Querida
mamá
ESPECIAL
MAMÁS
Suplemento especial
del semanario ALBA
23
de FEBRERO de 2007
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-----Los
nueve meses de embarazo. Cambios físicos y psicológicos que se
producen en la mujer embarazada.
Etapas del embarazo y primeras dudas. Sus ilusiones, preocupaciones y miedos.
-----La
Virgen María, la madre de Dios y de todos nosotros. Leonor
Nieva
Sus
principales preocupaciones
¿Qué siente la mujer embarazada?
Cada embarazo es un mundo diferente, aunque todos siguen unas pautas similares.
Para adentrarnos un poco más en este complejo mundo que dura nueve meses,
ALBA se ha puesto en contacto con un ginecólogo que ha tratado más
de dos mil partos a lo largo de su vida profesional. Se trata de José
Ignacio Tubío Echagüe, que presta sus servicios en la Clínica
Moncloa, de Madrid.
Tubío nos comenta que, por regla general, las mujeres reciben la primera
noticia de su embarazo "con ilusión. Luego puede haber matices dependiendo
de la situación personal: agobio, inquietud, alegría...".
Lo cierto es que durante estos meses de embarazo se producen muchos cambios
en la mujer, tanto a nivel físico como psicológico.
Durante el primer trimestre son frecuentes las molestias digestivas como nauseas
y vómitos. El segundo trimestre es el más tranquilo. En el tercer
trimestre suelen aparecer molestias de espalda, hinchazón en los tobillos,
acidez, incomodidad para el movimiento, para dormir. Además de estos
cambios físicos no podemos olvidar los de índole psicológica,
porque se puede producir una cierta fragilidad e inestabilidad aunque, según
comenta el doctor Tubío, "esto depende mucho de las características
de cada persona, de los problemas físicos que cause el embarazo, así
como de las circunstancias de deseo-aceptación-rechazo del mismo".
Para que el embarazo se desarrolle con normalidad y felizmente es importante
la colaboración del marido, que debe tener en cuenta las especiales circunstancias
de su esposa. Es algo que se produce habitualmente, porque los maridos cada
vez colaboran más y comprenden mejor las necesidades o los posibles cambios
de humor de sus esposas.
Etapas durante el embarazo
Durante la gestación la mujer pasa por diferentes etapas, que provocan
ciertos cambios en su forma de vida, aunque éstos no deben ser drásticos,
excepto en entornos excepcionales como cuando sea necesario el reposo por necesidades
de la madre o el bebé u otras situaciones de riesgo. Desde su experiencia,
José Ignacio Tubío afirma que la vida de la mujer "no debería
cambiar mucho. Habrá personas que tienen que restringir su actividad
por alguna complicación del embarazo, como si aparece algún sangrado,
o contracciones antes de tiempo, pero otras se pondrán de parto en la
oficina".
Pero en cualquier caso, independientemente de su estado de salud, todas ellas
tienen inquietudes de cara al nacimiento de su hijo, aunque la mayoría
de esas preocupaciones se pueden resumir en una frase: que el niño nazca
bien. Una inquietud muy similar a la de su ginecólogo que pone todos
sus conocimientos para "conseguir una madre y un niño sanos tras
el parto".
Las primeras dudas
Habitualmente, lo primero que quiere saber una madre, sobre todo primeriza,
es lo que puede y no puede hacer. Son cuestiones planteadas al ginecólogo
que tendrá que despejar dudas y preguntas sobre las cosas que puede hacer
y las que tiene que evitar. "Quieren comprobar que todo está bien",
y cuando ven la primera ecografía se quedan más tranquilas.
Después de esas primeras preguntas vienen algunos cambios de hábitos,
sobre todo para conseguir una gestación sana. La comida tiene aquí
un papel esencial, con una dieta que debe ser tanto sana como variada. Según
el doctor Tubío, "deben comer menos cantidades de una vez, pero
comer más veces a lo largo del día. Las personas que han pasado
toxoplasmosis deben evitar algunos alimentos"; las gestantes que no estén
inmunizadas contra la toxoplasmosis, no deberían tomar carne cruda, incluidos
los embutidos curados, así como lavar bien frutas y verduras.
El ejercicio físico también es importante, por supuesto, adaptado
a sus circunstancias y costumbres. Y es necesario descansar lo suficiente. Además,
deberá adquirir una serie de conocimientos básicos, alguno de
los cuales aprenderá en los cursos de preparación para el parto.
La ayuda familiar también suele ser importante. Y por supuesto, el pediatra
será fundamental tras el nacimiento.
Falsos
mitos del embarazo
A lo largo de la historia de la humanidad se ha ido creando una serie de mitos
que son totalmente falsos, pero que han calado en la gente. Entre esas falsedades
podemos citar las siguientes:
El ardor de estómago se produce porque el bebé será muy
peludo.
Si la madre tiene la tripa muy grande será un niño.
Si la tripa es picuda, será un varón.
Si la madre está más guapa de lo habitual es porque será
niña.
Las niñas producen más náuseas que los niños.
Cada embarazo le cuesta un diente a la madre.
Al beber mucha agua se aumenta la cantidad de líquido amniótico.
Las manchas que tiene el niño se deben a los antojos no satisfechos.
Es necesario eliminar radicalmente el consumo de sal.
Con luna llena hay más partos.
La cerveza aumenta la producción de leche de la madre.
Las ilusiones de la futura mamá
Mª Aroa Alonso tiene 28 años y está en
el séptimo mes de gestación de su primer hijo. Ella y su marido
llevaban un año intentando ser papás.
¿Cómo recibiste la noticia cuándo te confirmaron el
embarazo?
Con muchísima alegría pues era algo que tanto mi marido como yo
deseábamos.
¿Qué cambios se han producido en ti en estos meses de embarazo,
tanto físicos como psíquicos?
