INTERNET IMPONE UN CAMBIO LEGISLATIVO

Internet ha obligado a al Unión Europea a plantearse un cambio legislativo. Hay que homogeneizar la legislación para evitar el dominio de otros países como Estados Unidos que son mucho más ágiles que nosotros en el campo de las nuevas tecnologías.
Publicado en marzo de 2000

El desarrollo generalizado de Internet ha obligado a los gobiernos a plantearse un cambio legislativo para que las leyes no se queden obsoletas. La Unión Europea se ha dado cuenta de ello, y hace unos días se celebraba una cumbre extraordinaria en Lisboa en la que, entre otras medidas, se decidía regular el comercio electrónico. Pero eso no es más que un primer paso.
Los gobiernos se han dado cuenta de que está llegando la convergencia real, que no es económica, sino una mezcla de formas de comunicación. Así, se juntan Internet, televisión, radio, ordenadores y móviles para formar un conglomerado que esta cambiando los hábitos y formas de vivir y trabajar de las personas.

Nos encontramos ya prácticamente en un mercado global gracias a Internet y eso va a afectar a todos y hay que buscar nuevas formas de regular ese mercado. Hasta ahora, los sectores audiovisual y de telecomunicaciones han estado regulados por numerosas leyes y reglamentos nacionales y europeos, entre los que se encuentran los de telecomunicaciones, protección de datos, propiedad intelectual, televisión sin fronteras, cable, satélite, publicidad, comunicaciones móviles y otros muchos. Todas estas regulaciones han servido para que las administraciones controlaran algunos de estos sectores y protegieras a otros de interés general como las lenguas, infancia, cultura, etc. Ahora, con la convergencia el modelo queda desfasado y, más que beneficiar, puede perjudicar el desarrollo y evolución de las empresas en Europa.

Para defender algunos principios de interés general es necesario cambiar la reglamentación, ya que Internet ha modificado todo el panorama, lo que obliga a reformar algunos conceptos como el de la territorialidad. Ahora no tiene demasiado sentido la Ley de TV sin Fronteras diseñada para la televisión generalista tradicional ya que, por ejemplo, no se pueden poner cuotas de emisión en un canal que emite por Internet.

A esto hay que añadir que en Europa las leyes no son homogéneas entre los quince países miembros, y eso a pesar de la existencia de las directivas europeas. Nos encontramos con un marco jurídico realmente anticuado y dispar que produce inseguridad entre consumidores, empresarios e inversores.

Ahora el problema es que el tiempo apremia y la evolución no espera., Los cambios que provoca Internet cada día son incontables y hay que actuar rápidamente para evitar que quienes operan a través de la Red desde otros países de cualquier parte del mundo nos puedan colonizar, como esta ocurriendo en la actualidad con Estados Unidos.
Por ello es necesario desarrollar nuevas leyes que resulten claras y sencillas y sean, sobre todo, homogéneas en toda la Unión Europea, teniendo muy claro que la administración no puede ni debe controlarlo todo.

Según Mónica Ridruejo, diputada del Partido Popular en el Parlamento Europeo y que habitualmente se encarga de las cuestiones relacionadas con Internet "Debemos regular separadamente los sistemas de transmisión y los contenidos transmitidos. Todos estos deben tener un tratamiento equivalente olvidando si antes eran televisión, radio, telefonía u otros. Del mismo modo, los contenidos deben regularse con independencia del sistema por el que sean transmitidos y del carácter público o privado del emisor"

Todas estas iniciativas legislativas deben estar estrechamente vinculadas a una política de promoción de competencia, con el fin de evitar excesivas concentraciones de poder que puedan provocar situaciones de monopolio.
En realidad todo se puede resumir en pasar de la política de la protección de la identidad europea a la política de promoción de nuestra identidad en todos los sectores y actividades relacionados con Internet y las nuevas tecnologías.
Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es