Todos los que somos usuarios
de ordenadores hemos sufrido en algún momento los problemas derivados
de la falta de seguridad en nuestro entorno. Se puede tratar de un simple virus
que entra y nos destruye toda la información o de otros tipos de seguridad
como la que se genera a consecuencia de alguna transacción económica
en la Red. Claro que tampoco debemos olvidar la seguridad que debemos tener
cuando enviamos un correo electrónico para que este no sea visto por
terceras personas o, simplemente, los problemas que nos puede plantear que nuestros
hijos naveguen por Internet sin control alguno y sin que nosotros sepamos con
quién se comunican o chatean. Todo es seguridad. Y ahora lo que hay que
hacer es poner los medios para estar tranquilos.
Publicado en noviembre de 2001
Aunque habitualmente pensamos
que a nosotros no nos va a tocar, lo cierto es que en cualquier momento un virus
puede infectar nuestro ordenador. Es muy importante que pongamos las medidas
adecuadas para evitar su entrada; nunca debemos adoptar la estrategia del avestruz
ni tampoco hemos de tener la absoluta confianza de que nuestra instalación
tiene el mejor antivirus del mundo y que ningún bicho va a entrar, porque
puede entrar.
Hemos de ser muy cuidadosos con el antivirus que elegimos. La cuestión
del precio debe ser casi secundaria. Es mejor pagar un poco más por un
producto que nos ofrezca mayor garantía y seguridad, aunque no siempre
ocurre así. Hay antivirus baratos y muy buenos.
Lo que es importante es que estemos tranquilos cuando usemos nuestro ordenador.
Por eso es bueno utilizar un antivirus que se actualice automáticamente
y nos avise cuando se haya producido esa actualización. Desde aquí
no vamos a recomendar ningún antivirus en concreto. Lo mejor es informarse
sobre las características de ellos y decidir cual nos interesa. En cualquier
caso debemos tener la seguridad de que ese antivirus se actualiza a través
de Internet. Si no es así es como si no tuviésemos puesta ninguna
protección en nuestro ordenador.
El cortafuegos (firewall) es otro elemento importante de seguridad. Teóricamente
permite evitar que entren intrusos en nuestro sistema y se hagan con nuestros
códigos secretos. Sin embargo no es infalible. Podemos sufrir muchos
intentos de intrusión, aunque lo normal es que los intrusos no se decidan
por pequeñas empresas, sino por grandes corporaciones en las que pueden
conseguir información valiosa sobre bienes, servicios y clientes o a
las que, directamente, pueden robar su dinero.
Si consultamos en Internet podemos encontrar fácilmente páginas
que informan sobre brechas o puertas traseras a nivel de sistema operativo,
bases de datos o aplicaciones. Para garantizar la integridad de nuestros sistemas
frente a estos riesgos debemos consultar de forma periódica con nuestros
proveedores de software para que nos faciliten permanentemente, las últimas
versiones.
Hay algunos datos que nos hacen pensar que cada vez debemos tener más
cuidado. Un reciente estudio realizado por TruSecure señala que los ataques
a través de Internet producidos este año se han duplicado con
respecto al mismo periodo del año anterior. La mitad de las empresas
se han visto afectadas por virus.
Esta claro que cualquier firma que se precie debe estar en Internet y ha de
utilizar las herramientas informáticas que la tecnología pone
a su alcance. El correo electrónico es algo esencial, a pesar de los
riesgos que supone. Por eso hay que ser cuidadosos cuando recibimos mensajes;
sobre todo si no conocemos a la persona o entidad que nos los envía.
Ante la menor duda lo mejor es pasar el antivirus, consultar con algún
experto de nuestra empresa o borrar el mensaje informando a quién lo
ha enviado que el correo electrónico ha sido eliminado ante la posibilidad
de que se tratase de un virus. Si no es un virus quién nos ha remitido
ese mensaje se preocupará de reenviarlo e informarnos de que podemos
abrirlo con toda confianza.