Cambios físicos muchos y, en cuanto a los psíquicos, una de mis
preocupaciones es cómo voy a educar y cuidar a mi hijo.
¿En qué ha cambiado tu forma de vida?
Prácticamente en nada, debido a que he tenido un embarazo buenísimo.
¿Cuáles son tus principales preocupaciones de cara al nacimiento
de tu hijo?
Que todo vaya bien en el parto y que todo sea normal. Además, me preocupa
poder proporcionarle una educación adecuada, que disfrute de una infancia
sana y que sepa ser una persona responsable.
¿Habéis empezado a hablar ya de guarderías o colegios?
Claro, pero hay otras prioridades en el embarazo.
¿Has tenido antojos?
No
¿Qué sabes sobre los antojos?
He odio hablar de ellos, pero yo me he librado
hasta la fecha.
¿Qué es lo primero que le planteaste a tu ginecólogo
cuando supiste que estabas embarazada?
Los cuidados que había que tener para que el desarrollo del bebe fuera
el correcto.
¿Has cambiado tus hábitos alimenticios y tu ocio?
No, sigo comiendo las mismas cosas y en la misma cantidad que antes. Salgo un
poco menos que antes, porque tengo mucho sueño.
¿Comprende tu marido tus cambios de humor por tu embarazo?
Como anécdota he de contar que en unas de las revisiones el ginecólogo
le preguntó si llevaba bien el mal humor de la embarazada y mi marido
contesto que no tenía mal humor.
¿Qué crees que tiene que saber una madre en esta nueva etapa
que se acerca sobre temas de alimentación, medicina o vestido para tu
hijo?
Muchas pequeñas cosas que poco a poco las más experimentadas me
van contando.
¿Crees que te será fácil compaginar tu vida profesional
y tu maternidad?
No, pero la ayuda de mi familia será crucial.
¿Con qué dificultades crees que te vas a encontrar?
Prefiero no aventurar nada todavía. Ya veremos cómo se van solventando.
¿Participan activamente las empresas a la hora de facilitar a la mujer
embarazada su continuidad laboral?
Unas más que otras, pero en general todas cumplen la ley, según
mis datos.
¿Conoces ya todos tus derechos y has decidido si vas a continuar trabajando
a tiempo completo, parcial o lo que vas a hacer?
Sí los conozco y aún no sé lo que haré. Como he
dicho, hay otras prioridades.
¿Qué pueden hacer los maridos para facilitar el trabajo de
la madre, que siempre lleva la carga más pesada?
Cada uno tiene que ser consecuente y responsable con sus decisiones. Con esto
quiero decir que espero que mi marido colabore en lo que como padre le corresponde,
pues el hijo es de los dos.
¿Qué sabes de las necesidades de seguridad en aspectos como
el coche al conducir, la vida cotidiana al coger peso?
Creo que a, día de hoy, se todo lo que tengo que saber. Lo que aún
no sé lo haré aprendiendo poco a poco, pues es mi primer hijo.
¿Qué medidas preventivas has tomado en cuanto a la alimentación
en cuestiones como la toxoplasmosis, por ejemplo?
He seguido, al pie de la letra las indicaciones de mi ginecólogo.
¿Con qué dificultades te has encontrado en el embarazo?
Afortunadamente, con ninguna. Espero que el poco tiempo que me queda hasta que
nazca Marcos, sea igual a lo pasado hasta ahora.
¿Hay sitios a los que antes llegabas que ahora no llegas a causa de
tu tripa? ¿Cuáles?
Si. Uno de los sitios es el tendedero, por lo que a medida que la tripa crece,
ha sido labor de mi marido tender la ropa.
¿Tienes miedo a algo? ¿A qué?
A que algo, en la vida del futuro Marcos, no vaya bien.
¿Qué
puede hacer una mujer embarazada?
Salir por la noche a divertirse, pero al día siguiente debe recuperar
el sueño perdido levantándose más tarde o durmiendo una
siesta.
Bailar con moderación es saludable, pero hacerlo hasta cansarse es contraproducente.
Dar paseos, incluso por la montaña si hay buena temperatura, Pero no
debe subir demasiado alto porque se acelera el corazón.
Si hace calor, beber mucha agua ayuda a compensar el sudor.
Tomar el sol con protección solar y no demasiado tiempo. Cuando la madre
se calienta demasiado con el sol suda, pero el feto no puede sudar y sube su
temperatura.
Bañarse en el mar, siempre que se esté acompañada y respetando
todas las normas básicas de seguridad de cualquier playa.
Nadar. Es un deporte muy bueno para la mujer embarazada, con moderación
y en aguas limpias. En el agua la embarazada se siente más ligera, puede
estirar con comodidad los músculos y mover las articulaciones. Lo recomendable
es nadar boca arriba.
Tomar refrescos de cola. Todos llevan cafeína pero no es malo tomar uno
o dos al día, aunque no más.
Comer ensaladas, que aportan vitaminas, minerales y fibra. Las verduras deben
estar muy bien lavadas con agua potable y ante la menor duda lo mejor es comer
verdura cocida.
Viajar en avión, coche o tren, moviendo las piernas, y haciendo ejercicios
con los pies para activar la circulación o levantarse de vez en cuando,
si el viaje es largo.
Depilarse, con cera a no ser que se inflame demasiado la piel. También
con maquinilla. El láser se desaconseja en verano porque deja manchas
en la piel.
Mantener relaciones sexuales sólo está contraindicado si hay hemorragias,
riesgo de parto prematuro o si son desagradables para la embarazada.
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El ama
de casa trabaja en el hogar, pero no trabaja menos.
¿Por qué siempre nos olvidamos de las amas de casa?
Durante los últimos años estamos comprobando como la mujer va
conquistando unos derechos que debería haber tenido desde siempre. Se
comienza a lograr conciliar la vida profesional y laboral, para hacer más
fácil la maternidad. Se habla de la supermujer que trabaja tanto en casa
como fuera de ella. Pero muy a menudo nos olvidamos de aquellas otras, -seis
millones en España-que son amas de casa.
