HACIA UNA POLÍTICA COMÚN EN LA RED
Europa debe ponerse de acuerdo sobre la forma de actuar en Internet.
Publicado en Septiembre de 2000

La Unión Europea necesita homogeneizar las políticas económicas y sociales relativas a Internet. Se trata de contar con un marco común desde el que cada país pueda trabajar de forma individual respetando las directrices generales de la UE.

La Unión Europea se ha visto en la necesidad de aunar la legislación de todos los países miembros para hacer frente a la nueva realidad que se presenta ante los ojos de productores y consumidores y que viene marcada por las nuevas tecnologías. Para lograr adecuar las nuevas normas a las nuevas necesidades los Quince deben ponerse de acuerdo. No se trata de facilitar sólo la seguridad en Internet, sino de fomentar actividades como el comercio electrónico o el teletrabajo y facilitar el acceso de todos los europeos a las Nuevas Tecnologías de la Información.


Una de sus actuaciones debe ir dirigida a captar los impuestos que en estos momentos, en muchas ocasiones, deja de percibir. Resulta muy difícil saber donde hay que pagar el IVA, en caso de que haya que pagarlo, cuando adquirimos un producto en una tienda que nos envía el bien adquirido a España desde Francia pero que tiene su sede social en Singapur. Eso es lo que tiene que solucionar la Unión Europa.

Desde hace dos años existe un acuerdo internacional que considera al ciberespacio una zona libre de impuestos. La Organización Mundial del Comercio ha llegado a acuerdos posteriores sobre comercio electrónico, aunque ninguno relativo a la fiscalidad, ya que esta competencia corresponde a la OCDE.

Sin embargo, la Unión Europea apuesta por unas pautas básicas que permitan gravar las transacciones por Internet, porque desde la Comisión Europea se tiene claro que el pago del IVA está siendo eludido debido al anonimato y a las dificultades para identificar a las personas que están detrás del comercio en Interne; y el IVA es probablemente el principal factor de cohesión económica de la Unión Europea.

Lo primero de todo es conseguir generalizar el uso de Internet, para hacer frente al desafío tecnológico y que los europeos recorramos la distancia que nos mantiene por detrás de Estados Unidos. Esto facilitará la creación de empleo mediante el desarrollo de la economía. A más empleo mayor recaudación de impuestos.
Una de las iniciativas más importantes de la Unión Europea, que debe dar una imagen de marca es la puesta en marcha de un dominio propio .eu para acoger a empresas e instituciones. Se trata de fortalecer el mercado interno beneficiando actuaciones como el comercio electrónico.
Pero además, hay que evitar posiciones de dominio excesivo que perjudiquen al consumidor, por lo que la Unión Europea tiene la intención de crear un marco jurídico que regule las relaciones digitales entre empresas y consumidores.


Cuatro son los pilares básicos en os que se apoya el plan de actuación para lograr una Europa on line: universalidad de acceso a Internet, educación de los europeos en la cultura digital, creación del marco legal para la nueva economía y promoción del tejido empresarial digital facilitando el acceso a subvenciones a las empresas de la nueva economía.

La creación de un marco legal flexible para el comercio electrónico tiene su principal exponente en la directiva aprobada por el Parlamento Europeo y que vincula a los Quince. Esta directiva, que debe haber sido adaptada a la legislación local por cada uno de los países miembros antes de que finalice el año 2001, permitirá a los consumidores invocar su legislación nacional contra una empresa del mercado virtual. En el B2B la situación es algo más complicada, porque la resolución de conflictos será en función de las normas que se hayan pactado previamente entre las empresas.

Las organizaciones de consumidores, por su parte, consideran que los consumidores virtuales deben tener los mismos derechos que en el mundo real y que la directiva europea no garantiza que eso vaya a ocurrir.

En España, por ejemplo, la posición de la Asociación Española de Comercio Electrónico es contraria a la imposición de la legislación del país de origen del consumidor como marco regulador para cualquier transacción de comercio on line. Considera que las pymes o nuevas empresas creadas para competir en ese mercado no van a poder asumir la obligación de cumplir las legislaciones de todos los países europeos en los que tengan consumidores potenciales.

Juan Manuel Romero
romero.j@apmadrid.es