Virus indiscriminados
Los virus que habitualmente
nos atacan lo hacen de forma indiscriminada. Puede venir de cualquier lugar
y en cualquier momento. Eso es lo que ha ocurrido en los últimos meses
cuando hemos sufrido algunos sin mayor trascendencia y otros que han causado
grandes trastornos e importantes pérdidas económicas. Entre estos
últimos podemos destacar Sircam y Código Rojo. El primero hizo
y sigue haciendo estragos en los ordenadores. El segundo se dedicó a
atacar las páginas web y tuvo en jaque a la Casa Blanca y el Pentágono;
claro que esto no es extraño porque lo primero que hace un escritor de
virus es atacar a estas dos instituciones. Es como un deporte nacional.
La principal consecuencia de la acción de estos virus es el trastorno
que causan a los usuarios, tanto particulares como empresas, que ven peligrar
su trabajo guardado celosamente en los ordenadores porque a alguien se le ha
ocurrido hacer una gracia creando un virus devastador que luego lanza a la red.
De todas formas parte de la culpa de que los virus actúen es de los propios
usuarios que, en ocasiones, no tomamos las precauciones adecuadas a los tiempos
que corren y no respetamos la regla de oro de la seguridad: no abrir nunca un
archivo ejecutable de un correo electrónico si no tenemos la certeza
de su procedencia. Tomando algunas precauciones evitaremos grandes problemas,
para nuestro ordenador y para nuestra empresa, porque el daño que nos
puede provocar un virus en casa no es nada comparado con las nefastas consecuencias
que puede tener para toda una organización empresarial, que puede verse
abocada al cierre si pierde todos sus datos.
Una vez que el virus está en nuestro ordenador debemos recurrir a los
expertos y ahí es donde entran en juego las firmas antivirus, muchas
de las cuales ponen los antídotos en sus páginas web o se los
facilitan directamente a sus usuarios. Una simple consulta telefónica
es suficiente para que nos digan como desinfectar el bicho, claro que previamente
nos exigirán que les demos nuestro número de usuario porque como
no son hermanitas de la caridad sino empresas que buscan rentabilidad solo contestan
esas consultas una vez identificada la persona que llama. Si no somos clientes
tendremos que buscar la solución en otro sitio, a no ser que el antídoto
haya sido puesto en la web de la empresa antivirus en cuestión, para
su uso libre.
Precisamente una de estas soluciones la han puesto los organismos públicos
hace unos meses, al decidir crear un centro de alerta de virus que puede informarnos
de las últimas novedades y de los peligros que nos acechan (www.alerta-antivirus.es).
La compra segura
Si queremos que Internet
se desarrolle debemos hacer que su aspecto comercial crezca. Pero para que se
produzca ese crecimiento es imprescindible que garanticemos la seguridad de
las transacciones que se producen en la Red. No podemos pedirle a alguien que
compre online si esa persona no tiene la garantía y seguridad de que
los datos que facilite van a tener un buen uso. El miedo es libre y el temor
a que otros puedan comprar con nuestra tarjeta existe. No hay que olvidar que
cuando se producen situaciones irregulares, enseguida tienen su reflejo en los
medios de comunicación, lo que no ocurre cuando se desarrollan operaciones
sin incidencias, que es en la inmensa mayoría de las ocasiones.
Pero la seguridad del comprador también debe ir acompañada de
otras garantías como es la seguridad de la empresa, no tanto por la aparición
de virus como por la necesidad de garantizar la confidencialidad de la información
de la propia firma. En estas ocasiones, la empresa se ve en la necesidad de
vigilar a sus empleados para evitar fugas de información. Eso es lo que
ocurrió, por ejemplo, a principios de año cuando se supo que una
compañía estadounidense consiguió descubrir que uno de
sus empleados estaba filtrando información confidencial de la compañía
a empresas de la competencia. Se logró descubrir gracias a una investigación
después de una serie de conductas sospechosas del empleado, que enviaba
todos los días, a las cinco de la madrugada, una foto de algún
miembro de su familia o de su perro. El mensaje era enviado automáticamente
fuera del horario laboral, lo que unido a que el trabajador que enviaba los
correos no recibía nunca respuesta, a pesar de escribir siempre a la
misma dirección, levantó las sospechas de los responsables de
seguridad. Tras una laboriosa investigación se pudo saber que el empleado
infiel estaba enviando información dentro de las fotos que adjuntaba
en el correo electrónico. Lo hacía de forma sencilla utilizando
una técnica llamada esteganografía, en la cual se pueden esconder
los unos y los ceros de textos o imágenes en los unos y ceros que componen
los píxeles de las fotografías.
