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Especial verano 2007
Suplemento especial del semanario ALBA
27 de julio de 2007

Aprovechar el tiempo libre en verano
Las tareas del hogar deben ser compartidas por todos los miembros de la familia
La convivencia familiar durante el verano
Algunas familias llevan a sus mayore sa residencias durante las vacaciones
Los accidentes acuáticos pueden destrozar una vida
Los hábitos horarios de lso adolescentes cambian en verano

El verano es un momento ideal para aprovechar el tiempo y no perderlo
Las vacaciones de verano representan un tiempo espléndido, en el que aprovechando el descanso del curso escolar, se pueden hacer gran variedad de cosas. En general, la forma en que muchos chavales viven estos días es mejorable, porque pretenden pasar el tiempo pensando que "descansar es no hacer nada".

El tiempo libre es muy saludable porque permite hacer lo que durante el curso no se puede hacer. El peligro está en utilizarlo incorrectamente o perderlo tontamente. De hecho, uno de los principales objetivos de la educación es enseñar a los chavales a tomar decisiones con libertad y responsabilidad, sabiendo aprovechar el tiempo.
Durante los meses de verano es conveniente que se tenga un mínimo horario, en el que se debe incluir la hora de levantarse, que por supuesto será algo más tarde que durante el curso, pero no se puede dejar a los chavales que se levanten a la hora que les apetezca. Teniendo en cuenta que estamos hablando de bastantes días de vacaciones, muchos padres deciden que sus hijos acudan a algún campamento juvenil, campo de trabajo, labor de voluntariado, etc., según su edad.
Lo que sí parece claro es que a los chavales hay que animarles a hacer algo para que aprovechen ese tiempo de vacaciones. Según José Javier Ávila Martínez, Subdirector del Colegio Las Tablas de Madrid, que precisamente inicia su actividad este próximo curso docente, Máster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra y orientador familiar, "se puede decir que preocupaciones como tales no tienen, lo que les inquieta es como llenar el día de actividades. En algunos casos, el verano puede suponer un periodo de aburrimiento, ya que sus amigos estarán fuera de la ciudad, al marcharse de vacaciones. También ocurre el caso contrario, para los que se marchan a otros lugares, si van a un lugar que no conocen se van con la inquietud de hacer amigos, y si el lugar es el habitual de otros años, estarán deseando reunirse con sus amigos de verano".

La formación durante el verano
Los pedagogos y educadores parecen coincidir en señalar que la formación de los jóvenes no se interrumpe en verano, "por lo que los padres deben velar por sus hijos, cuidando de su atención en todo momento", señala Ávila, para quién "sería ilógico que unos padres que durante el curso, conocen a los amigos de su hijo, establecen un horario para acostarse (o llegar a casa), etc., en el verano se despreocupen de las amistades de su hijo, dónde va o a qué hora llega a casa".
No obstante estas variables van en función de la edad del hijo, y se supone que por eso los padres deben ser los primeros en programar actividades que despierten el interés de ellos.
Otra posibilidad son las llamadas prácticas de piedad porque, según el Subdirector del Colegio Las Tablas de Madrid, "el verano no debe interrumpir la asistencia a Misa, incluso puede ser una época fenomenal para conocer las riquezas artísticas y culturales, que se encierran en las catedrales e iglesias de los lugares que visitemos, donde se contienen vestigios de nuestras raíces cristianas".

Conciliar los intereses de ambos
Ante tanto tiempo libre de los chavales los padres se preguntan cómo conjugar lo que quieren hacer los hijos con lo que los adultos consideran razonable para tanto tiempo de veraneo. Es razonable pensar que no siempre va a coincidir las pretensiones de ambas partes, "pero tampoco tenemos que hacer de esto un drama, pues no dejar de ser algo comprensible. Si los padres se adelantan, proponiendo actividades interesantes, hará que los hijos se muestren más receptivos en esas propuestas", señala Ávila.
Este orientador familiar deja muy claro que "resulta muy conveniente oír sus opiniones, por ejemplo sobre la ciudad elegida para pasar unos días de vacaciones, pero en esa reunión familiar saldrán más cuestiones: coste del viaje, si hay cerca lugares pintorescos para visitar, etc., así se irá acostumbrando a tener criterio, antes de tomar una decisión".
Hay que buscar el mejor lugar y la mejor hora para cada actividad. Por la mañana, después de desayunar, es el mejor momento para hacer los deberes y un poco de lectura, pues los chavales están con una adecuada disposición mental. Para el deporte, evitaremos las horas de más calor, podría ser a media mañana (o a última hora de la tarde), acabando con un baño en la piscina. Después de comer o a primera hora de la tarde, podría jugar un rato con las maquinitas.