Las madres
amas de casa se sienten discriminadas, y con razón. Ni siquiera tienen
derecho a la paga de cien euros que se da a las "madres trabajadoras".
¿Es que ellas no son madres y no son trabajadoras, aunque sin sueldo?
¿Cuántas veces hemos oído preguntar aquello de "trabajas
o estás en casa" (dando por sentado que si estás en casa
no trabajas)? Ante esto, la mejor respuesta de una madre debe ser "trabajo
mucho en casa, y además no me pagan".
Ser ama de casa significa ocuparse, a tiempo completo, de todos los aspectos
que abarca el hogar, desde las cuestiones económicas hasta las afectivas,
pasando por cualquier situación imprevista. Un ama de casa es compradora,
porque se encarga de que no falte de nada y de reponer lo que se va acabando,
lavandera, limpiadora, cocinera, gestora, educadora, economista y psicóloga,
entre otras muchas cosas. Y casi siempre sin el merecido reconocimiento social.
Entre esos seis millones de mujeres que se quedan en casa hay casos para todos
los gustos, desde aquellas que lo hacen por obligación, ya que no encuentra
trabajo, aquellas otras que lo asumen como un papel al que está destinada
la mujer, y aquellas otras que lo hacen por gusto y con alegría, porque
es su vocación están dando la vida por sus hijos.
Muchas
amas de casa eligen libremente esta opción
Una de estas mujeres es Matilde Lobato, que lleva 20 años casada. Tiene
cuatro hijos, dos niñas y dos niños: Débora 19 años,
Rebeca de 17, Ernesto con 16 y Juan, el pequeño, que a sus ocho años
hará la Primera Comunión en unos meses.
Lo cierto es que el ama de casa no trabaja fuera del hogar, pero tiene todo
el trabajo dentro y no tiene quién la sustituya en nada. Desde fuera
se puede pensar que esto planteará problemas pero lo cierto es que no
siempre es así. "¿Problemas? ninguno, plantearte la vida
dentro de tu realidad y dar prioridad a lo que realmente la tiene", señala
Matilde.
Hay veces que la madre también cae enferma, que por algo somos humanos,
Pero eso no
significa que tenga que agobiarse, sobre todo si se tiene una profunda fe. "Siento
muchas,
muchas cosas, sobre todo y aunque parezca absurdo, mucha, mucha tranquilidad.
¿Por qué?
Porque existe en mí un sentimiento que está fuera de mí
y yo no controlo, y es saber que Dios
no me deja, ni deja a mis hijos sin alguien que les eche una mano".
Una jornada
laboral interminable
La madre ama de casa trabaja todos los días y a todas horas. No tiene
días de fiesta ni vacaciones. Siempre hay que estar haciendo algo. Y
mientras los hijos, y muchas veces el marido, están disfrutando del tiempo
libre la madre está preparando la comida o haciendo cualquier otra labor
del hogar. Una situación que se va atenuando con el paso de los años,
cuando los hijos crecen y empiezan a ayudar.
Esa es la ayuda que tanto agradecen las madres como Matilde. "Gracias a
Dios tengo hijos mayores que, aunque protestan, en la medida de sus fuerzas
cooperan como pueden y colaboran; aliviando en parte algún cargo que
pueden compartir". Otro aspecto importante es el reconocimiento de su labor,
algo que no suele ocurrir. "Creo que no; siempre seré la gran ignorada.
Espero que Dios me permita vivir muchos años y que ellos no tengan que
sufrir la pérdida de uno de los pilares de la casa (pilares que nadie
en casa va a reconocer)".
Ese escaso reconocimiento viene también de la propia sociedad que piensa
que el trabajo de ama de casa es algo normal, algo que no entraña ningún
esfuerzo. "Por ejemplo el pensar todos los días qué voy a
hacer de comida que les guste, que no sea aburrido y todas las tareas que se
hacen diariamente en casa y que no es necesario enumerar. El desvivirte de ti,
para vivir para los otros, sabiendo de antemano que hagas lo que hagas, nunca
va a estar al gusto de todos, aunque tú, para ello hayas puesto el corazón.
Eso es algo que no lo podrá reconocer, ni sabrá reconocer la sociedad".
A quienes opinan que las amas de casa no hacen prácticamente nada, Matilde
les recomendaría que "se quedaran un día completo, especialmente
un lunes e hicieran todo lo que se debe hacer, desde desayunos, camas, colegios,
compra, comida, limpiar lavar ropa y el resto de las tareas del hogar".
Esta madre trabajadora en el hogar se siente dichosa de "saber que mis
hijos son felices sabiendo que estoy en casa con ellos aunque ellos no lo expresen
verbalmente de momento, a la larga y en su futuro eso deja huella".
Juan Manuel Romero
En defensa
del ama de casa
Si tuviera que defender su labor, Matilde Lobato tiene claro que lo primero
que diría es "que cuando te casas ¿para que lo haces? Cuando
tienes hijos: ¿para que los tienes? Creo que a la mayoría de las
mujeres que siguen trabajando fuera de casa, es y dicho por muchas, porque la
casa les aburre. Puede ser verdad, pero también depende de cómo
te tomes ese trabajo".
"Pero los hijos es un tema aparte; a ellos no los puedes dejar al cuidado,
atención, de otra mujer que no sea su propia madre, ni siquiera a las
abuelas porque estos seres tan maravillosos ya han cumplido con su tarea y es
a nosotras a las que nos corresponde criar a nuestros propios hijos que para
eso los hemos tenido. Con esto no quiero decir que haya casos en los que los
niños no se puedan quedar el cuidado de otra persona de total confianza,
y en momentos concretos", concluye Matilde.
