CONFIDENCIALIDAD Y SEGURIDAD EN INTERNET

Confidencialidad y seguridad en Internet son dos términos que en muchas ocasiones se contraponen. Ambos tienen grandes defensores y detractores. Y sobre ambos se han pronunciado los tribunales españoles e internacionales en diversas ocasiones.
Publicado en Julio de 2000

La posibilidad de controlar los contenidos o comunicaciones de Internet hace saltar chispas en las relaciones entre los gobiernos y usuarios de estos servicios. Sin ir más lejos la propia Fabiola Arredondo, Directora General de Yahoo! Europa ha terciado alguna vez en la polémica sobre el posible control de los contenidos. "Controlar los contenidos de la red sería ir contra el espíritu y los valores de Internet".

Hace unos meses una jueza de Miami ordenaba a Yahoo! y America Online que revelasen la identidad de un cibernauta anónimo acusado de difamación por un empresario de Florida. Este fallo se convirtió así en el primero que cuestiona los supuestos derechos constitucionales que tiene una personas para expresarse de forma anónima en los servicios de charla de Internet. El empresario demandante alegaba que un cibernauta anónimo, bajo el apodo de justthefactsjack, lo acusó de ser un criminal en los servicios de charla de Yahho! y America Online, causando la quiebra de su empresa.


Los defensores de la intimidad en Internet afirman que si los tribunales se niegan a proveer de alguna protección a los usuarios anónimos será un verdadero paso atrás para la libertar de expresión en Internet. Sin embargo, la visión del demandante es bien distinta, porque si alguien provoca la quiebra de su empresa querrá saber de quién se trata para interponer la correspondiente demanda judicial.


La Unión Americana de Libertades Civiles de Florida afirma que se debe mantener anónima la identidad de justthefactsjack por temor a que se silencie a millones de usuarios de los servicios de charla. Sin embargo no dicen nada sobre cómo debe defenderse el demandante.


Mientras esto sucedía en Estados Unidos, en Gran Bretaña el gobierno avanzaba sus planes para permitir a los servicios de seguridad británicos vigilar el tráfico en Internet. La polémica creada obligó al ministro del interior a aclarar que no se tratará de un espionaje generalizado del ciberespacio, y que lo que se hace es actualizar los poderes de la policía para interceptar y vigilar comunicaciones, de acuerdo con el avance de los tiempos y las nuevas tecnologías.
Y en España también se ha producido alguna sentencia al respecto. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía asegura que el registro de los terminales de ordenador de los empleados por parte de su empresa vulnera el derecho a la intimidad de estos, a no ser que el empresario justifique esta actuación.


El pronunciamiento del tribunal se produjo tras el registro del ordenador utilizado habitualmente por un trabajador del Instituto Municipal de la Vivienda de Málaga. La sentencia reconoce que se puede producir el registro, pero solo cuando corra peligro el patrimonio empresarial y el de los demás trabajadores de la empresa. Recuerda también que el ordenador es un instrumento de trabajo propiedad de la empresa y que no debe ser utilizado para otros fines distintos a la realización de la actividad laboral.
Los bancos y cajas de ahorro tienen esto muy claro y han informado reiteradamente a sus empleados de la imposibilidad de utilizar el correo electrónico de las empresas para cuestiones personales. Se trata de evitar fugas de información en un sector altamente sensible a los temas de seguridad como es el bancario. Algunas compañías, incluso, han recordado a sus trabajadores que pueden abrir los correos electrónicos de los empleados cuando lo consideren oportuno sin pedir permiso al interesado.


Pero donde más se ha irritado a los defensores de la privacidad y a representantes del sector informático es, sin duda, en Estados Unidos. El FBI ha recurrido a un sistema ultrarrápido llamado carnivore ( carnívoro en inglés) para revisar de forma subrepticia el correo electrónico de presuntos criminales. Es un sistema que puede revisar millones de mensajes en un segundo y pone sobre el tapete un asunto legal todavía no resuelto. Preocupación especial han mostrado los proveedores de Internet en cuyas instalaciones el FBI, cuando lo considera oportuno, coloca el ordenador espía encargado de copiar los correos electrónicos objetos de investigación.

Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es