Los deberes en vacaciones
Hacer deberes en vacaciones es bueno porque permite que el niño no pierda el ritmo de aprendizaje del curso y cuando vuelva a clase tendrá más fácil reintegrarse a la actividad diaria con más garantía de éxito. José Javier Ávila Martínez, Subdirector del Colegio Las Tablas de Madrid, afirma no conocer a "ningún pedagogo que diga que durante las vacaciones de verano, es contraproducente hacer deberes. Todo lo contrario, lo aconsejable es dedicar un cierto tiempo (si es diario, mejor, dejando libres el sábado y el domingo), de esta forma los chavales conservan más fácilmente los conocimientos adquiridos, y empiezan el próximo curso mucho mejor, y además más motivados".
Lo cierto es que en ocasiones se dice que los chavales que no dan ni golpe se van a encontrar luego con problemas para reintegrarse al mundo académico. A los 16 años algunos se enfrentan a grandes dificultades, suspenden muchas asignaturas la primera evaluación y deciden dejar los estudios y ponerse a trabajar. Ávila se refiere a esta cuestión afirmando que "se suele decir que la realidad es tozuda, y ese comentario que me acaba de hacer así lo demuestra. Además esta pregunta viene como anillo al dedo, pues en este mes de julio se acaban de publicar unos datos académicos, en los que se refleja el preocupante porcentaje de fracaso escolar en nuestro país, que es del 29,6 % (36,3 % varones y 22,5 % mujeres), que afecta sobre todo a los chavales de 16 años".
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El trabajo del hogar en verano aumenta
Han llegado las vacaciones. Muchos chavales han trabajado y sufrido mucho para sacar unas brillantes notas. Han estudiado durante el curso y ahora se han planteado que es momento de descansar. En realidad llevan descansando desde finales de junio. Pero ellos no se dan cuenta de que sus padres, y especialmente su madre, no descansan porque siguen poniendo la comida, lavando la ropa y organizando todas las tareas del hogar.


Lo cierto es que muchos niños, adolescentes y jóvenes confunden el tiempo libre con la holgazanería a la hora de aportar el granito de arena en las tareas del hogar. Pero esto es algo que también ocurre con muchos adultos, sobre todo los padres, que son los primeros que tienen que dar un buen ejemplo del uso racional de ese tiempo. Muchas personas piensan que el ocio es no hacer nada, y ya que estamos hablando del verano, el ejemplo sería estar tumbado todo el día en una hamaca en la casa del pueblo o tomando el sol en la playa.
ALBA ha querido saber algo más sobre estas situaciones y se ha puesto en contacto con un ama de casa y un educador familiar.
José Martínez, que es el educador familiar con el que hemos hablado ha señalado que "algunos chavales apuestan tanto por la holgazanería que deciden pasarse todo el día delante de los ordenadores y llegan a decir que como han aprobado no tiene que ayudar en las tareas de casa". A esos Martínez les recordaría, en primer lugar que ""igual que mamá y papá, aunque tengan vacaciones laborales, siguen con sus tareas domésticas: hacer la comida, comprar, limpiar la casa, lavar, planchar, etc., él también forma parte de la familia, por lo que debe cumplir con su parte.

El punto de vista del ama de casa
También hemos hablado con un ama de casa. Se trata de Matilde Lobato, que a sus 46 años y con cuatro hijos y esposo se ocupa de todas las labores del hogar, porque ha elegido libremente ser ama de casa.
La primera diferencia que encuentra Matilde en el verano con respecto al invierno es que "en verano hay más horas de luz, más trabajo". Por lo demás no parece variar mucho la situación porque la preguntarla si tiene más o menos ayuda en estos meses que se supone que son de vacaciones para todos, responde que tiene "la misma ayuda. La que me prestan los niños según sus responsabilidades.
Se ama de casa significa ocuparse, a tiempo completo, de todos los aspectos que abarca el hogar, también en verano. "Por supuesto el ser ama de casa, al menos en mi caso, es trabajar en verano. Invierno y fiestas de guardar". Por eso muchas mujeres que se dedican a tiempo completo al trabajo del hogar se plantean si es mejor que el resto de la familia tenga vacaciones o no, igual que tienen claro que salir de casa de vacaciones va a suponer, por regla general, más trabajo. "En mi caso tengo más trabajo por hemos ido de camping y eso significa más, muchísimo más trabajo. Y asiente cuando le decimos que algunas amas de casa dicen que cuando van a la playa lo que hacen es, simplemente, cambiar una bayeta por otra. "Estoy totalmente de acuerdo", señala Matilde.