Y en cuanto a la colaboración en la casa, Matilde señala que salvo
el padre que hace lo que "puede o le apetece" cada uno tiene asignada
una tarea que todas las semanas cambia y rotan sus responsabilidades. "Aparte
de hacer cada uno sus camas y tener recogido el cuarto (difícil me lo
fiáis sin tener que estar encima de ellos cuando tienen tiempo y ganas),
deben arreglar el baño y la cocina. Y los fines de semana intento que
todos limpien un poco más a fondo sus habitaciones, pero lo que suele
suceder es que intentan hacerlo rápidamente para salir".
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"El peso mayor de la familia lo lleva
la madre"
Ángeles Colmenero, (Angelines, 36 años), tiene tres hijos y está
embarazada del cuarto. Alberto tiene ocho años, Rodrigo seis y Gabriel
tres. Éste último es más especial que los demás
porque tiene síndrome de Down. Angelines es una trabajadora pluriempleada
a tiempo completo, es decir, trabaja en casa y fuera del hogar.
¿Qué problemas encuentras a la hora de trabajar dentro y fuera
de casa?
Sobre todo es el hecho de que voy corriendo a todas partes, que tengo muy poco
tiempo para hacer ningún extra. Todo el día está perfectamente
organizado y atado; cada rato tengo una función que hacer y si me salgo
de eso me encuentro un poco descolocada.
¿Tu crees que las madres en general, y en tu caso en particular, están
apoyadas por los padres, o se hacen un poco los remolones?
Yo pienso que el peso mayor de la familia lo lleva la madre. Aún así,
yo tengo que decir que mi marido colabora en casa, lo que ocurre es que el tiene
el mayor peso del trabajo porque trabaja fuera de casa muchas más horas
que yo, pero aún así, la iniciativa de la casa, lo que van necesitando
los niños y el día a día, el peso, en general, por lo que
yo conozco en mi entorno, lo lleva al madre.
¿Piensas que las empresas, habitualmente, son solidarias con las madres
trabajadoras y sus necesidades?
En mi caso sí. Tengo la suerte de que hay cierta flexibilidad. Cuando
tengo necesidades familiares puedo suplir, cambiar el horario, marcharme del
trabajo y organizar el trabajo en función de mis necesidades. Yo sí
tengo esa suerte, pero no sé si todo el mundo la tiene.
Muchas personas opinan que la madre trabajadora fuera y dentro del hogar
se ha convertido en una supermujer que tiene que atender a todos los frentes
y hacerlo todo bien. ¿Crees que esto es cierto?
Pienso que sí. La verdad es que sí. Porque trabajamos fuera y
dentro de casa. Mi experiencia es que los seis primeros años de vida
familiar yo no trabajaba fuera de casa, trabajaba sólo dentro, y vivía,
personalmente, mucho mejor, Y mi familia también tenía mayor calidad
de vida porque, bueno, pues yo estaba más tranquila y ese tono familiar,
ese clima de tranquilidad, se respiraba. Eso es algo que lucho por cambiar,
por no estar nerviosa.
Porque ahora nervios a todas horas ¿no?
Ahora estoy más cargada y tengo menos paciencia. Además, ellos
me lo dicen.
¿Y qué apoyo recibís de las administraciones?
Algún apoyo económico, muy, muy, muy leve; la verdad es que muy
poquito. Aunque cada vez más, ahora tenemos las ayudas de los libros
porque somos familia numerosa y tenemos algún privilegio en cuanto a
centros escolares y algo así, pero la ayuda significativa, y más
con un hijo con una discapacidad, la verdad es que muy poquita.
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Ayudas
autonómicas para las madres que trabajan fuera del hogar
Navarra: Paga similar a la estatal que no se aplica en Navarra por el
régimen foral al que está sujeta.
La ayuda en Navarra es de:
- 1.800 € anuales, (150 € al mes). Se exige que la suma de la parte
general de las bases imponibles del IRPF de todos los componentes de la unidad
familiar sea inferior a 26.000 €.
- 1.200 € anuales, (100 € al mes), cuando la suma de la parte general
de las bases imponibles del IRPF de todos los componentes de la unidad familiar
sea igual o superior a 26.000 € e inferior a 35.000 €
Cantabria: Paga de 100 euros para madres de 0 a 3 años, desarrollen o no un trabajo remunerado. Esta ayuda es compatible con la "paga" estatal de 100 euros.
Cataluña: Prestación universal (para todas las familias, sin límite de renta) de 600 euros por hijos de 0 a 6 años.
Castilla y León: Ayuda por excedencia para cuidado de hijos menores de 3 años para madres o padres con rentas inferiores a 30.000 euros anuales. La prestación se abonará de una sola vez por el importe equivalente al 100% del indicador público de renta de efectos múltiples para el año correspondiente en su cómputo anual. La excedencia deberá ser de un mínimo de 1 año.
La Rioja: Ayuda idéntica a la de Castilla León por excedencia por cuidado de hijos. La cuantía es como máximo el equivalente al 100% del salario mínimo interprofesional.
Madrid: Desde enero
de 2007 hay una ayuda por nacimiento o adopción de hijos, para madres
madrileñas, con el único requisito de estar empadronadas en algún
municipio de la Comunidad de Madrid con una antigüedad de al menos 9 meses.
Esta ayuda, conocida como Cheque Bebé, es de 100 euros y debe solicitarse
en los dos meses siguientes al nacimiento o fecha de adopción.
El Ayuntamiento de Madrid dispone del Plan "Primeros días",
que beneficia a madres de algunos colectivos, familias numerosas, madres solteras
y mujeres que han tenido un parto múltiple. Consiste en un servicio gratuito
de una persona que acude a casa de los solicitantes entre 14 y 50 horas, tiempo
que cada familia distribuye durante los tres primeros meses de vida del recién
nacido en función de sus necesidades. La labor de la persona enviada
por el Ayuntamiento es colaborar con las tareas relacionadas con la limpieza
del hogar, la gestión de documentos o ir a recoger a los niños.