Situaciones como esta demuestran que es prácticamente imposible garantizar
la seguridad informática, tanto ante la aparición de virus procedentes
de Internet como ante la presencia de empleados infieles.
Siempre habrá un lugar por el que entrar o un sitio por el que sacar
la información. Por eso el equipo humano que se encargue de la seguridad
tiene que saber responder a una penetración no deseada, siguiendo la
pista electrónica para resolver el caso de que se trate y encontrar al
culpable.
El Derecho a la initmidad
Pero no todo son virus,
porque hay otros aspectos de la seguridad que preocupan al usuario, Uno de ellos
es el derecho a la intimidad y el uso del correo electrónico. Durante
los últimos meses hemos asistido a una importante controversia sobre
este uso. Las organizaciones empresariales afirman que esa herramienta informática
solo se puede utilizar en el trabajo para cuestiones relacionadas con la actividad
profesional. Sin embargo, los sindicatos abogan por un uso más abierto
del correo electrónico y reclaman su derecho a utilizarlo para enviar
mensajes sindicales a los trabajadores de la empresa.
Es un asunto que esta siendo legislado y que provoca controversia en Europa,.
Donde las diferentes legislaciones pueden llegar a ser contradictorias. Así,
nos encontramos con Gran Bretaña que permite a sus empresas hacer un
seguimiento de los correos electrónicos que se envían desde los
ordenadores de la firma. Francia y Alemania tienen posturas contrarias y en
España el partido Popular se ha manifestado a favor del control por parte
de las empresas; eso sí, respetando el derecho a la intimidad del trabajador.
En Estados Unidos, las empresas están obligadas a informar a sus empleados
si espían su correo electrónico.
Por supuesto, para defender estas posturas se utilizan diferentes argumentos.
A favor de las tesis del espionaje del correo electrónico la patronal
afirma que "observan como sus trabajadores malgastan impunemente horas
de su precioso tiempo enviando y recibiendo todo tipo de contenidos por correo
electrónico". Según diferentes estadísticas y estudios
que se han ido conociendo a lo largo de los últimos meses, gran parte
de los usuarios de correo electrónico de todo el mundo reciben y envían
sus mensajes desde su puesto de trabajo.
Las asociaciones de defensa de derechos civiles, principalmente de Estados Unidos,
señalan que "el correo electrónico debe tener la misma garantía
que el correo tradicional". Sin embargo, los empresarios afirman que "es
una herramienta más que se pone al servicio del trabajador para que trabaje
y, por tanto, debe hacerse buen uso de él".
Mientras se produce este debate, no debemos olvidar que el uso indiscriminado
e inconsciente de esta herramienta puede suponer un peligro para la empresa.
Volvemos al problema de los virus que se pueden instalar en los ordenadores
centrales de cualquier gran empresa por la inconsciencia de algún trabajador,
aunque cada vez son mayores los medios que existen para evitar que entren virus.
Internet es una herramienta muy buena, pero exige el autocontrol de los trabajadores.
Por eso, es esencial llegar a un punto de equilibrio entre los intereses de
la empresa y los gustos o deseos del trabajador.
De momento algunas firmas ya han tomado drásticas medidas para evitar
que sus trabajadores se pasen el día enviando correos electrónicos.
Esto se hace con dos finalidades: evitar que el empleado pierda el tiempo e
impedir que la salida de correos electrónicos pueda perjudicar a la imagen
de la empresa.
En Estados Unidos se calcula que casi el 50 por ciento de las empresas tiene
instalados sistema de control para vigilar el correo electrónico de sus
empleados. El argumento para defender esa situación es evitar el espionaje
industrial por parte de un trabajador desleal. También se han ofrecido
otros argumentos mucho más claros y habituales como es vigilar el intercambio
de juegos a través del correo electrónico. Son juegos que normalmente
se guardan en el ordenador de la empresa y que, por tanto, ocupan un valioso
espacio en la memoria del sistema. Sin ir más lejos el año pasado
en muchas oficinas de Estados Unidos hizo furor un juego llamado ElbBowling
que ocupaba un megabyte y cuya instalación en centenares de despachos
de una determinada firma mermó de forma muy considerable la capacidad
de trabajo de su sistema.