La oficina a todas partes
Cuando vemos a estas familias que están de vacaciones no podemos menos que pensar que son todos los miembros de esa familia los que están de descanso excepto la madre. Matilde Lobato comenta que "creo que el que realmente está de vacaciones es mi marido, no va al trabajo, oficina etc. Yo me llevo al oficina a todas partes, pero con el agravante de que el microondas lo dejo en casa".
Y eso que su marido intenta ayudar, porque "el marido lo piensa, intenta colaborar algo, pero la responsabilidad que es mía, esa va conmigo y no se la puedo pasar, delegar a nadie".
Esa responsabilidad es la que la lleva a soportar la parte más trabajosa y dura de preparar las vacaciones, maletas, comidas, etc. Aunque en el caso de Matilde como sus hijos ya son bastante mayores, "cada uno decide la ropa que quiere llevar, salvo el peque de 8 años".
Matilde y su familia pertenecen a un grupo scout y "nos marchamos toda la familia gracias a Dios, de campamento, cada niño a su unidad, incluidos nosotros que también tenemos nuestra unidad, llamada cabaña, y que es en resumidas cuentas, intendencia".
La pregunta es sencilla:¿Vas a descansar o a trabajar más? Y la respuesta la esperada: "voy a trabajar más, mucho más. Con decir que lavo mi ropa como antiguamente en fregaderos, lavaderos, (que son del grupo scout) y con tabla de lavar".
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La convivencia familiar en verano
La convivencia familiar en época estival es muy diferente al invierno. Y lo es sobre todo porque en verano los niños están libres de las ocupaciones escolares y disfrutan de un tiempo libre que hemos de procurar que les sea provechoso y formativo. Y de paso se puede fomentar la convivencia familiar.

Los padres, por su parte, también en esta época del año, aunque estén trabajando, tienen menos estrés que en invierno, pues no han de estar todo el día corriendo de un lado para otro llevando a los niños al colegio, las actividades extraescolares, etc. Sobre esta cuestión, Pablo Garrido, Educador Familiar, Profesor de Enseñanza Secundaria. Master en Educación por el IEEE señala que "lo que me parece más importante del verano es que es la época del año en la que más tiempo podemos dedicar a lo más importante que tenemos: nuestra familia. De modo que, ¡aprovechemos la ocasión!".
Sin embargo Garrido que, además, es autor del libro Educar en el orden, de Editorial Palabra, que se publicará en septiembre en la Colección Hacer familia, nº 79, se plantea el gran problema de esta época: "las vacaciones de los hijos son muy, muy prolongadas, en tanto que las de la mayoría de los padres se reducen a un mes, y ello genera en las familias problemas a la hora de organizar la vida de sus hijos en los días en que ellos tiene que trabajar, y ello con frecuencia es motivo de quebraderos de cabeza".

Organizar el tiempo en familia
Para pasar un verano agradable y divertido hay que molestarse en organizar un poco el tiempo, y no dejarlo todo en manos de la improvisación. "Tampoco hace falta que la familia funcione a toque de corneta, pero estamos seguros de que, si no ponemos un poco de orden, lo más seguro es que perdamos más el tiempo. Cada miembro de la familia debe tener su espacio y su tiempo personal, con actividades adecuadas a su edad".
Garrido considera que una buena forma de hacer familia en tiempo de vacaciones es procurar estar siempre todos juntos a la hora de desayunar, de comer y de cenar. "Esto es algo que, por desgracia, durante el año casi nunca podemos realizar, pero que la experiencia nos dice que es muy beneficioso para crear un clima de familia acogedor y atrayente, Nunca se destacará lo suficiente el valor que tiene la comida en común como instrumento de cohesión familiar".
Lo cierto es que los hijos, si lo han estado haciendo desde pequeños, no son reticentes a la hora compartir este tiempo de vacaciones con la familia, aunque sean ya adolescentes. El único riesgo del período estival con los adolescentes está en el hecho de que la moda está imponiendo entre ellos la costumbre de salir todas las noches hasta las tantas, y en vacaciones parece que el clima de exigencia familiar se relaja más que en otras épocas del año. "Hemos de recalcar la importancia que, a nuestro entender, tiene el hecho de mantener un mínimo régimen horario en la familia durante las vacaciones. En una casa en la que no hay horarios es muy difícil que exista una vida de familia como tal: es lo más parecido a una pensión. Pienso que precisamente éste es el hecho que está haciendo cambiar por completo el ocio familiar en los últimos años, pues los adolescentes, cada vez a una edad más temprana, se dedican a su ocio (casi siempre insano) y se salen del ritmo de la vida y el horario familiar por su deseo de independencia y de libertad mal entendida. Ante ello muchos padres no saben o no se sienten capaces de hacerles frente y acaban por ceder, para así evitar tensiones familiares", afirma Garrido.