País Vasco:
Ayuda por nacimiento de hijo. Ayuda universal (para todas las familias) de entre
400 y 900 euros según el nivel de renta de la familia, por nacimiento
o adopción del primer hijo (por el segundo hay otra ayuda y por el tercero
y sucesivos, otra ayuda). Ayudas por excedencia y reducción de jornada
por cuidado de hijo de 0 a 6 años, en cantidades que varían entre
los 1.350€ y 3.000 € anuales, dependiendo de las diferentes situaciones.
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El
hombre empieza a concienciarse de sus obligaciones
¿Qué difícil es conciliar la maternidad
y la vida profesional?
En la actualidad estamos tomando una mayor conciencia de la necesidad de que
tanto hombre como mujer, padre como madre, puedan conciliar la vida familiar
y laboral. Pero aún así las mujeres que trabajan fuera del hogar
y quieren tener hijos encuentran bastantes dificultades.
No nos damos cuenta de que
tener hijos es algo natural, incluso un bien social, pero actualmente las mujeres
todavía tienen que tomar una decisión renunciando en muchos casos
a la maternidad o a su profesión. Además, inicialmente hay una
barrera a la hora de contratar mujeres y más si tienen hijos pequeños.
Y una vez que esa barrera se ha superado y se tiene el trabajo, hay que hacer
malabarismos para compaginar la vida familiar y laboral. Si también se
pretende tener una vida personal como individuo, algo totalmente razonable,
la existencia de esa mujer puede llegar a ser heroica.
Las administraciones públicas han tomado conciencia de esta situación.
Patricia Flores, Directora General de la Mujer de la Consejería de Empleo
y Mujer de Madrid considera que compaginar vida laboral y familiar "en
muchos casos resulta realmente complicado, porque en los últimos cincuenta
años el gran cambio que se ha producido es la incorporación de
la mujer al mercado laboral y, sin embargo, las estructuras organizativas, tanto
de la sociedad como de las empresas, no han experimentado ese mismo cambio.
No están adaptadas a esa gran revolución social que ha sido la
incorporación de la mujer al mercado laboral".
¿Cómo organizar
el tiempo?
Desde la Federación Española de Familias Numerosas, su presidenta,
Eva Holgado, ha señalado a ALBA que además de las dificultades
generales, las mujeres "deben ser extremadamente organizadas para aprovechar
cada segundo al máximo, pero para ellas es algo intrínseco y normalmente
nos tomamos la vida de otra manera
".
A esto hay que añadir que las empresas, generalmente, no participan activamente
a la hora de facilitar a la mujer embarazada su continuidad laboral, aunque
bien es cierto que cumplen la ley "porque no les queda otro remedio, pero
la mayoría de las empresas todavía no ven las ventajas de hacer
más fácil la vida a sus empleados", señala Holgado.
Además, según ha señalado Patricia Flores, los empresarios
deberían tener en cuenta que para las empresas "la maternidad tiene
coste cero".
La mujer embarazada, una vez que ha dado a luz tiene varias posibilidades como
pedir reducciones de jornada, excedencias, período de lactancia y, en
algunos casos, guardería en el propio centro de trabajo.
"Lo importante, --señala Eva Holgado-sería que las madres
pudieran hablar libremente en las empresas y proponer jornadas adecuadas o las
que sean sus necesidades y la empresa no lo perciba como un abuso sino como
algo que puede facilitar la vida a su empleado y por lo tanto elevará
el rendimiento y mejorará el ambiente de trabajo. Por su parte, Patricia
Flores, señala que se han dado pasos importantes, y ahora mismo se está
regulando el "permiso de paternidad propio", independientemente del
de la madre.
Ella lleva la mayor parte
de la carga
La mujer es siempre la que lleva un mayor trabajo, si la comparamos con el hombre.
Además, suele ser ella la que sacrifica su vida profesional para criar
a los hijos. Según Eva Holgado, "es la educación que hasta
hace no muchos años se recibía, pero ahora las mujeres cada vez
están más formadas y capacitadas para desarrollarse profesionalmente,
lo cual es estupendo pero sin que por ello se vea perjudicada la familia. Es
ahí donde, de manera clarísima, los hombres deben reconocer esa
capacidad y, al mismo tiempo, la necesidad que tienen nuestros hijos de ver
esa igualdad en casa, ¿cómo vamos a educar a nuestros hijos en
la igualdad si primero no lo viven con el ejemplo?".
En muchas ocasiones los padres no se quedan en casa a cuidar a los hijos por
el "qué dirán", aunque cada día aumenta el número
de padres que se dan cuenta de que es imprescindible que también ellos
se involucren activamente en el cuidado de los hijos. La mejor solución
en estos casos es compartir esa carga, hacer turnos entre ambos para llevar
o recoger los niños del colegio, asumir como propias parte de las tareas
del hogar, pasar todo el tiempo que pueda con la familia dando prioridad a lo
que realmente la tiene. A veces se disfruta tanto con el trabajo que nos cuesta
cortar e ir a casa
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Ayudas
estatales para las madres que trabajan fuera del hogar
+++++Ayuda de una paga mensual de 100 euros para madres con hijos menores de
3 años. Esta "paga" se puede percibir también en forma
de deducción fiscal de 1.200 euros en la declaración de la renta
anual.
+++++Permiso de lactancia. Reducción de jornada por 1 hora diaria (se
puede dividir en dos medias horas repartidas al inicio y fin de la jornada laboral)
percibiendo el mismo sueldo, durante los 9 meses siguientes al nacimiento del
niño.
+++++Derecho de excedencia laboral y reducción de jornada. Excedencia
de un máximo de 2 años por cuidado de hijo menor de 6 años,
con reserva del puesto de trabajo. La jornada se puede reducir en, al menos,
un tercio con su correspondiente reducción de salario.