Control gubernamental
No sólo las empresas
quieren conocer el uso que hacen sus empleados del correo electrónico.
Los gobiernos también quieren saber que se hace en Internet. La proliferación
de la Red en todo el mundo ha propiciado que los diferentes gobiernos hayan
mostrado un gran interés por controlar la información que se publica
y el acceso que a ella tienen su habitantes. Eso es lo que ha puesto de manifiesto
un reciente estudio publicado por Reporteros Sin Fronteras y por Transfer.net.
El estudio se titula los enemigos de Internet, y analiza el estado de censura
de la Red en 58 países, entre los que se encuentran los más autoritarios
y que son, a su vez, los que más férreo control ejercen sobre
los contenidos. Entre los más significativos nos encontramos con Afganistán,
aunque todo indica que con la caida de los talibanes las cosas van a mejorar.
Hay otros países como Corea del Norte donde la población se muere
literalmente de hambre e Internet no existe. Las únicas webs desarrolladas,
contra el régimen, se encuentran albergadas en Japón. En el otro
lado de la balanza nos encontramos a la mayoría de las democracias occidentales
donde la información circula libremente. Y en un punto intermedio entre
ambas partes podríamos citar a Arabia Saudí, que tiene en vigor
el llamado sistema Djeddah que permite el filtrado de información no
favorable al gobierno. También tenemos como ejemplos a China o Cuba.
En China, un país con 20 millones de internautas, el gobierno ha creado
una brigada para combatir los artículos que se publican en la Red contra
el propio gobierno y contra el comunismo; los infractores pueden llegar a ser
castigados, en ocasiones, con la pena de muerte. Los cubanos, por su parte,
tienen centralizado todo el tráfico de Internet en una sola máquina
que, mediante unos filtros, censura a los disidentes del régimen y las
páginas pornográficas.
El estudio también se refiere a los métodos utilizados por los
países occidentales para el control de ciertas actividades en la Red
y habla del control legal que se ejerce en Estados Unidos para poner en marcha
ciertas leyes con la excusa de evitar la delincuencia organizada en Internet.
Algo parecido se dice del resto de los países europeos. Sin embargo,
todos ellos respetan más o menos el derecho a la información aunque
siempre intentarán influir en las personas y organizaciones que colocan
sus contenidos en Internet.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es
LOS PEQUEÑOS DE LA CASA TAMBIÉN NECESITAN SEGURIDAD
Los más pequeños
de la casa ya se han incorporado a Internet y su seguridad nos preocupa. Por
eso hemos de tener en cuenta una serie de cuestiones fundamentales, con el fin
de que Internet sea una herramienta de ocio y trabajo y no una fuente de problemas.
La seguridad o inseguridad no viene dada por la tecnología, sino por
el uso que hacemos de esa tecnología. Mientras la mayoría lo vemos
como una magnífica forma de comunicarnos y de acceder a informaciones
que hasta ahora nos estaban vedadas, otros utilizan Internet para fines más
oscuros: prostitución infantil, pornografía infantil, blanqueo
de dinero y otras muchas actividades delictivas.
Los padres debemos dejar que nuestros hijos usen la red libremente pero, a la
vez, tenemos la obligación de ejercer un riguroso y discreto control
sobre lo que hacen en Internet. Es muy importante que sepamos con quién
se comunican y que tipo de chats visitan. Estos chats permiten mentir. Todos
podemos falsear nuestra edad, sexo y cualquier otra información porque
nadie lo comprobará. Nos conectamos desde nuestra casa y sin mantener
contacto físico con nuestros interlocutores. Es importante, por tanto,
que sepamos la información que dan y reciben nuestros hijos cuando chatean,
porque quién está al otro lado no tiene por qué ser un
niño, sino que puede tratarse de una persona mayor, un depravado que
quizá quiera aprovecharse sexualmente de nuestro hijo, utilizarle en
alguna de las redes de pornografía infantil que han puesto sus tentáculos
en Internet o enterarse del número de nuestra tarjeta de crédito.
Por eso debemos tenerlos acostumbrados a que nos cuenten que hacen en Internet,
con quién chatean y si se citan con algún amigo al que no han
visto nunca. Demos acostumbrarlos a que nos consulten cuando vean algo raro.
Nosotros tenemos que estar dispuestos a solucionar sus dudas que serán
diferentes según su edad.