La difícil convivencia
Garrido se refiere también a la posibilidad de que en esta época del año se produzcan más separaciones porque los matrimonios pasan más tiempo juntos y a veces chocan más que en invierno cuando casi no hay tiempo para comunicarse. Lo cierto es que según Garrido, "con relación a si en época de vacaciones se producen más separaciones matrimoniales que en el resto del año, el dato habría que confrontarlo con las estadísticas. No me parece que esta época deba ser más proclive a ello que las demás, a no ser por un motivo: hay parejas que prácticamente no conviven durante el resto del año debido al continuo estrés del trabajo, y, cuando les llega el momento de pasar todo un mes juntos, sencillamente no saben cómo emplear ese tiempo, y se producen choques continuos entre ellos".
Para este educador familiar, se trata de una "sensación parecida a la que experimentan algunas parejas cuando sus hijos, ya mayores, se van de casa, y se dan cuenta de que nunca han pasado tiempo con su marido o con su mujer, pues siempre estaban ocupados con los hijos, y experimentan la sensación, errónea por supuesto, de que son dos auténticos desconocidos".

Un par de consejos útiles
- Hagan planes familiares en familia en vacaciones, todos juntos. Ese tipo de actividades son muy reconfortantes para todos, sirven para dar cohesión a la familia y, además, nuestros hijos siempre las recordarán como momentos inolvidables.
- En verano hay que descansar, pues ello es necesario, pero lo que no debemos hacer nunca los padres es rebajar el nivel de exigencia educativa que hemos tratado de mantener durante el resto del curso.
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Algunas familias llevan a sus mayores a residencias durante las vacaciones

La vida de los mayores cambia en verano cuando sus hijos no quieren llevarlos de vacaciones
Durante el veraneo las residencias de mayores experimentan un considerable aumento de usuarios porque muchas familias llevan allí a los abuelos para poder irse de vacaciones. Otras veces, aunque cada vez menos, se les abandona en las salas de urgencias y no se regresa a buscarlos hasta septiembre, si es que se regresa.

Nos encontramos con dos situaciones diferentes: el abandono de nuestros viejos o su aparcamiento en residencias. Claro que estas situaciones que salen a la luz, aunque muy llamativas, son excepcionales. Lo habitual es que el abuelo que vive con sus hijos comparta con ellos también las vacaciones.
Miguel Castro Matute, director de la Residencia para Mayores "Sanyres Logroño", perteneciente a el grupo Sanyres, y que es líder en la promoción y gestión de Residencias para Mayores, reconoce que "sí que hay personas que traen a sus padres a pasar algún tiempo en la Residencia durante el verano con el objeto de ir de vacaciones, pero creo, al menos en los casos que nosotros conocemos, que el término abandono no es adecuado. Ser cuidador informal de un mayor dependiente es muy duro. Además, habitualmente, el cuidador informal tiene su propio trabajo y más familia de la que ocuparse".
Este cuidador informal es aquel que atiende en su propio domicilio o en el del mayor a un familiar con algún grado de dependencia. "Con el paso del tiempo el cuidador puede tener problemas psíquicos e incluso físicos por lo que es recomendable que de vez en cuando se tome un descanso. Para ello otra persona debe encargarse de cuidar al mayor y si esto no es posible, traerlo unos días a una residencia es una opción muy interesante", señala Castro.