+++++Nueva Ley de Igualdad. Prevé novedades y mejoras en materia de maternidad
(excedencia por cuidado de hijo hasta los 9 años frente a los 6 de ahora;
permiso de paternidad de 15 días independiente del de la madre), pero
no ha entrado todavía en vigor.
Las empresas deben conciliar la vida laboral
y familiar
Gobierno y CCAA se han dado cuenta de la necesidad de desarrollar políticas
que faciliten la conciliación de la vida profesional y familiar, sobre
todo de la mujer que es la más afectada cuando hay hijos de por medio.
La necesidad de buscar fórmulas de conciliación se produce por
el alto índice de familias en las que tanto padre como madre trabajan
fuera de casa.
Diferentes estudios demuestran
que esa conciliación no sólo debe producirse en la empresa, sino
en el propio hogar. Así, una amplia encuesta realizada por la comunidad
de Madrid demuestra la falta de incorporación de los hombres a lo que
son las tareas del hogar, porque la mujer dedica el triple de horas que el hombre
a las tareas compartidas de la casa.
Ante estas situaciones las campañas de sensibilización son muy
importantes y deben comenzar desde la escuela, porque hay que empezar desde
pequeños a enseñar esa convivencia en conciliación.
En Madrid, por ejemplo, las consejerías de Empleo y Mujer y Educación
han puesto en marcha algunos proyectos conjuntos para enseñar a los niños,
desde pequeños, que las responsabilidades hay que compartirlas. También
se ha editado una guía de buenas prácticas, que se reparte entre
las pymes para inducirles a que introduzcan en su gestión políticas
de conciliación. A todo ello ayudan mucho las nuevas tecnologías,
que hacen que la presencia física del trabajador o trabajadora en la
empresa no sea tan necesaria como antes, al menos en algunas especializaciones.
Ahora, el siguiente paso es que los negociadores sindicales introduzcan en los
convenios medidas que fomenten la conciliación. Pero todo esto no servirá
de nada si padres y madres, sobre todo padres, no son conscientes de que la
conciliación es cosa de los dos. No puede ser que la encargada de conciliar
sea siempre la mujer mientras el hombre se desentiende de las necesidades que
se plantean en el seno de la familia.
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Las nuevas tecnologías en ayuda de
la mujer trabajadora
Muchas profesiones que se apoyan en el uso de las nuevas tecnologías
benefician de forma especial a las mujeres que quieren trabajar fuera del hogar
y, además, se encuentran con la necesidad de hacerse cargo de la parte
más trabajosa de la casa. Ellas, que durante años han visto pasar
de largo el tren de la realización profesional, porque muchas veces han
tenido que quedarse en casa sin querer hacerlo, ven ahora más sencillo
compaginar trabajo y hogar. Lo pueden hacer tanto hombres como mujeres, lo que
significa que no tiene por qué ser siempre ella la que se lleve la peor
parte.
Las nuevas tecnologías benefician de forma especial a algunas profesiones,
muchas de las cuales llevan ejerciéndose siglos. Una de ellas es el periodismo,
que encuentra en el móvil, Internet o el correo electrónico un
gran aliado. Ahora, hombres y mujeres pueden compatibilizar el desarrollo de
su vocación periodística con las obligaciones del hogar. Se pueden
hacer muchos trabajos periodísticos desde casa y enviarlos a la redacción.
Además del periodismo, hay otras muchas profesiones que permiten teletrabajar,
como es el caso de graduado social, administrativo, agente de seguros, informático,
técnico en marketing, abogado, traductor, creativo gráfico, profesor,
arquitecto o director de compras, entre otras.
Es obligatorio el cinturón usar el cinturón
de seguridad
Normas básicas de seguridad para la mujer embarazada
El cinturón de seguridad es la protección adecuada para el feto
y para la madre.
Muchas futuras mamás cometen el grave error de obligar a sus hijos pequeños
a abrocharse el cinturón de seguridad mientras ellas no lo hacen, poniendo
como excusa su embarazo. Probablemente no saben que, si no consideramos los
abortos provocados, los accidentes de tráfico constituyen la primera
causa de interrupciones de embarazos de origen traumático.
Hay muchas embarazadas que piensan que el cinturón es peligroso y puede
ser perjudicial para su bebé. Sin embargo, hay numerosos estudios que
demuestran que es la mejor protección en la mayoría de las ocasiones.
Incluso durante algunos años la Dirección General de Tráfico
pensó lo mismo y no obligaba a las mujeres embarazadas a ponerse el cinturón,
algo que ha cambiado desde hace unos meses. Ahora es obligatorio su uso, también
para ellas. El principal problema radica en la falta de información en
cuanto a la manera en que debe usarse.
Pero además del cinturón hay algunas otras conductas importantes
cuando la embarazada sube a un coche. Un estudio realizado por la Universidad
de Michigan hace unos años reflejó que las mujeres no suelen cambiar
su posición al volante ni la posición de los mandos del vehículo
a medida que avanza el embarazo, y todo ello a pesar de que los cambios físicos
que experimentan son considerables. Si todo se deja igual, que es lo habitual,
la distancia existente entre el volante y el vientre de la madre se reduce considerablemente
durante los últimos meses de gestación, llegándose a casos
extremos en los que el vientre de la madre está prácticamente
en contacto con el aro del volante, algo que conlleva un considerable peligro.
Es aconsejable mantener una distancia mínima de 20 ó 25 centímetros
entre el volante y el tórax o el abdomen, lo que no se puede lograr cuando
los vehículos carecen de regulación del volante y de los pedales.
Por eso, no está de más a la hora de comprar un vehículo
que se tengan en cuenta aquellos que disponen de sistemas de regulación
de la altura del cinturón de seguridad, de inclinación y distancia
del volante y de los pedales.
