceptar la señal recibida desde la estación
base.
LOS JAPONESES PIONEROS
Japón fue uno de
los primeros países que se empezó a preocupar seriamente por la
contaminación acústica provocada por los teléfonos móviles.
Ya a mediados de 1998 habían puesto en marcha un sistema par bloquear
la recepción de llamadas a teléfonos móviles en lugares
cerrados.
Los sistemas desarrollados en ese país han tenido gran éxito,
siendo adquiridos por teatros, hospitales, restaurantes e, incluso, colegios.
En todos estos lugares se había pedido, rogado o exigido, por activa
y pasiva, que se desconectasen los teléfonos móviles. Todo había
sido infructuoso porque siempre había alguien que dejaba conectado su
aparato, que sonaba en el momento más inoportuno perjudicando el desarrollo
de la actividad del resto de las personas.