Los abandonos en verano
Miguel Castro considera que el abandono de un anciano es, hoy en día, un hecho aislado. Afirma no tener conocimiento de ningún caso, "desde luego de ninguno en mi ciudad". Y considera que ese abandono sólo "se produce en el seno de familias con problemas sociales".
Sin embargo, lo que sí es más habitual es que la familia aproveche el verano para meter a su mayor en la residencia con la excusa de las vacaciones y ya no volver a llevarlo a casa. Según Castro, "cuando se lleva tiempo valorando la posibilidad de llevar a un familiar mayor a una residencia, se aprovechan las vacaciones de verano para hacer una prueba y ver como resulta la experiencia".
Pero no son siempre los familiares lo que deciden dejar allí a su mayor, porque en otras ocasiones son los propios afectados los que deciden, ya sea por el motivo que sea, quedarse en la residencia después de haber pasado un mes, "porque se dan cuenta de que aquí están mejor atendidos que en su domicilio o en el de algún familiar".
En el caso de la residencia que dirige Miguel Castro, por poner sólo un ejemplo, el número mensual de ingresos se mantiene bastante homogéneo durante todo el año y "normalmente el mayor que viene para que su familia disfrute de unas vacaciones regresa después de las mismas a su domicilio o al de su familia".

Hijos que no quieren llevarse a sus padres
Cuando se producen situaciones como que los hijos dejen a sus padres en residencias durante el veraneo puede haber varias causas, especialmente si se trata de un mayor dependiente. Según Miguel Castro "cuidar a un mayor dependiente puede resultar muy duro. Normalmente la dependencia implica una serie de limitaciones funcionales que pueden hacer de un viaje y una estancia en otro lugar un proceso duro y gravoso. Una persona mayor dependiente tal vez no pueda utilizar una habitación normal de hotel; o se fatiga en poco tiempo por lo que no puede visitar adecuadamente una ciudad; o tiene que estar muy pendiente de su medicación y sus patologías y esto es incompatible con el tipo de vida más relajada que se lleva durante unas vacaciones".
En este caso Castro no se refiere a personas mayores en general, sino a personas mayores dependientes, con necesidad de cuidados y atenciones especiales y esto hace que para estas personas resulte más complicado hacer un viaje o pasar unos días fuera de su entorno habitual. "Además si se lleva a un mayor dependiente de vacaciones con nosotros no descansaremos de manera adecuada y también es importante que el cuidador informal recargue las pilas de vez en cuando", concluye Castro.

El fracaso del modelo social
Todo indica que estas situaciones que nos impiden o nos sirven de excusa para no atender adecuadamente a nuestros mayores, con la misma dedicación y amor con la que ellos nos atendieron cuando éramos pequeños, son un fracaso social. Algunos echan la culpa a la actual sociedad que nos tiene todo el día trabajando, con horarios interminables e infinidad de actividades extra profesionales, pero lo cierto es que hace años, cuando ellos eran los que tiraban del carro de la familia también tenían que trabajar, aunque tenían prioridades y la primera de todas ellas eran sus hijos.
Entre los factores que más afectan al cambio en los papeles del cuidado de mayores podemos citar el incremento de la esperanza de vida no asociado al correcto mantenimiento de la salud (se vive más pero normalmente con la edad se llega a situación de dependencia); la incorporación de la mujer al mercado laboral (tradicionalmente el cuidador informal del mayor); y el incremento del precio de la vivienda y la reducción de los metros de habitabilidad (en las casas de hoy hay menos sitio, no es fácil disponer de un dormitorio adicional para llevar a un mayor a nuestra casa).
Ahora hay más mayores, más dependientes, y los miembros de la familia que tradicionalmente les atendían tienen un trabajo remunerado y disponen de menos tiempo para atender a otras personas y en las viviendas de hoy no es habitual disponer de espacio para traer otro ocupante a la misma. Aunque lo cierto es que no hace muchos años si no había ese espacio se buscaba como fuese.
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Los accidentes acuáticos pueden destrozar una vida
Las autoridades alertan para que los bañistas sigan ciertas normas de precaución
Durante la época estival es el momento en el que más accidentes relacionados con el agua se producen, algunos de ellos mortales y otros con graves consecuencias para toda la vida, porque no tener cuidado en un momento de inconsciencia puede suponer acarrear una paraplejia o tetraplejia para toda la vida.

Las asociaciones de consumidores de las zonas de playa son especialmente sensibles a este problema. Así, La Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) recomienda "extremar las precauciones en piscinas, playas y parques acuáticos ya que en verano no es extraño que tengamos que lamentar casos de accidentes que nos hacen poner la voz de alarma, sobre todo cuando se trata de niños".
No dejar solos a los menores en las proximidades de estos lugares de recreo, utilizar elementos de protección como manguitos y vallas y contar siempre con personal especializado son algunos de los consejos de Avacu.
Por su parte, la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU) ha alertado sobre el uso incorrecto de juguetes flotantes. Recomienda además, mucha precaución para reducir esa cifra anual de más de 60 menores muertos por ahogamientos. El 80 por ciento de estos accidentes se producen en instalaciones privadas.
En nuestro país contamos con 580.000 piscinas, de las que medio millón son de uso privado, por lo que nos situamos en el segundo lugar de la Unión europea con más instalaciones de estas características.