¿Qué
debe saber una madre para el cuidado de su hijo?
Hay muchas cosas que la madre tiene que aprender para garantizar un adecuado
desarrollo de su hijo. Esta bien leer libros sobre el tema, pero sin obsesionarse
porque, al final, lo que siempre funciona es el sentido común. En muchas
ocasiones ese aprendizaje vendrá provocado por las circunstancias, cuando
ocurre algo inesperado.
Tenemos que estar pendientes ante diferentes situaciones porque un niño
lo mismo se puede atragantar con un hueso de aceituna o una patata frita que
caerse y darse un golpe en la cabeza o romperse algún hueso. Hay que
prevenir situaciones de riesgo y una de las principales medidas consiste en
dejar fuera de su alcance los productos tóxicos. Si tenemos alguna duda
sobre la posibilidad de que el niño haya ingerido uno de esos productos
hay que llamar de forma inmediata al Instituto Nacional de Toxicología
para que nos digan los pasos que tenemos que seguir: todos los productos tóxicos
tienen escrito el teléfono de información de este centro en sus
envases, en un lugar visible.
Son emergencias muy comunes a las que más tarde o temprano nos tenemos
que enfrentar los padres; sólo hay que darse una vuelta por las salas
de urgencias de los hospitales infantiles para comprobarlo.
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Leopoldo
Vives, de la Subcomisión episcopal de Familia y Vida de la CEE
"La madre transmite unos valores que son los específicos
suyos, que son los femeninos"
La formación espiritual del futuro hijo debe ser uno de los aspectos
que más preocupen a la madre, que meditará largamente sobre ello
durante todo el tiempo de gestación. Tanto la madre como el padre desarrollan
un papel esencial y son una referencia insustituible para el hijo, porque conviven
con él y dan origen a su propia identidad. El hijo se construye como
persona por referencia a los padres.
Para profundizar en esa
necesaria formación cristiana del futuro hijo, o del hijo ya nacido,
ALBA ha hablado con Leopoldo Vives, director del Secretariado de la Subcomisión
Episcopal de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, que
recuerda que la madre, como mujer que es, "transmite unos valores que son
los específicos suyos, que son los femeninos" y señala que
"la mujer tiene una aportación enormemente rica y muy propia".
¿En qué forma influye en esa formación la confianza del
hijo hacia la madre?
En la medida en que hay una riqueza de comunicación va a enriquecerse
más el hijo. La confianza es absolutamente necesaria como actitud para
acoger lo que se te ofrece y lo que se te da. Si tú no te fías
de alguien no te entregas, y si no te entregas tampoco acoges y si no acoges
no creces.
¿Y cuál es la influencia que tiene para esa formación la
confianza del hijo hacia la madre?
Pues desde antes de la concepción. Lo vemos en el libro de Tobías;
Tobías y Sara rezan por sus hijos, ya antes de concebirlos, antes de
consumar el matrimonio. Si nosotros concebimos la religión como algo
separado de la vida, llegará el momento en que igual que se le lleva
al colegio pues empieza a tener catequesis. ¿Pero la formación
de una persona empieza cuando se le lleva al colegio, o empieza desde que nace?
Y la formación es, sobre todo, un reconocimiento de la persona y su valor,
que se transmite con el afecto, con la mirada, la caricia, el beso; y ya desde
que está en su seno recibe las caricias y el cariño de sus padres.
Y luego una vez que ha nacido la principal forma es el ejemplo ¿no?
Sí, la vida. Lo que tú vives con ellos. Una familia que vive la
vida cristiana la está transmitiendo, igual que transmite un lenguaje,
una cultura, una manera de ver la vida o la afición a un equipo de fútbol.
¿Qué hace que un niño se aleje de la educación religiosa
que ha intentado darle su madre?
Aquí entremos de lleno en el problema de la libertad. Cada una de las
personas es libre. Ciertamente lo que se recibe en casa influye de forma muy
importante en el niño, pero siempre, cuando llega la pubertad, es cuando
adquiere la propia identidad y es él el que ya tiene que filtrar lo que
ha recibido y lo que no.
¿Qué problemas se pueden plantear en el desarrollo de un hijo
cuando la formación religiosa que recibe en el colegio y en casa son
totalmente opuestas?
Ciertamente una educación contradictoria es contraproducente, porque
para los niños hay una identificación grande entre la autoridad
de los padres y la autoridad del maestro. Entonces, si hay una contradicción
entre esas dos autoridades, puede caer al final en un relativismo.
Eso puede ser un gran obstáculo para la transmisión de la fe.
¿Qué recomendaría, con carácter general, a una madre
que quiera ofrecer una adecuada y cristiana formación religiosa a su
hijo, desde su más tierna infancia?
Pues que viva la fe en familia. No basta que lo viva ella, tiene que vivirlo
su esposo y los hermanos. Y eso depende de los propios padres. Y luego, ciertamente,
que como familia vivan muy unidos a la Iglesia en cuanto ir a misa, participar
de acontecimientos religiosos, seguir mucho el ritmo de la vida de la Iglesia.
En Navidad, por ejemplo, lo conservamos bastante, pero en Semana Santa se ha
perdido muchísimo el sentido religioso de la Semana Santa. Todo eso son
elementos que el niño va viviendo o no va viviendo.
La
importancia del ejemplo materno para formar al hijo
Parece claro que lo que haga la madre será el mejor ejemplo que podrá
ver el hijo. Aunque tampoco debemos olvidar que es necesario elegir muy cuidadosamente
el colegio, para que se adapte a nuestras creencias. José Pedro Manglano,
sacerdote, licenciado en filosofía y escritor, ha publicado varios libros
sobre la educación religiosa entre los que destacan: El libro de la misa,
El libro de la confesión, 22 maneras de caerse bien, la colección
Orar con
-editorial Desclée de Brouwer (www.manglano.org). Está
convencido de que si la formación que se recibe en el colegio y en casa
es opuesta, esto sería "una buena manera de desconcertar al niño
y hacerle crecer en un escepticismo insano. El niño necesita crecer en
un ambiente que le dé seguridad. El niño tiene derecho a que su
madre le proteja, a que los educadores vayan de acuerdo y se aclaren en lo que
le transmiten".