Las lesiones medulares
El cinco por ciento del total de las lesiones medulares que se producen cada año en España están causadas por zambullidas durante le verano. Una situación que ha llevado a la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid a pedir prudencia a todos los bañistas en piscinas y playas.
Esta federación recuerda que gran parte de los siniestros que se producen cada verano se deben al "uso incorrecto de las instalaciones o a la falta de precaución, convirtiendo a estos lugares en fuente de una serie de trastornos que van desde una simple lesión a una tetraplejia".
Según Javier Font, presidente de esta Federación, "el impacto contra una superficie dura, como puede ser el suelo de la piscina, puede producir lesiones graves como conmoción cerebral, pérdida de memoria o habilidades motoras y los golpes en la espalda pueden provocar lesiones medulares de diversos grados que pueden desencadenar en una discapacidad".
Leonor Nieva


Consejos básicos de seguridad en el agua

+++++No dejar nunca solos a los niños.
+++++Si no saben nadar, deben llevar puestos los manguitos o el flotador, adaptado a su edad y que cumplan con los requisitos de seguridad exigidos por la Unión Europea.
+++++Los flotadores deben contar con una válvula antirretorno, cuyo tapón no pueda separarse fácilmente y no incluir piezas pequeñas que los niños puedan tragarse. Hay que comprobar que el artículo no contenga PVC porque es una sustancia muy peligrosa
+++++Comprobar la profundidad de la piscina antes de introducirse en el agua.
+++++Vigilar que el niño, al tirarse a la piscina, no caiga sobre otros niños y evitar que jueguen a darse empujones o correr alrededor de la misma.
+++++Está prohibida la existencia de palancas de salto, deslizadores y trampolines en todas las piscinas que no estén dedicadas a competición o destinadas a ese uso concreto.
+++++En la playa es esencial verificar el color de la bandera, que avisa de la peligrosidad de las aguas (Verde-Apta; Naranja-Precaución; y Roja-Peligro, no bañarse).
+++++En el caso de ríos, lagos o pantanos es conveniente preguntar a las autoridades municipales sobre la seguridad a la hora de bañarse, y tener especial cuidado con las corrientes.
+++++Utilizar siempre el sentido común.
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Han editado guías para vivir un verano saludable
La Asociación Española contra el Cáncer y Cruz roja enseñan a tomar el sol
Tres de cada diez familias españolas aplican un índice de protección solar insuficiente a sus hijos, y seis de cada diez no son conscientes de que también hay que protegerse de los rayos solares en invierno. Son estadísticas que vienen avaladas por datos como que en los últimos veinte años la tasa de melanoma en España se ha multiplicado por diez.

Los estudios epidemiológicos dejan claro que la exposición al sol es el principal factor de riesgo evitable. En España hay que tener especial cuidado porque las condiciones climáticas y los hábitos de vida hacen que el riesgo aumente y, por tanto, la prevención debe ser mucho mayor que en otros lugares que no disfrutan de un sol como el nuestro.
Ante esta situación diferentes instituciones, públicas y privadas han lanzado campañas de concienciación como La Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel, desarrollada por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) en colaboración con los laboratorios La Roche-Posay, que pretende incidir, precisamente, en la mejora del conocimiento y de los hábitos de exposición solar de la población, que según el estudio Conocimientos y hábitos de exposición solar de la población, elaborado por el gabinete sociológico Bernard Krief, están muy lejos de ser los idóneos.

Guía contra le cáncer
Pero no son los únicos, porque la Asociación Española Contra el Cáncer ha lanzado una nueva campaña informativa sobre el cáncer de piel. Bajo el lema de 'No expongas tu piel al cáncer' la entidad ofrece en un tríptico toda la información necesaria para llevar a cabo una correcta exposición al sol.
Recomienda evitar la exposición al sol en las horas centrales, de 12:00 a 16:00 horas, y utilizar barreras físicas para que este no llegue a la piel, como sombrillas, sombreros o camisetas, y gafas que absorban el cien por cien de las radiaciones ultravioletas. Todo ello sin olvidar la necesidad de beber abundantemente para evitar la deshidratación. En el caso de los niños, si son menores de tres años, se debe evitar su exposición directa al sol. Son unas recomendaciones que sirven tanto para los días de sol como para los nublados.
Los efectos nocivos que las radiaciones solares ocasionan preferentemente en el organismo humano, se centran en ojos y piel, pudiendo ser estos agudos o crónicos. Como efectos crónicos, destaca el cáncer de piel, tanto de carácter benigno como maligno; estos últimos con alto índice de mortalidad.

Este verano quiérete mucho
Cruz Roja también ha editado una guía informativa, bajo el título de 'Este verano quiérete mucho. Apúntate a la cadena de la vida', en la que recomienda, especialmente, el uso de una protección adecuada para cada tipo de piel, así como la aplicación de la crema solar media hora antes de salir de casa, sin olvidarse de los labios. La toma de sol debe ser progresiva, muy pocos minutos durante los primeros días y aumentando poco a poco, y siempre evitando las horas centrales del día.
Otro de los consejos es secarse tras el baño, con el fin de evitar el efecto lupa del agua y volver a ponerse la crema solar. Y, por supuesto, se desaconseja la realización de actividades físicas que requieran de un gran esfuerzo físico en las horas centrales del día.
John E. Pilgrim

12 reglas básicas para tomar el sol
La firma Clinique, especializada en cremas de belleza, ha elaborado un resumen de algunas de las claves para disfrutar de un bronceado responsable.
o En primer lugar, es fundamental conocer el tipo de piel: hay que estar seguros de la tolerancia y resistencia al sol.
o Los expertos insisten en que hay que utilizar un protector solar adecuado a cada tipo de piel: nunca por debajo del SPF15 en los primeros días de exposición.
o Tal vez en alguna ocasión se ha dado cuenta de que tenía que aplicarse el protector una vez que ya estaba al sol. No olvide aplicarlo antes de la exposición.
o Hay que broncearse progresivamente: evite las exposiciones excesivas y continuadas.
o Las exposiciones al principio han de ser reducidas: conviene tomar el sol poco a poco.
o Si hay que tener cuidado siempre, hay que prestar especial precaución en las horas del mediodía: sobre todo entre las 11 y las 15 horas.
o Evitar el uso de fragancias y desodorantes: pueden producir alergias.
o Los sombreros, la ropa adecuada y las gafas de sol son indispensables en estos meses de verano.
o Hay que extremar las precauciones con niños, ancianos y enfermos, los más vulnerables a los efectos nocivos de las radiaciones solares.
o No olvide que hay que renovar el protector de forma periódica. Volver a aplicar el producto cada cierto tiempo y siempre tras el baño.
o Dedicar atención a las zonas sensibles: rostro, nariz, párpados, labios, escote y pecho.
o ¿Y después del sol? Una buena hidratación se convierte en nuestra mejor aliada.
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Los hábitos horarios de los adolescentes cambian en verano
Quieran o no los padres, lo cierto es que los hábitos de los hijos cambian durante el verano. Hay menos agobios a causa del trabajo y los estudios, y los chavales lo aprovechan para legar mas tarde a casa, sobre todo por las noches. Una situación en la que los padres se plantean si deben permitir esa ampliación del horario y hasta qué hora. La duda está en negociar con los hijos, dejarlos hacer lo que quiera o imponer el criterio paterno.

Independientemente de la postura que decidan adoptar os padres la realidad es que, en principio, los hábitos cambian totalmente al estar los chicos de vacaciones y no tener que madrugar. Se levantan tarde y se acuestan tarde. En España los ritmos de vida en verano cambian en general en toda la población y la noche se vive como una parte sustancial del día porque no hace tanto calor como durante las horas de sol.

En esta época del año da la impresión de que los jóvenes llegan más tarde de forma habitual por un derecho adquirido y no hay quien conteste a esta situación. Sobre esta cuestión sabe mucho Juan Antonio Díaz Sosa. Licenciado en Farmacia y Profesor de enseñanza secundaria, que considera que "poner límites a esta situación es algo urgente. Los modos de vida de nuestros jóvenes son importantes en su formación de futuro. Tener un ritmo estable de vida aunque se retrasen los horarios durante el periodo vacacional es importante".