Cuando crece y deja de ser niño la persona necesita autoafirmarse, y
eso se hace - en primer lugar - diferenciándose de los padres. "Acompañarle
en esos momentos en que tiene que hacer suya la fe, para que se la apropie como
algo suyo, es algo que no obedece a estrategias. El cariño dicta en cada
ocasión el modo de actuar", afirma José Pedro Manglano
Este sacerdote tiene claro que una de las razones que en mayor medida podrían
influir en el rechazo a la religión transmitida por los padres sería
la falta de coherencia."Si una madre transmite una religión no vivida,
solo afirmada o reducida a unas prácticas religiosas que no informan
la vida entera
entonces es muy probable que la sana rebeldía del
joven la rechace"
Para evitar ese alejamiento José Pedro Manglano nos recomienda acudir
a Santa Mónica que nos diría que "la oración es el
arma más poderosa que tiene una madre en sus manos; además, al
orar ante Dios aprenderá de él la ciencia de la paciencia divina,
que no tiene el sentido negativo de la paciencia humana, sino que es enteramente
positiva: Dios es fiel a sus criaturas, y sigue confiando en cada una de ellas
como si fuese la primera vez
a pesar de los pesares".
Y para que una madre pueda transmitir una adecuada formación religiosa
a su hijo, recomienda que "trate de ser santa ella. Una buena hija de Dios.
Si toma clases particulares de maternidad de Dios y de María, irá
bien encaminada. Seguro. Esas clases se reciben muy bien, por ejemplo, pasando
cinco minutos cada día junto al sagrario, charlando con Él de
los hijos y de su modo de ser madre".
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María,
madre de Dios y de todos los hombres
Leonor Nieva
Cuando Jesús estaba en la Cruz, a punto de morir, se dirigió a
su madre que estaba junto a Juan, el discípulo a quien más amaba
y le dijo: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dice al discípulo:"
Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora, el discípulo
la acogió en su casa. (Juan 19-26 s).
Esto no es un simple gesto de un hijo agonizante hacia su madre, la cual se
va a quedar sola cuando el muera, sino que simboliza la entrega de su madre
como madre espiritual de toda la humanidad. María, madre por excelencia,
es ante todo la madre de Jesús. Con esta designación se define
toda su función en la Obra de la Salvación.
Cuando el Arcángel Gabriel anuncia a María que va a ser la madre
del Mesías, ella tiene libertad para elegir si acepta o no. El "sí",
de María es el comienzo de la Buena Nueva. Ella podía haberse
negado, pero no lo hace a pesar de las consecuencias que le va a traer aceptar
la voluntad de Dios.
Esas consecuencias en aquella época podían ser muy graves, teniendo
en cuenta que María sólo estaba desposada, por un acuerdo entre
familias, y no mantenía relaciones conyugales, porque los desposorios
judíos de la época suponían un compromiso tan real que
al prometido se le llamaba ya marido y no podía quedar libre más
que por el repudio. Los matrimonios se concertaban a veces sin que los novios
ni siquiera se conocieran. Como ellos no habían tenido contacto físico
no era posible explicar de quien estaba embarazada. Si a esto añadimos
que el adulterio se penalizaba con la muerte, vemos la fe y la valentía
de María al aceptar esta misión de parte de Dios.
José era un hombre justo en el sentido de que "cumplía la
ley". Y como quiere cumplir la Ley de Dios piensa en separarse de María,
pero en vez del divorcio público decide abandonarla privadamente, y así
lo tenía planeado cuando el Señor, por medio de un sueño,
le hace saber de quien es el hijo que espera María. José lo aceptó
también como su hijo, ayudando así a completar la Misión
encomendada a María.
Tuvieron que sufrir mucho porque María ya estaba embarazada antes de
que convivieran bajo el mismo techo como esposa y esposo. Y en aquella época
eso era motivo de escándalo.
Aquí, como en otras ocasiones, se demostró la fidelidad de María,
su turbación, su dificultad, su incomprensión ante muchos acontecimientos
protagonizados por su hijo, cosas que rebasaban su inteligencia, atenta a la
Palabra de Dios, la cual acoge siempre aunque trastorne sus proyectos. Su fe
es la misma del Pueblo de Dios; una fe humilde que se ahonda y fortalece a través
de las pruebas. Jesús en razón de esta fe de su madre proclamó
"bienaventurada" a la que le había llevado en sus entrañas
(Lucas 11-27 s).
María es cantada y representada en la Liturgia como "el Trono de
la Sabiduría". Ella fue concebida sin pecado, por pura gracia, como
la más humilde de todas las criaturas. Por esta razón el Arcángel
Gabriel la saluda como la "Hija de Sión". Así la presenta
San Lucas en el sentido que tenía esta expresión en el Antiguo
Testamento: la personificación del Pueblo de Dios.
Por medio de María el Espíritu Santo comienza a poner en Comunión
con Cristo a los hombres. Ella, en efecto, como dice San Ireneo "por su
obediencia fue causa de la salvación propia y de la de todo género
humano".
Pero esta maternidad no vale sino por la de la mujer que vive en los dolores
y en el gozo del parto, figura tras la cual se perfilan todas las madres desde
Eva, (ella es la nueva Eva), madre de los vivientes; la Iglesia, madre de los
creyentes, pasando por María, madre de Jesús y madre nuestra.
Esta maternidad de María perdura sin cesar desde el consentimiento que
dio fielmente en la Anunciación y que mantuvo sin vacilar al pie de la
Cruz.
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