Por su parte, Jesús Sánchez Espinosa, Especialista en Pedagogía, Educación y Técnicas de Estudio deja claro, en primer lugar, que no se debe generalizar. "Hay un gran segmento de la juventud, que sí tiene claro los límites y sabe y es consciente de la dirección que hay que tomar. Tienen claro y como referencia la familia. Para responder a esa cuestión hemos de hacer una introspección, es difícil quedarse fuera de este juego, todos en mayor o menor medida hemos "echado" este pulso y hemos de saber como padres y educadores que en la medida que, por miedo a tener un conflicto con nuestros hijos, vamos cediendo ellos van siendo perjudicados". Sánchez Espinosa considera que cada vez parece cómo más normal que los jóvenes impongan su criterio, "pero realmente lo que hay detrás de ese hecho, es un no querer entrar en un posible conflicto, en definitiva, un miedo a sufrir un poquito y esto repito, perjudica al joven".

Negociar con los hijos
Muchos padres s encuentran perdidos y no saben cómo reaccionar ante unos hijos que llegan tarde a casa de forma habitual durante todo el verano, por la simple razón de que están de vacaciones. La duda se centra en si deben negociar o imponer su criterio. "El tema de la negociación va a depender de la relación paterno filial y sobre todo de cómo es el hijo. No con todos los hijos se puede negociar de la misma forma. Con algunos será posible hacerlo y con otros será necesario imponer. La cesión a veces está bien pero siempre y cunado el hijo entienda que esta es parte de una negociación".

Jesús Sánchez Espinosa añade a todo esto que hay que utilizar "siempre el sentido común, el buen criterio, el orden familiar. ¿Hay que negociar? Yo creo que más que esto, se trata de enseñar a manejar la libertad y la confianza que se les va dando a nuestros jóvenes. Si no saben utilizarla se recorta. Si la manejan correctamente, se le mantiene y amplía".
Algunos hijos reclaman a los padres poder hacer todo lo que quieran porque han aprobado y algunos padres optan por permitírselo. Díaz Sosa, considera que es "una postura equivocada. Los hijos podrán hacer lo que no hacen durante el curso pero dentro de los límites que ellos también necesitan. Lo que hace un hijo también va a influir en la vida del resto de la familia".

El premio no es hace lo que quieran
Sánchez Espinosa deja muy claro que "aprobar todo, trabajar bien, tiene un premio y no es precisamente el que te dejen hacer lo que te dé la gana. Esto no ayuda en nada a la formación de la persona, no le ayuda en el plano de la realización y de ser feliz, le confunde. Me parece una postura irresponsable y de la que posiblemente nuestros hijos, en un futuro, nos pidan una explicación por no haber puesto unos límites en esos momentos".

Porque no hay que olvidar que este cambio de forma de vivir durante el verano supone alteraciones el sueño lo que, a su vez, influye en estado de salud, la alimentación, y las actividades a realizar. Tanto para los hijos como para toda la familia es fundamental que se "mantengan determinadas rutinas como las comidas juntos, determinadas actividades a realizar en familia y que el ritmo de los hijos no marque nunca el del resto de la familia", señala Díaz Sosa.

Para Sánchez Espinosa, "si pasamos de un estricto control a un desmadre o desajuste, pienso que perjudicamos su estabilidad emocional, sus valores, su forma de ver y razonar las cuestiones fundamentales de la vida. El pasar a un todo vale influye negativamente".

Las consecuencias en el colegio
Cuando los chavales vuelven a clase en septiembre los profesores suelen saber que ritmo de vacaciones han llevado durante todo el verano. Si no han respetado unos mínimos horarios y según Díaz Sosa, "los primeros días del nuevo curso son bastante duros para los alumnos porque no son capaces de adaptarse a la nueva realidad y aunque parezca que al principio no importa son días importantes para coger el ritmo del curso. Además, muchas veces los chicos están dormidos en las primeras clases e incluso la ausencia de algún chaval es continua en estos días".
Sánchez Espinosa señala que "se nota y mucho. Cuesta de nuevo adaptarse a unos ritmos y horarios. A veces se llega, dependiendo de las edades, al final del primer trimestre y es cuando algunos comienzan, demasiado tarde, a ser conscientes de lo que están haciendo".

En cualquier caso no hay una norma fija para el tema de los horarios en verano. Todo depende de la edad de los hijos. Por ejemplo, por muy buenas notas que haya sacado no es razonable que esté en la cama más allá de las diez de la mañana de forma habitual. Si esto ocurre se juntarán las comidas y no se aprovechará la mañana. La noche esta bien pero durante el día hay muchas cosas por hacer como deporte, actividades culturales o familiares, entre otras.
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